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Por qué es posible sentirse mal después de un largo vuelo, y cómo evitarlo

Durante un vuelo, es mejor optar por agua (John Froschauer / Associated Press).

Durante un vuelo, es mejor optar por agua (John Froschauer / Associated Press).

(John Froschauer / Associated Press)

¿Puede imaginar esa sensación de haber sido ‘golpeado en la cabeza con un bate de béisbol’ después de un vuelo? Seguramente sí, al igual que miles de otras personas.

Lo mejor que puede hacerse en ese caso es beber algo; mucho, en realidad. Por desgracia, no estamos hablando del mejor whisky de malta, sino de agua.

Observé esto en un reciente recorrido de cinco días y siete vuelos que me llevó a través del este de Canadá y cinco estados del oeste. El itinerario, demasiado ambicioso, fue en parte responsable de ello, pero por sobre todo la culpa fue mía.

Había corrido en varias ocasiones por el interior de los aeropuertos para llegar a los vuelos (aparentemente no soy Carl Lewis, ya que perdí varias conexiones) y llegado a las puertas de acceso con calor y sudorosa.

Entonces, subía al avión y lo primero que deseaba era una siesta; la fatiga es un síntoma de la deshidratación. Lo que en realidad necesitaba entonces era beber agua.

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“Con los cambios de presurización de la cabina uno se deshidrata; se pierden fluidos más rápidamente”, explicó la Dra. Diana Kerwin, jefa de geriatría de Texas Health Dallas y fundadora de Texas Alzheimer’s and Memory Disorders. “No piense que está en un avión”, advirtió. “Piense que está en un desierto en el aire”.

Además de la somnolencia, la falta de líquido puede generar confusión o mareos; la cabeza puede palpitar. Todas ellas son señales de advertencia de que el cuerpo necesita atención, de inmediato.

Considere también que quienes vivimos en esta zona estamos acostumbrados a las llanuras. Pero un avión a menudo se presuriza a unos 8,000 pies, por lo cual es como pasar tiempo en Denver, más un par de miles de pies (algunas aeronaves nuevas se presurizan a menor altitud, lo cual podría hacer la vida de los pasajeros un poco más fácil, pero sigue siendo un cambio para quienes viven en zonas bajas).

Si uno toma diuréticos, por ejemplo, podría tentarse a no ingerirlo para no levantarse del asiento muy a menudo durante el vuelo. Resista la tentación; hacerlo podría perjudicar sus riñones, informó la especialista. Si le preocupa llegar al baño, no espere hasta sentir la urgencia. Es mejor levantarse, caminar e intentarlo; piense en ello como una suerte de ‘orín preventivo’.

Tanto Kerwin como el Dr. Joseph Austin, neumonólogo del Texas Health Arlington Memorial, animan a los viajeros a levantarse y caminar, cuando pueda hacerse con seguridad. No sólo ayuda a sacudir el aburrimiento, sino además previene coágulos.

Si no es posible levantarse, es bueno hacer algunos estiramientos y giros con los tobillos. Muchas aerolíneas contienen ejercicios de asiento impresos en su tarjeta de información. El incentivo para hacerlo es que el movimiento ayuda, mientras que los coágulos pueden ser fatales, advirtieron ambos galenos.

Austin incluso recomienda tomar una aspirina para bebés antes de un vuelo, a menos que haya una razón médica para no hacerlo. También recuerde que el aire es extremadamente seco, por lo cual considere llevar un spray salino nasal (de menos de tres onzas, para cumplir con las regulaciones de líquidos en cabina) y limite las comidas saladas, sugirió el médico.

Finalmente, si siente un poco de envidia ante los pasajeros de primera clase en ese largo vuelo transatlántico o transpacífico, considere que podría estar haciéndole un favor a su salud al no poder recostarse. “Uno no está tan bien aireado cuando se acuesta que cuando está sentado”, afirmó el neumonólogo. Para optimizar la ventilación lo ideal es inclinarse ligeramente hacia adelante.

Los pasajeros de las clases superiores podrán estar más cómodos en el corto plazo, pero usted respirará mejor, figurativa y quizás literalmente hablando. Finalmente, recuerde: cuando llegue el carro con la bebida, pida al auxiliar de vuelo que le prepare un trago doble… de agua.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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