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A medida que las infecciones se disparan, Trump finalmente se pone una mascarilla. A estas alturas, ¿ayudará?

El presidente Trump lleva una máscara facial en el hospital Walter Reed de Bethesda, Maryland, el sábado.
El presidente Trump lleva una máscara facial en el hospital Walter Reed de Bethesda, Maryland, el sábado.
(Patrick Semansky / Associated Press)

WASHINGTON - El mensaje era inconfundible: El cirujano general Jerome Adams, quien apareció en un programa de noticias el domingo, llevaba una amplia mascarilla blanca que sólo dejaba ver sus ojos - que eran amplios y apasionados, ya que suplicaba a los americanos que se cubrieran la cara en público para frenar la propagación del coronavirus.

A Adams se le suele fotografiar con una mascarilla. Aún así, era inusual, y revelador, que se pusiera una mientras estaba solo frente a una cámara para una larga entrevista, suavizando ligeramente su discurso.

Pero un día antes, su jefe, el presidente Trump, había hecho una importante concesión simbólica: Después de meses de negarse a llevar una mascarilla en público, Trump se permitió por primera vez ser fotografiado por los medios de comunicación mientras se cubría la cara. Estaba visitando el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en Bethesda, Maryland, en ese momento.

Con las nuevas infecciones aumentando de Florida a Oregon, el tardío movimiento del presidente podría facilitar que el personal de la Casa Blanca, así como los gobernadores republicanos y los miembros del Congreso, invoquen a los estadounidenses a que se cubran la cara.

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Sin embargo, su larga resistencia al uso de máscaras ha sido un factor clave de un movimiento anti-mascarillas que se ha afianzado en muchas partes del país. Gran parte del actual aumento de los casos de coronavirus también se está produciendo en estados como Florida y Arizona, cuyos gobernadores republicanos se adelantaron a la reapertura, sin el requisito obligatorio del uso de mascarillas, esto auspiciado por Trump.

Las publicaciones en las redes sociales que presentan enfrentamientos por el uso de mascarillas se han convertido en un elemento básico de la pandemia, en las que aparecen personas que proclaman su derecho a ir con el rostro descubierto en los pasillos de los supermercados, las cafeterías y las taquerías, lo que a veces da lugar a enfrentamientos a gritos o peleas con otros transeúntes o empleados.

Incluso si la última acción de Trump altera la guerra cultural por el uso de cubre bocas, otros elementos de la política de la administración sobre el coronavirus están siendo objeto de nuevos ataques a medida que la pandemia empeora.

La secretaria de Educación Betsy DeVos acudió a los programas de entrevistas para defender la presión de Trump para una rápida reapertura de las escuelas, incluyendo su amenaza de retirar los fondos federales a las escuelas que no reanuden la enseñanza presencial a tiempo completo en las próximas semanas.

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En “Fox News Sunday”, el presentador Chris Wallace desafió a DeVos, sugiriendo que amenazar con un recorte de fondos - incluso si la administración tenía el poder de imponerlo - era “exactamente la respuesta equivocada” si el objetivo era asegurar una reapertura segura. La secretaria de educación respondió que “si las escuelas no van a reabrir... no deberían recibir los fondos”.

En entrevista para el programa el “Estado de la Unión” de CNN, DeVos afirmó que no había “nada en los datos que sugiriera que el regreso de los niños a la escuela sea peligroso para ellos”, y que incluso para los maestros, hay “formas de que esos maestros puedan continuar haciendo lo que hacen”. También se negó a decir si las escuelas deberían seguir las directrices de los Centros Nacionales para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Trump, quien rara vez reconoce tener dudas sobre una posición anterior, negó que su nueva postura de apoyo al uso de la mascarilla dio un giro de 180 grados con respecto a su frecuente desagrado por usarlas y burlarse de su posible oponente presidencial demócrata Joe Biden por hacerlo.

“Creo que es un acto importante usar una mascarilla; nunca he estado en contra de eso”, dijo a los periodistas en la Casa Blanca.

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Trump se había burlado del uso de la mascarilla en una entrevista para Fox a principios de este mes, cuando comparaba su apariencia con el Llanero Solitario, el personaje ficticio representado en una máscara que cubría la parte superior de su cara.

Pero hasta el sábado, mantuvo su negativa a ser fotografiado por los medios de comunicación reunidos.

En los primeros meses del contagio, la Casa Blanca defendió repetidamente la reticencia de Trump a ser visto en público con una máscara, señalando que tanto él como los que le rodeaban eran examinados con frecuencia y no necesitaban tomar la precaución de cubrirse la cara.

Pero los expertos en salud pública se desesperaban porque el presidente estaba socavando el mensaje de que el uso de máscaras refleja la responsabilidad social en una crisis nacional y mundial sin precedentes, principalmente como medio para proteger a los demás en lugar de a uno mismo.

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“Creo que hubiera sido mejor haber empezado a usar la mascarilla, demostrando así la importancia de su uso en los niveles más altos del gobierno, hace mucho tiempo”, dijo Thomas Inglesby, director del Centro para la Seguridad de la Salud de la Universidad Johns Hopkins, en “Fox News Sunday”, cuando se le preguntó sobre el aparente cambio de opinión de Trump.

“Pero en este momento, creo que lo más importante es mirar hacia adelante y pensar en lo que hará la mayor diferencia”, dijo Inglesby. “Y creo que tener al presidente, al vicepresidente y a los gobernadores con mascarillas cuando se muestran en público es lo correcto.”

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-San Francisco), quien ha sido muy crítica con el manejo de la crisis del coronavirus por parte de la administración, incluyendo el historial de Trump de no llevar cubre bocas en público, dijo que el presidente había “cruzado un puente” al ser fotografiado junto con sus ayudantes, también con cubiertas faciales. La máscara azul marino de Trump tenía un sello presidencial de oro en relieve.

“Estoy tan contenta de que haya obedecido las reglas del Walter Reed”, dijo Pelosi en el “Estado de la Unión” de la CNN. “Así que, con suerte, con su ejemplo, cambiará la actitud, lo que será útil para detener la propagación del coronavirus.”

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Aunque la nueva postura de Trump puede envalentonar a los funcionarios de la administración para que adopten una postura más firme para el cubrimiento de la cara, el tema de un orden nacional, desaprobado por Trump, sigue siendo delicado.

El Almirante Brett Giroir, miembro del grupo de trabajo sobre el coronavirus, dijo en el programa “This Week” de la cadena ABC que el uso de máscaras es esencial en los lugares públicos donde no es posible el distanciamiento. Pero cuando se le preguntó sobre la necesidad de un mandato nacional, se mostró reacio: “No soy la persona que puede decir eso”.

Aliados importantes como Carlos Giménez, el alcalde republicano del condado de Miami-Dade en Florida, elogió los esfuerzos del presidente para combatir el coronavirus y evitó cuidadosamente cualquier crítica a las acciones recientes, como una visita sin mascarilla a Florida la semana pasada.

“Estaba en la pista para saludarlo”, dijo Giménez. “Y a mí y a todos los demás que estaban allí nos hicieron pruebas una hora antes. Mantuvo su distancia. Así que, lo entiendo.”

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El cirujano general de Estados Unidos, Jerome Adams, ha sido durante semanas un gran defensor del uso de cubre bocas, aunque al principio de la pandemia, instó a la gente a no comprarlas. Ahora atribuye esa oposición temprana a la preocupación inicial de ahorrar mascarillas médicas para los profesionales de la salud, y a los cambios en los conocimientos sobre la naturaleza del contagio del virus y los medios de transmisión.

Adams indicó que no creía que fuera útil pensar en el uso de la mascarilla “como una elección personal”.

“No creemos que sea una elección personal conducir por un vecindario a 80 millas por hora, acordamos reducir la velocidad porque queremos proteger a los niños”, dijo. “Lo mismo es cierto aquí. Queremos usar mascarillas para proteger a nuestros vecinos”.


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