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El Rey Sol: Una historia de gastronomía en la ‘cenicienta’ del Pacífico

El Rey Sol, considerado uno de los restaurantes de comida francesa más antiguos de Mexico
El Rey Sol, considerado uno de los restaurantes de comida francesa más antiguos de Mexico, celebra su 75 aniversario en el puerto de Ensenada.
(Elizabeth De La Cruz)

La primera vez que visité El Rey Sol, un restaurante de comida francesa en el puerto de Ensenada, yo tendría unos 11 años y fuimos porque a mi mamá le habían dicho que ahí tenían la mejor repostería del país.

Recuerdo muy bien que nos sirvieron una langosta a la “thermidor”, una sopa de cebolla y un delicioso pan recién horneado. En un arranque de nostalgia, 30 años después regresé y el restaurante había sido renovado completamente en su interior, pero mantenía ese aire familiar y francés que lo distinguía entre la enorme variedad gastronómica de la ciudad.

Todo esto lo menciono porque este 20 de mayo se va a celebrar una cena de gala por los 75 años de existencia de este restaurante, que junto con la cantina Hussong y la Bodega de Santo Tomás, son tres de los íconos más antiguos del puerto de Ensenada.

Además de la oportunidad de disfrutar de una excelente cocina francesa, la celebración tiene una buena causa: ayudar a la Casa Hogar del Anciano, dice el arquitecto Jean-Loup Bitterlin, director del grupo propietario de El Rey Sol, quien, a lo largo de una extensa conversación, desgrana con sus recuerdos la fundación de uno de los restaurantes de comida francesa más reconocidos de México.

Un mesero prepara un tradicional cafe mexicano. Al fondo un biombo con las pinturas del maestro Jacques Bitterlin.
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El Rey Sol es un rincón francés en el corazón del puerto de Ensenada.
(Elizabeth De La Cruz)

Una cenicienta mitad mexicana, mitad francesa

Muchos se preguntan qué hace un restaurante de comida francesa en una ciudad como Ensenada, que durante muchos años ha tenido el apodo de la “Cenicienta” del Pacífico, que, sin tener el brillo de otros puertos como Mazatlán o Acapulco, encierra numerosos tesoros entre sus calles.

Para entenderlo, hay que recordar la arraigada presencia de los franceses en la península de Baja California, donde explotaron, desde 1885 hasta 1954, El Boleo, una mina de cobre ubicada en las cercanías de la localidad de Santa Rosalía en Baja California Sur.

“De esa comunidad francesa viene mi familia”, dice Jean-Loup Bitterlin quien, desde Los Siete Patios, una hermosa casa ubicada a orillas del mar habla de las circunstancias que llevaron a su familia hasta esta ciudad en la esquina noroeste de México.

Jean-Loup Bitterlin habla de las festividades del 75 aniversario de El Rey Sol.
Jean-Loup Bitterlin habla de las festividades del 75 aniversario de El Rey Sol.
(Natalia Vidales.)

“La historia de Virginia Geffroy, fundadora de El Rey Sol, es como la de la cenicienta”, dice Jean-Loup Bitterlin al referirse a su madre. “Cuando tenía 10 años, mi abuelo decidió trasladar a la familia a Navolato, Sinaloa… ahí murieron cuatro de sus hijos por el paludismo. Ante esa situación, decidió que era tiempo de regresar a Francia”.

En 1920 Virginia, mejor conocida como Doña Pepita, cambió su entorno bajacaliforniano, por el de Francia, donde vivió hasta 1937.

Son los años de la preguerra y como muchas otras mujeres de la época se dedica a los quehaceres del hogar, pero la cocina le atraía. “Allá estuvo expuesta a muchos nuevos sabores, olores e ingredientes”, dice Jean-Loup Bitterlin. “Todo eso lo fue atesorando en su memoria”.

En 1933 se casa con su padre Jacques Bitterlin, cuenta Jean-Loup Bitterlin. “Para él, que ya tenía experiencia en México porque había sido director de un ingenio azucarero francés en Navolato, fue sorprendente conocer a una mujer como mi mamá, mitad mexicana y mitad francesa”, dice mientras muestra uno de los retratos de su madre. En ese tiempo a mi padre lo nombran contralor de la mina de El Boleo, y regresan a México”.

Virginia Geffroy, fundadora de El Rey Sol.
Virginia Geffroy, fundadora de El Rey Sol.
(Archivo El Rey Sol.)

La vida en Santa Rosalía transcurre con tranquilidad. Son los años de la bonanza económica de Estados Unidos y la comunidad francesa crece sin mayores problemas en Baja California. Pero todo eso termina abruptamente. Al concluir la concesión francesa de la mina, la comunidad se dispersa. “Algunos se van a Guaymas, otros a La Paz, otros más regresan a Francia… Mi familia viajó a Ensenada, donde unos primos tenían un motel”.

Aunque Doña Pepita no estaba acostumbrada a trabajar, ni se le había pasado por la cabeza hacerlo, su madre le dijo que abrirían un restaurant. Así empezó El Rey Sol, en un cuarto del motel el 23 de mayo de 1947.

La repostería de El Rey Sol es conocida por su extraordinaria variedad.
(Elizabeth De La Cruz)

De esa forma Doña Pepita empezó a darse cuenta de que la sazón de su comida casera era muy bien recibida. Y entonces todos los conocimientos que había adquirido en su vida cotidiana en Francia, los empezó a aplicar en esta que sería la principal aventura de su vida.

Jean-Loup Bitterlin, quien se encuentra acompañado por su esposa Natalia, hace pausas para explicar con detalles las cosas. Se ríe al pensar que la característica principal del restaurante, que es preparar comida fresca, deriva de las carencias de la época: “No había refrigeradores, así que cuando el cliente pedía un pollo, literalmente iban a la granja de unos primos y de regreso venían pelándolo…”, dice medio en broma y medio en serio.

Esa frescura de los ingredientes, que hoy se proclama como una de las características principales del gran movimiento gastronómico que vive Baja California, lo venía haciendo El Rey Sol desde hace 75 años, dice divertido, mientras muestra uno de los menús de la época, que fue guardado por un cliente y que recientemente entregó a los propietarios del restaurante para que lo conservaran como recuerdo de esos años.

En la actualidad, El Rey Sol es famoso, entre otras cosas por sus monjitas, el Napoleón (con pasta de almendras) y la barqueta (de chocolate)”, dice Jean-Loup Bitterlin. “Pero no se queda atrás el Pato a las Bellas Artes, el Calamar Baja California, los escargots y el filete chateau-Briand, asi como la tradicional sopa de cebolla y la ensalada Cesar hecha en la mesa”.

La conversación fluye fácilmente. Hay muchos recuerdos gratos. Pero sobre todo mucho trabajo, mucha dedicación. “Sabes, mi madre no descansó ni un solo día durante 25 años. Dedicó todo su tiempo y su esfuerzo al restaurante”, dice Jean-Loup Bitterlin. “Por eso, cuando me gradué de arquitectura en Los Angeles, decidí que le iba a construir una casa especialmente para ella”.

La casa de los Siete Patios es un homenaje de Jean-Loup Bitterlin a su madre, Virginia Geffroy.
(Elizabeth De La Cruz.)

Resultado de ese sueño, es Los Siete Patios. Una casa redonda, con un patio interior y numerosos ventanales. Cada habitación tiene una decoración distinta y un patio especial. Desde toda la casa, la vista al Océano Pacífico es espectacular. “Esta casa en realidad es un homenaje a ella, a su esfuerzo”, dice orgullos Jean Loup Bitterlin.

A lo largo de sus 75 años de historia, El Rey Sol ha hecho un alto en el camino para festejar sus aniversarios. Y esas celebraciones se han convertido en verdaderos eventos con un enorme contenido social.

“Recuerdo que en los 25 años tuvimos como invitada especial a la cantante Vicky Carr”, dice Jean Loup Bitterlin, quien agrega que siempre han pensado en grande para estos eventos. “Hemos hecho conciertos con la filarmónica, carreras de meseros, desfiles de modas, degustaciones, visitas a los viñedos y mil cosas más, pero sobre todo siempre se ha buscado una causa noble para apoyar”.

Los festejos por el 75 aniversario

Para este viernes, El Rey Sol va a echar la casa por la ventana.

La celebración va a contar con la participación de los chefs Juantxo Sánchez, Diego Hernández y Rebeca Ojeda. La parte de las bebidas estará a cargo de la reconocida mixóloga, Andrea Íñiguez.

El evento, que es de estricta etiqueta, tiene como propósito brindar una experiencia memorable a los invitados, dice Jean-Loup Bitterlin. “Habrá entremeses nuevos y se les permitirá a los nuevos chefs que preparen platillos diferentes a los que tradicionalmente se ofrecen en El Rey Sol. Por supuesto, habrá música francesa, conferencias y conciertos.

Ya lo sabe, si quiere disfrutar de un fin de semana espectacular, comer una de las mejores comidas francesas de la región y además ayudar a una buena causa, puede viajar a Ensenada y descubrir un rincón francés en la cenicienta del Pacífico.

El Dato

Qué: 75 aniversario de El Rey Sol

Cuándo: 20 de mayo a partir de las 7:00 PM.

Costo: 150 dólares por persona.

Dónde: Carretera Tijuana-Ensenada Km. 99.75, 22760 Ensenada, B.C., México

Informes: (01152) 646 197 9424


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