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Columna de Adictos y Adicciones: El testimonio de Toño

"La nuestra era una familia común, pero con poca comunicación".
(Nelvin C. Cepeda/Nelvin C. Cepeda/The San Diego Union-Tribune)

Recibí el siguiente correo electrónico, lo comparto con ustedes:

“Mi testimonio tiene que ver más con el egoísmo que con las drogas, es una historia de uso y abuso de personas, situaciones y sustancias. Pero no piensen que siempre lo tuve así de claro, no, antes de llegar a verme en el espejo, tuve que vivir en el infierno”.

“Aprendí el arte de la seducción y la manipulación, a muy corta edad, de hecho, no sé cuándo nació en mí, pero desde muy niño me he justificado y he manipulado a mi favor, por su puesto, siempre encontré a quien echarle la culpa”.

“En mi casa no hubo abrazos, ni besitos, tampoco golpes o insultos, éramos una familia con poca comunicación, orientada a los deberes, tales como: trabajo, escuela, labores domésticas, etc. Tuve una infancia solitaria, pues la diferencia de edad con mis hermanos, era de más de quince años”.

“Esta situación fue mi muleta durante mucho tiempo, a través de chantajes y manipulación obtuve muchos regalos y atenciones de toda mi familia, pero también me volví perezoso, buscaba siempre mi comodidad y beneficio. Así llegué a la adolescencia y cuando descubrí el sexo y las drogas, no podía imaginar una relación sexual, sin algún estimulante”.

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“Era tan ególatra, que me creía el mejor amante del mundo, hasta que el exceso de droga me impidió mantener una relación y mucho menos un trabajo. Durante muchos años he vivido de las mujeres, mi madre, tías, hermanas, novias, esposa y amantes, todas ellas quisieron ayudarme, pero yo no quería la ayuda, sólo su atención y muchas veces su dinero”.

“Estuve internado en varios centros de rehabilitación, no con la intención de dejar las drogas, lo único que hacia era ganar tiempo, mi familia volvía a confiar, me ayudaban con dinero, ropa, alojamiento y hasta me conseguían trabajos, mismos que al poco tiempo abandonaba para volver a consumir”.

“Todo llegó a su fin, cuando fui diagnosticado con hepatitis C, los pronósticos no eran nada buenos, para salvar mi vida tuve que someterme a un tratamiento que me ocasionó muchos malestares y una terrible depresión. Fue entonces que empecé a valorar la vida y a las personas que me aman, también descubrí que tenía el alma seca y que en mi corazón faltaba Dios”.

“¿Cómo salí? Con la ayuda de Dios, con mucha honestidad, sin justificarme, ni buscar culpables, con el apoyo de mi familia y con la compañía solidaria de Narcóticos Anónimos. Aquí les dejo la receta por si quieren seguirla”.

Escríbame, su testimonio puede ayudar a otros. Todos los nombres han sido cambiados.

cadepbc@gmail.com

Para mayor información sobre Narcóticos Anónimos consulte la página: www.ahhscna.com

Debido a la contingencia sanitaria, se están haciendo reuniones virtuales a través de la plataforma Zoom.

Grupo “El Aliviane” Juntas Virtuales Lunes, Miércoles y Viernes, de 7:30 a 9:30 p.m. — ID#5412003628. No se necesita password.


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