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EE.UU. libera a periodista mexicano solicitante de asilo que fue detenido en 2017

EE.UU. libera a periodista mexicano solicitante de asilo que fue detenido en 2017
Emilio Gutiérrez Soto, de 54 años, huyó de México en 2008 luego de que los soldados saquearan su casa después de que escribió un artículo incómodo. Fue detenido después de que su solicitud de asilo fuera denegada a finales de 2017. (Kate Linthicum / Los Angeles Times) (Los Angeles Times)

Emilio Gutiérrez Soto, periodista mexicano, huyó a los Estados Unidos con su hijo adolescente hace una década después de que argumentó que había sido amenazado por el ejército mexicano.

Los dos fueron detenidos en un centro de detención en El Paso desde que sus solicitudes de asilo fueron denegadas por un juez en 2017. En mayo, la Junta de Apelaciones de Inmigración encontró información adicional en el caso y la envió al tribunal de inmigración para una nueva audiencia.

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Los abogados de Gutiérrez exigieron que lo dejaran en libertad mientras esperaba que se presentaran las nuevas evidencias. Dijeron que los ataques frecuentes del presidente Trump contra mexicanos y periodistas eran una prueba de que Gutiérrez, quien ha sido durante mucho tiempo un crítico abierto de las políticas de inmigración de Estados Unidos, fue víctima de discriminación.

Señalaron un documento, descubierto en una solicitud de registros públicos, que mostraba que Gutiérrez estaba en una lista utilizada por los agentes de Inmigración y Control de Aduanas de los EE.UU. para arrestar a inmigrantes.

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La lista generalmente incluye los nombres de personas sospechosas de actos delictivos violentos, no de periodistas que buscan asilo, dijo Eduardo Beckett, un abogado de Gutiérrez.

A principios de 2018, un juez estuvo de acuerdo en que había pruebas suficientes para exigir al gobierno que explicara la detención continua de Gutiérrez y su hijo. Días antes de que las autoridades comparecieran en una audiencia para presentar su caso y continuar deteniendo a la pareja, fueron liberados abruptamente el 2 de agosto por la noche.

Afuera del centro de detención, Gutiérrez y su hijo se abrazaron frente a un puñado de cámaras de noticias. Se espera que permanezcan libres hasta que un juez falle nuevamente sobre su solicitud de asilo.

"Estamos tan felices", dijo William McCarren, director ejecutivo del National Press Club, que encabezó una campaña que abogaba por la liberación de Gutiérrez, y que le otorgó el premio de libertad de prensa de la agrupación en 2017.

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Gutiérrez también recibió una beca Knight-Wallace Fellowship, que financia un año académico para un pequeño grupo de periodistas de todo el mundo en la Universidad de Michigan. Ahora la puede comenzar en Ann Arbor, Michigan, este otoño, dijo en una declaración su directora, Lynette Clemetson.

"Hay una comunidad de apoyo en Ann Arbor ansiosa por recibir a Emilio, restaurar su bienestar y ayudarlo a reanudar el trabajo periodístico que tanto significa para él", dijo Clemetson.

Ex periodista de un pequeño periódico en el estado de Chihuahua, Gutiérrez dijo que recibió amenazas de muerte luego de escribir sobre un grupo de soldados que había robado dinero a los migrantes.
Varios días después de publicar sus historias en 2005, Gutiérrez dijo que fue convocado para reunirse con varios líderes militares.

"Has escrito tres historias idiotas", relató el periodista, y un general le advirtió. "No habrá una cuarta".

Gutiérrez dijo que su casa fue saqueada posteriormente por docenas de soldados. En otra ocasión, patrullas de soldados merodearon amenazadoramente alrededor de su vivienda.

"Tienes que irte ahora", dijo un amigo que conocía a uno de los soldados.

En 2008, poco antes de cumplir 45 años, Gutiérrez y su hijo Oscar, de 15 años, pidieron asilo en la frontera con Estados Unidos y le dijeron a un agente fronterizo: "No tenemos miedo, estamos aterrorizados".

México es uno de los países más letales del mundo para los periodistas. En 2017, reporteros y fotógrafos aparecieron muertos a una tasa de uno por mes.

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Un periodista inscrito en un programa de protección del gobierno fue asesinado a tiros en julio, en la ciudad turística de Playa del Carmen, menos de un mes después del asesinato de otro periodista que trabajaba en el mismo sitio de noticias.

Rubén Pat, director de noticias de Semanario Playa News, denunció en 2017 haber sido secuestrado y torturado por la policía, por acusar a un jefe de la policía local de tener vínculos con un cártel de drogas.

La mayoría de las docenas de periodistas inscritos en el programa federal de protección de México, que proporciona evacuaciones de emergencia, guardias de seguridad y un botón de pánico que alerta a las autoridades, han enfrentado amenazas gubernamentales, según los oficiales.

Al menos 15 periodistas han huido de México en los últimos años, según los defensores de la libertad de prensa. La mayoría de ellos ha buscado refugio en Estados Unidos.

Aunque algunos obtuvieron asilo durante la administración de Obama, las negativas o la detención prolongada han sido la norma bajo el presidente Trump. En mayo pasado, el periodista mexicano Martin Méndez retiró su solicitud de asilo en Estados Unidos y aceptó ser deportado después de permanecer detenido durante casi cuatro meses.

Gutiérrez y su hijo fueron detenidos durante varios meses después de ingresar al país en 2008. Eventualmente fueron puestos en libertad condicional mientras esperaban que se escuchara su caso de asilo. Durante varios años vivieron en Las Vegas, N.M., donde Gutiérrez conducía una lonchera.

Su solicitud de asilo finalmente se presentó ante un juez en noviembre de 2017. Fue negada, y Gutiérrez y su hijo fueron detenidos nuevamente poco después.

Más de siete meses tras las rejas hicieron mella en Gutiérrez, dijo su abogado.

"Estaba roto moralmente y se sentía miserable", dijo Beckett.

El trato severo hacia un periodista de un país conocido por su incapacidad para proteger a los miembros de la prensa provocó indignación entre muchos periodistas estadounidenses y defensores de los inmigrantes, quienes organizaron protestas frente al centro de detención donde Gutiérrez y su hijo estaban recluidos.

Andrea Edney, presidenta del National Press Club, dijo que la liberación de Gutiérrez era una victoria para la libertad de prensa.

"Aunque ha sido una experiencia demasiado larga, especialmente para Emilio", dijo, "estamos encantados y aliviados de darle la bienvenida nuevamente a las filas de la prensa libre".

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.

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