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Fisioterapia con diagnóstico por calor

Masaje con dedales de adherencia. Foto de Thimblex

Los beneficios para la salud orgánica y psicológica que aporta una actividad física o una rutina deportiva practicada con regularidad son conocidos pero, a veces, también se producen consecuencias desagradables como las lesiones que afectan a músculos, tendones o articulaciones.

Uno de los tratamientos más utilizados para solucionar estos problemas es la fisioterapia, que consiste en tratar las lesiones y rehabilitar los tejidos dañados utilizando medios físicos, como el calor, el frío o el ultrasonido; o por medio de ejercicios, masajes o recursos mecánicos como los aparatos.

“Hasta ahora estos tratamientos seguían un mismo patrón consistente en incidir en la zona afectada en reiteradas ocasiones hasta que el dolor desaparecía”, explica el fisioterapeuta Juan Reque, especialista en las terapias manuales aplicadas al tratamiento de lesiones.

Reque recalca lo de “hasta ahora” porque este experto ha creado una nueva técnica terapéutica “que permite reducir la inflamación y el dolor de las zonas lesionadas con una precisión, eficacia y duración del efecto terapéutico que no tiene precedentes”, según asegura a Efe.

El método Thimblex utiliza la termografía, un dispositivo que muestra en pantalla imágenes en color de los cambios de temperatura en la piel, para identificar la zona lesionada.

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“La técnica Thimblex (www.thimblex.com) permite conocer con exactitud el sitio de la inflamación y tratarlo con precisión, mejorando la circulación de la zona inflamada sin invadir el cuerpo con agujas ni utilizar electricidad”, explica Reque.

Este especialistas trabajó más de una década en el circuito de tenis de primer nivel mundial y fue entrenador personal de varios tenistas profesionales, entre ellos la rusa María Sharapova.

Una de las claves de este método es el uso de una cámara termográfica, un dispositivo que muestra una imagen de los distintos niveles de calor del cuerpo sin necesidad de contacto, a partir de las emisiones de radiación infrarroja, permitiendo localizar con exactitud dónde está la lesión debido a los cambios de temperatura de la piel que va registrando.

DIAGNÓSTICO MEDIANTE TEMPERATURA.

“Los modelos tecnológicamente más avanzados de cámaras termográficas pueden ser utilizados en las personas y son capaces de ver cambios muy precisos de temperatura en la piel, incluso dentro de una misma zona, como un gemelo (músculo) o el hombro”, explica Reque.

Señala que “la temperatura de la piel varía según lo que ocurre debajo, es decir, en los músculos, tendones y articulaciones que se encuentran en esa misma zona del cuerpo”.

“Si la temperatura detectada es mayor de lo habitual, normalmente suele deberse a una contractura, un ‘punto gatillo’ (zona hipersensible de un músculo), una rotura fibrilar (desgarro muscular o rotura de fibras) o el sobreuso (cansancio) muscular”, señala Reque.

“Si el cambio de temperatura es a menor, puede ser debido a un problema neurológico en el que un nervio está comprometido y los músculos que inerva no están ‘sanos’ y no funcionan correctamente, por ejemplo en el caso del dolor ciático”, apunta.

“Tomar imágenes termográficas permite, por tanto, identificar la zona lesionada y, en ciertos casos, determinar el tipo y la gravedad de la lesión”, según este fisioterapeuta.

Añade que este sistema también permite ver zonas o grupos musculares que están trabajando más de lo normal, al compararlos con la misma zona del lado opuesto del cuerpo.

“Con la cámara termográfica ya no tratamos lesiones ‘a ciegas’ o ‘matamos moscas a cañonazos’. Sabemos exactamente qué músculos o tendones están lesionados o funcionando mal y podemos personalizar los tratamientos”, explica el fisioterapeuta Juan Reque.

“En este caso las diferencias de temperatura se deben a las ‘compensaciones’ que provoca la lesión”, señala Reque, refiriéndose a lo que ocurre cuando “por ejemplo una lesión en una rodilla puede hacer que, inconscientemente, se apoye mucho más en la pierna contraria y se cargue más muscularmente”.

“Gracias a las imágenes termográficas obtenidas se puede lograr que los tratamientos sean más focalizados y efectivos”, destaca.

DOS MANIPULACIONES DIFERENTES.

El fisioterapeuta explica que, una vez localizado el punto o zona de la lesión, en la fase de diagnóstico, se aplica la terapia “utilizando ‘presión negativa’ (tirar hacia afuera) aumentando el espacio entre piel y músculo para mejorar la circulación y limpiar la zona de sustancias nocivas y, por otro, aplicando presión sobre músculos y tendones para activar las fibras musculares”.

Para aplicar los tratamientos se emplean unos elementos denominados ‘dedales de adherencia’ creados por Reque que, según indica “aumentan la eficacia de las manipulaciones de la fisioterapia”.

“La ‘presión negativa’, que se utiliza desde hace siglos en la medicina tradicional China con ventosas en la también denominada terapia ‘cupping’, en la técnica Thimblex es guiada por las imágenes termográficas y se realiza de modo preciso en las zonas que realmente necesitan tratamiento”, enfatiza Reque.

“Liberar adherencias tirando de la piel mejora la circulación sanguínea y linfática de la zona, limpiándola de sustancias de deshecho y aportando sangre oxigenada que mejora su salud. Una vez restaurada la circulación normal, el cuerpo y la zona lesionada, se equilibran y la lesión o dolor no reaparece”, indica.

En esta terapia también se aplica la manipulación mediante presión (apretar o comprimir) sobre músculos y tendones que, según Reque, “es muy eficaz para activar los músculos debilitados o “desactivados”, sobre todo en las lesiones crónicas o de larga duración, en articulaciones como la rodilla, consiguiendo unos efectos son casi inmediatos, con una sola sesión”.

En las terapias con este sistema se aplican presiones sobre la piel, tanto negativas (tirar hacia afuera ‘estilo ventosa’) o convencionales (apretar o comprimir) mediante unos dedales, consiguiendo que se adhieran mejor a la piel del paciente, con lo que aumenta la eficacia del tratamiento.

En el método Thimblex se trabaja principalmente sobre la piel, los músculos y tendones, con los ‘dedales de adherencia’ que permiten al fisioterapeuta “realizar sus maniobras sin que los dedos se deslicen sobre la piel y adhiriéndose mejor a ésta, con lo cual las presiones son más efectivas”, según Reque.

Explica que esta nueva terapia “sirve para tratar lesiones musculoesqueléticas (articulaciones, músculos y tendones) crónicas, tanto deportivas, por sobreentrenamiento o articulares por desgaste (artrosis), así como la capsulitis y la tendinopatía de hombro, el ‘codo’ de tenista y el de golfista, los dolores de espalda, ciáticos y de cadera, y las lesiones de menisco.

“Con esta técnica apoyada en la tecnología punta para el diagnóstico, pero un 100% manual en el tratamiento, los efectos terapéuticos son más duraderos y permanentes, devolviendo la salud y funcionalidad a músculos y tendones lesionados, con unos resultados difícilmente alcanzables con las terapias convencionales”, concluye Reque.


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