Advertisement

Thousand Oaks recuerda a las 12 víctimas del ataque: ‘Nos hemos visto envueltos en este terror’

El viento que azotó y se sintió a través de Thousand Oaks la noche del jueves amenazó con ahogar sus voces, pero los dolientes siguieron cantando, canalizando su dolor, conmoción e ira en una melodía familiar.

Más de 100 personas se quedaron en silencio mientras los acordes de "Amazing Grace" flotaban entre la multitud y entre las luces de los arboles que se encontraban fuera del Thousand Oaks Civic Arts Plaza.

Advertisement

La canción, que surgió de un círculo de oración, marcó el inicio de la primera noche de vigilia y recordación en Thousand Oaks, tan solo 20 horas después de que un hombre armado matara a 12 personas en el bar Borderline antes de morir por una herida de bala.

A pesar de las evacuaciones de cientos de hogares por el peligro de un incendio cercano, los residentes prepararon tres eventos conmemorativos en el Condado de Ventura: un rosario en la Universidad Luterana de California, un evento de recordación en el Moorpark College y una vigilia en Thousand Oaks.

Advertisement

El teatro de artes escénicas de 1,800 asientos alcanzó rápidamente su capacidad. Docenas más lo siguieron a través de las puertas de vidrio en una señal de televisión que transmitió la vigilia en donde los dolientes sostenían imitaciones de velas con llamas.

Cuando varios teléfonos celulares sonaban al unísono, muchos en la multitud suspiraron, sabiendo que era una advertencia sobre el ominoso humo naranja que se elevaba en el cielo.

Las últimas 24 horas, dijeron, se había sentido como un apocalipsis.

En una capilla en Cal Lutheran, un servicio para estudiantes y miembros de la comunidad era solo para estar de pie.

Advertisement

Se escuchaban los sonidos de dolor y el llanto cuando el pastor de la universidad, Scott Maxwell-Doherty, trató de explicar a los estudiantes cómo podían encontrar un significado en medio de la tragedia.

"Lo que ha sucedido nunca debería haber ocurrido, y nos hemos visto envueltos en este terror", dijo. “La interminable serie de preguntas se acumulará en nuestras almas, tal como han comenzado hacerlo en la mía. ¿Es esto real? ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo voy a trabajar este hecho para darle sentido?

Habrá muy pocas respuestas a esas preguntas, dijo. Pero Dios no los dejará solos.

Al terminar, los estudiantes se demoraron en el vestíbulo de la capilla, abrazándose y tomando café en pequeños grupos. Las líderes estudiantiles, Amanda Souza, de 22 años, y Hannah Nandor, de 19, dijeron que su fe y la fuerza de la comunidad escolar les ayudaron a superar el día.

Ambos conocían a Justin Meek, quien murió en el tiroteo. Souza estaba en el coro con él y dijo que muchas personas consultaban al líder de la sección musical de bajos para obtener orientación. Él siempre tenía una gran sonrisa en su rostro y chocaba sus manos con la de otros como si fuera su trabajo, dijo Souza.

"Creo en un Dios que tiene un plan, aunque esto es horrible", dijo Nandor, un representante estudiantil. "Queremos seguir adelante, ayudar a los estudiantes que viven con miedo ahora".

En Moorpark College, unos 150 estudiantes, profesores y personal formaron un círculo reducido dentro del edificio de la administración del campus. Se planeó que la vigilia se llevara a cabo alrededor del asta de la bandera la cual se redujo a medio bastón, pero los vientos fuertes los obligaron a trasladar la reunión hacia el interior.

<p>La gente en el Teatro Fred Kavli levanta sus velas durante una vigilia por las v&iacute;ctimas del tiroteo en el bar Borderline Bar and Grill. (Kent Nishimura / Los Angeles Times)</p>

La gente en el Teatro Fred Kavli levanta sus velas durante una vigilia por las víctimas del tiroteo en el bar Borderline Bar and Grill. (Kent Nishimura / Los Angeles Times)

(Los Angeles Times)

En Thousand Oaks, dos amigos hombro con hombro vestían suéteres grises que decían "Route 91 Survivor", recordatorios de la masacre en Las Vegas de la que habían sobrevivido hace un año y un mes atrás.

Advertisement

Ingrid Martínez, de 35 años, y Alyssa Chandler, de 29, llegaron del Valle de San Fernando a la vigilia con la esperanza de hablar con las personas que sobrevivieron a los disparos del miércoles.

Los amigos esperaban que los sobrevivientes fueran atraídos por sus suéteres.

The Borderline recaudó dinero para las víctimas del festival de música el año pasado, dijo Chandler. "Ellos nos apoyaban", dijo. "Ahora es nuestro turno".

Les advertirían sobre las cosas que les recordarán estos momentos horribles: el sonido de los martillos en una obra de construcción o ver a un grupo de personas corriendo.

Les decían que se olvidaran de las líneas de tiempo en el duelo y que se aferraran a sus compañeros sobrevivientes. Son las personas que se darán cuenta de lo frustrante e imposible que es preguntarse lo mismo: "Entonces, ¿cómo estás?"

"Te entenderán mejor que tu familia", dijo Chandler.

Dentro del teatro, el alcalde de Thousand Oaks, Andy Fox, cerró la vigilia citando un proverbio africano: "A pesar de lo larga que sea la noche, amanecerá".

Una mujer se acercó al micrófono y comenzó a cantar "Amazing Grace". Mientras la multitud cantaba suavemente, el gemido de una mujer se escuchó entre el público e inundó el teatro, protegido del viento.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí

 

la-loved-ones-remembered-after-borderline-shooting-20181108

Advertisement
Advertisement