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OPINIÓN: Cómo se ve la gratitud en estos tiempos

Illustration of a woman playing with a grandchild with dark rainclouds to her left
(Martin Gee / For The Times)

Escuché a mi vecina hablando con su amigo que es una persona mayor. Llevaban cubrebocas y estaban parados en la banqueta frente a la casa de mi vecina.

“Es todo lo que puedo hacer”, comentó ella. “Es lo que es”, respondió su amigo.

No sabía de qué estaban hablando, pero asentí con la cabeza. Parece que en estos días todos estamos soltando trivialidades que se basan en la esperanza y lo califican todo.

Me encuentro recurriendo a ellas constantemente: “Podría ser peor” o “Mejor que la alternativa”. Generalmente seguido con un encogimiento de hombros y media sonrisa.

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Hay una razón: Las cosas están mejor de lo que eran, pero siguen siendo terribles. La mayoría de las personas en Estados Unidos están vacunadas, pero muchas aún están muriendo. Elegimos un nuevo presidente, pero el compromiso y la colaboración parecen tan lejanos como siempre. Las escuelas se han reanudado de manera presencial, pero los docentes y los estudiantes informan niveles récord de estrés.

Mi esposo y yo personalmente no hemos tenido un gran año. Mi suegra, la única madre que nos quedaba, falleció. No de COVID, sino por el COVID: la soledad, el miedo, la incapacidad de llevar a cabo su vida normal. No podía ver a sus amigos, se deprimió, se rindió y murió.

Mi esposo, el showrunner, que generalmente trabaja sin parar, ha tenido solo un proyecto en los últimos 18 meses. El negocio de la televisión sin guion prácticamente cerró y ha sido lento comenzar de nuevo.

Yo estaba enseñando como adjunta cuando golpeó la pandemia, pero ese trabajo no ha regresado.

Nuestro segundo automóvil se descompuso y no queremos gastar dinero para reemplazarlo.

Necesitamos un techo nuevo.

Ahora llega el Día de Acción de Gracias. Incluso con su historia violenta e infeliz, generalmente considero este día, más que el Año Nuevo, como un momento para reflexionar y recordar estar agradecida, dar gracias y apreciar lo bueno.

El año pasado, mi familia celebró el Día de Acción de Gracias a través de Zoom. Fue incómodo, triste, técnicamente desafiante. No teníamos idea de cuándo o si volveríamos a reunirnos. Mi nuera estaba embarazada y pensé que nunca podría sostener al bebé, nuestro primer nieto. Mi suegra no estaba muy bien y básicamente estuvo en silencio durante toda la cena. Bebió un sorbo de vino y no comió.

Entonces sí: “Las cosas podrían estar peor”. Este año, “se trata de cómo observes la situación”, y estoy agradecida.

Mi suegra siempre mintió sobre su edad, así que no la revelaré aquí, pero vivió una vida larga, plena y feliz. Nos vacunamos a tiempo para volar a través del país para verla y estar allí hasta el final.

No tener que ir a una oficina todos los días significaba que mi esposo podía dedicarse a algunos proyectos personales significativos y atrasados.

No enseñar significaba que podía terminar mi novela antes de lo que esperaba.

Con los dos en casa en lugar de recorrer largas distancias y regresar tarde, cocinábamos, veíamos demasiada televisión y paseamos al perro juntos. De hecho, recordamos cómo disfrutar de la compañía del otro.

Debido a que no estamos trabajando fuera de casa, realmente no necesitamos ese segundo automóvil.

Y casi nunca llueve aquí, pero cuando lo hace, sabemos exactamente dónde poner los baldes.

Lo mejor de todo es que las vacunas llegaron y no solo puedo cargar a mi nieta, incluso puedo cuidar a los niños.

Así que este año vamos a tener una cena de Acción de Gracias en vivo y en persona con 15 adultos inoculados y un bebé.

Hay otro aforismo pandémico que puedo soltar: “Esto también pasará”. El problema es que no sé en qué se convertirá esto. ¿Qué vendrá después?

“No me estoy volviendo más joven”.

“Cuando llueve diluvia”.

Me preocupa.

“¿Qué tan malo puede ser?”

Puede volverse muy, muy malo. Pero pienso en Meister Eckhart, teólogo del siglo XIV, y su filosofía, que es en sí misma algo que ves en un cartel en el consultorio del dentista o en una taza de café: “Si la única oración que dices en toda tu vida es gracias, eso basta”.

Creo que tenía razón.

“Gracias”.

Diana Wagman, escritora colaboradora de Opinión, es autora de seis novelas.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí.


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