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La justicia británica confirma la orden de arresto en contra de Julian Assange, el fundador de WikiLeaks

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Un tribunal británico ratificó este martes la validez de la orden de captura en contra del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde hace más de cinco años.

Assange, de 46 años, entró al número 3 de la calle Hans Crescent el 12 de junio de 2012 para evitar ser arrestado a solicitud de las autoridades suecas en el marco de una investigación por violación que finalmente fue archivada en mayo del año pasado.

Pero la justicia británica lo sigue requiriendo por haber violado los términos de su libertad condicional al buscar asilo en la sede diplomática.

En total, Assange lleva 2.059 días -es decir, 5 años, 7 meses y 19 días- alojado en la embajada ecuatoriana, según sus abogados, en condiciones “equivalentes a las de la prisión, sin acceso a atención médica adecuada o luz solar, en circunstancias que han deteriorado y puesto en riesgo su salud física y psicológica”.

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Y sus abogados habían argumentado ante la Corte de Magistrados de Westminster que, con la suspensión del caso en Suecia, la orden de arresto en su contra “había perdido su propósito y su función”.

Hablando ante una sala repleta en Westminster, sin embargo, la jueza Emma Arbuthnot explicó que el incumplimiento de los términos de la libertad condicional era un delito en sí mismo según la legislación británica.

“El Sr. Assange salió libre bajo fianza y no se entregó (al ser requerido), así que si no hay una causa razonable incurrió en un delito”, explicó la magistrada.

“Una vez en el tribunal, el acusado tendrá la oportunidad de argumentar una causa razonable. Ahí es cuando el Sr. Assange podrá argumentar eso ante la corte. No estoy convencida de que (la orden de arresto) tenga que ser anulada”, agregó.

El delito de violación de los términos de la fianza conlleva una pena máxima de prisión de un año.

El factor EE.UU.

Assange, quien se ha declarado inocente de las acusaciones por violación en su contra, se resistía a la extradición a Suecia con el argumento de que este país pretendía enviarlo a Estados Unidos para ser juzgado por su trabajo al frente de WikiLeaks, una organización que ha publicado cientos de miles de páginas de documentos secretos estadounidenses.

Y el australiano -quien adquirió la nacionalidad ecuatoriana a inicios de año- cree que lo mismo puede pasar si es arrestado por las autoridades británicas.

Estas no han querido confirmar ni negar la existencia de una posible orden de captura emitida por las autoridades estadounidenses y el año pasado el fiscal general de EE.UU., Jeff Sessions, dijo que el arresto del fundador de WikiLeaks era una prioridad en la lucha contra las filtraciones de secretos.

La organización también ha sido acusada de actuar “como un servicio de inteligencia hostil” por el director de la CIA, Mike Pompeo y a muchos en Washington les gustaría castigar a Assange por su rol la publicación de los documentos filtrados por el exanalista de inteligencia del ejército estadounidense Bradley Manning (hoy Chelsea).

“Persisten los rumores, si bien no confirmados, de que los estadounidenses están investigando si Assange le proporcionó a la Sra. Manning ayuda técnica para cometer el robo de secretos, lo que podría ser una base para enjuiciamiento”, destacaba, en mayo pasado, el New York Times.

Y la posibilidad de que una acusación por conspiración en el robo de los correos electrónicos del partido Demócrata por parte de hackers rusos también fue mencionada por el prestigioso diario, si bien el rol de Assange en esta filtración en su momento le valió a su organización la calurosa aprobación del actual presidente estadounidense, Donald Trump, sin duda el gran beneficiario.

“Amo a WikiLeaks”, dijo Trump el 10 de octubre de 2016, en una de las numerosas menciones positivas a la organización que hizo en el último mes de campaña.

Pero, una vez en la Casa Blanca, el mandatario optó por distanciarse de Assange y de cualquier posible orden de arresto en su contra.

“No estoy involucrado en esa decisión, pero si Jeff Sessions quiere hacerlo, yo no tengo problemas”, le dijo a la agencia AP en una entrevista celebrada en abril de 2017.

Ni inocente ni culpable

Assange -quien se nacionalizó ecuatoriano en enero de este año- fundó WikiLeaks en 2006 pero alcanzó fama mundial en abril de 2010, cuando la organización hizo públicas imágenes de soldados estadounidenses matando a disparos desde un helicóptero a 18 civiles en Irak.

Y fue en agosto de ese mismo año la justicia sueca ordenó su arresto para interrogarlo por la presunta violación de una mujer y el acoso sexual de otradurante una visita a Estocolmo para dar una conferencia. Assange asegura que ambos encuentros fueron consentidos.

Esto condujo a su arresto en Reino Unido, donde el fundador de WikiLeaks recurrió a la solicitud de extradición de Suecia en libertad bajo fianza. Y fue al perder la última apelación que el ahora nacionalizado ecuatoriano buscó asilo en la embajada de Ecuador en la capital británica.

En febrero de 2016, el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias determinó que Assange era objeto de detención arbitraria.

Y el 19 de mayo del año pasado las autoridades suecas decidieron archivar la investigación en su contra, si bien el caso podría reactivarse si Assange regresa a Suecia antes de agosto de 2020.

“De acuerdo con la legislación sueca, una investigación criminal se debe llevar a cabo tan rápido como sea posible. Para proceder con el caso, Julian Assange tendría que ser formalmente notificado de los delitos que se sospecha que cometió”, explicó en su momento la fiscal sueca Marianne Ny.

“No podemos esperar recibir asistencia de Ecuador en ese aspecto. Por eso la investigación se discontinúa”, dijo Nye, no sin dejar en claro que la decisión no debía interpretarse como un pronunciamiento sobre la inocencia o culpabilidad de Assange.

El gobierno de Ecuador, por su parte, ha hecho numerosos intentos por desbloquear la situación, desde permitir que el fundador de WikiLeaks fuera interrogado en su embajada británica hasta tratar de darle estatus de diplomático para darle inmunidad, lo que fue rechazado por las autoridades británicas.

Y el caso Assange ha sido descrito como “un problema” para ecuador por el actual presidente, Lenín Moreno. Pero después de más de cinco años y medio el país sudamericano difícilmente le dará la espalda, especialmente ahora que también es ciudadano ecuatoriano.

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