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Un escritor plasmó el Universo de Marvel Comics en un libro. ¿Lo necesitamos?

Vintage Marvel comics
Cómics vintage de Marvel a la venta en St. Mark’s Comics en 2009 en la ciudad de Nueva York. El autor Douglas Wolk ha recopilado todo el universo de los cómics de Marvel en una superhistoria en un nuevo libro, “All of the Marvels”.
(Mario Tama / Getty Images)

En los estantes

All of the Marvels

By Douglas Wolk
Penguin Press: 384 páginas, $28

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El nuevo libro de Douglas Wolk se basa en un sólido truco. Wolk leyó todos los cómics de Marvel desde 1961 hasta 2017, unos 27.000 números en total, con el objetivo de construir una narrativa crítica unificada de todo el universo de los cómics de Marvel, desde “Alpha Flight” hasta “Omega the Unknown”. Incorporando a Linda Carter: Night Nurse, al temible Dormammu y a todos los que se encuentran en el medio, “All of the Marvels” explora cada Guerra Secreta y hace una crónica de cada supervillano, “¡bah!” ¿Qué hombre, qué monstruo se atreve a desafiar este ataque de prosa púrpura para sacar un guantelete del infinito de perspicacia?

Wolk es valiente, pero también es temerario, y lo sabe. “Se supone que nadie”, enfatiza, “debe leerlo todo”. Lo hizo para ofrecer una perspectiva holística, divertida y única del universo.

Si Wolk tuviera que ser un personaje de Marvel, sería The Watcher, que lo ve todo. Sin embargo, la visión del Watcher también es limitada, y no solo porque termina asesinado y con los ojos arrancados. The Watcher tiene la idea errónea de que el universo Marvel es todo lo que hay, y lo mismo ocurre, en cierto modo, con Wolk. “All of the Marvels” está tan ocupado explorando los túneles y caminos de su gran pila de cómics Marvel que a veces se olvida de que existen otros géneros e ideas.

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Antes de profundizar en esas limitaciones, merece la pena reconocer lo que es un documento útil y una digna locura. Wolf se ha embarcado en una maniobra divertida y ha escrito un libro divertido. No intenta empezar por el principio y explicar todo. En lugar de ello, va recogiendo hilos aquí y allá, utilizando cada capítulo para retomar personajes, series o temas concretos y explicar cómo el conocimiento del conjunto puede enriquecer la comprensión de las partes. El resultado es menos una gran narración que una mezcolanza de entretenidos artículos y una guía para el comprador.

"All of the Marvels", por Douglas Wolk.
(Penguin Press)

Si usted es un fanático empedernido que quiere una lista de todos los cómics que hacen referencia a la historia de viaje en el tiempo al antiguo Egipto de 1963 en Fantastic Four #19, ha llegado al recurso enciclopédico correcto. Pero Wolk también está interesado en dar la bienvenida a los menos inmersos. “All of the Marvels” es en gran medida una guía para novatos. Cuando lo termine, querrá apresurarse a leer “Shang-Chi: Master of Kung Fu”, o “Squirrel Girl” o “Superior Spider-Man”.

El problema es que Wolk no solo elogia cómics o series individuales. Insiste en que todo el edificio de la editorial Marvel es un singular triunfo estético: “una historia bulliciosa, tragicómica y magníficamente filigrana sobre el poder y la ética, ambientada en un mundo transformado por las maravillas”. Como pregona el subtítulo de su libro, Wolk promete un “Viaje a los confines de la mayor historia jamás contada”. Esa declaración grandilocuente, al estilo de Stan Lee, levanta inmediatamente un par de banderas rojas (o Red Skulls, si lo prefiere). En primer lugar, ¿es realmente “la mayor historia jamás contada”? ¿Y “más grande” significa necesariamente “mejor”?

Esas son preguntas básicas, pero Wolk no puede responderlas porque su contexto es Marvel y solo Marvel. Su postura podría ser provocativa si Marvel fuera un nicho de interés, una nueva lente a través de la cual ver la cultura o la sociedad. Pero dado que la versión cinematográfica de esta propiedad pisa fuerte en el capitalismo global con la sutileza de Hulk, uno acaba sintiendo que “más grande” puede ser solo una abreviatura de “más comercializable actualmente”.

No ayuda el hecho de que las pruebas de Wolk sobre la inmensidad única de la obra no sean especialmente persuasivas. DC Comics comenzó un par de décadas antes que Marvel, por lo que su continuidad, la cronología general de su narrativa, es más larga. Wolk lo descarta en una nota a pie de página poco convincente y rara vez compara los enfoques de ambas compañías. Otros contendientes, como las telenovelas de larga duración, los ciclos de mitos y los cuentos populares, ni siquiera se mencionan. (No importa la “mayor historia jamás contada”, la biblia). ¿Y qué decir de “The League of Extraordinary Gentlemen”, de Alan Moore y Kevin O’Neill, que convierte toda la literatura pulp (y una buena parte de la literatura antigua) en una enorme línea argumental? Empequeñece a Marvel, entre otras cosas porque la incluye.

Douglas Wolk stands outside and looks into the camera
El libro “All of the Marvels” de Douglas Wolk es útil tanto para los superfans como para los novatos, pero de alguna manera tiene un alcance limitado.
(Lisa Gidley)

Wolk reconoce de buen grado que muchos cómics de Marvel están mal escritos, mal dibujados y mal pensados (especialmente en lo que respecta a la raza y otros puntos ciegos). Pero colectivamente es un “tributo”, escribe, “a la forma en que las imaginaciones humanas en concierto con otras pueden hacer mucho más de lo que podrían por separado”. Cada cómic de Marvel forma parte de una red más amplia de contexto, alusión y significado. Cuando el Doctor Octopus se apodera del cerebro de Peter Parker en “Superior Spider-Man”, de Dan Slott, el argumento resuena porque el propio Parker lleva décadas intentando y fracasando en su intento de ser un héroe y un hombre.

Sin embargo, eso difícilmente lo hace único. Prácticamente todas las obras de arte se crean dentro de una red de contexto, alusión e interconexión semiótica. “Finnegan’s Wake” es una novela, pero igual utiliza como historia de fondo la evolución del inglés y de varios idiomas relacionados. La serie “Xenogenesis” de Octavia Butler consta de tres novelas cortas, pero también es “War of the Worlds” y el mito de Cthulhu y un par de cientos de años de ciencia-ficción (incluidos los cómics de Marvel). Marvel tiene algunas reglas específicas y estrictas sobre el funcionamiento de su sistema de alusiones, pero se podría argumentar que eso hace que su historia sea más pequeña que más grande.

Otra diferencia entre “Xenogenesis” y el Universo Marvel es que Butler obtiene el principal crédito, y la principal recompensa, por su trabajo. Wolk menciona de pasada el (continuo) feo trato que reciben muchos creadores de Marvel y recuerda a sus lectores que “una corporación nunca puede corresponderte”. Pero ignora el modo en que su propio proyecto, al tratar de trascender la autoría individual, desplaza necesariamente el crédito hacia los propietarios del capital. Si lo especial de los cómics de Marvel es el universo oficial compartido, “el canon”, en toda su enorme magnitud, entonces los escritores y artistas son secundarios e intercambiables. Lo más importante de la mayor historia jamás contada es la Compañía. Marvel no es dueña de “All of the Marvels”, pero su aprobación oficial sigue definiendo el proyecto.

De nuevo, ese proyecto es bastante agradable de leer. También lo son muchos cómics de Marvel. Pero el universo, traducido al cine, es ahora una de las principales formas en que nuestra cultura se vende a sí misma, en un gran exceso de escudos con estrellas, máquinas de guerra relucientes y miles de millones de dólares en ganancias. Ya estamos casi enterrados en todas las maravillas. La solución de Wolk es alabar la montaña que nos entierra. Si busca ayuda para salir a la superficie, tendrá que leer otra cosa.

Berlatsky es un escritor independiente en Chicago.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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