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California

Cómo reducir los suicidios en los hospitales psiquiátricos

Mia St. John
Mia St. John en el parque Runnymeade, en Winnetka, donde solía encontrar a su hijo Julian St. John, quien sufría de esquizofrenia y a menudo estaba desamparado. El joven fue internado en un centro psiquiátrico, por su seguridad, pero allí se suicidó. Mia ahora trabaja para impulsar mejoras en la atención psiquiátrica.
(Liz Moughon / Los Angeles Times)

Durante la última década, más de 50 personas murieron por suicidio mientras estaban internadas en centros psiquiátricos de California. La cifra muestra una imagen sombría de las opciones disponibles para quienes sufren una crisis de salud mental.

Entonces, para las familias cuyos seres queridos tienen pensamientos suicidas, ¿hay esperanza? ¿Pueden los hospitales evitar que las personas se suiciden?

La respuesta corta, dicen los expertos, es que sí.

Las tasas de suicidio han aumentado en casi todos los estados del país, en las últimas dos décadas. A nivel nacional, el suicidio es una epidemia, ahora la segunda causa de muerte entre las personas de 10 a 35 años.

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Los hospitales psiquiátricos a menudo son vistos como el último recurso para las personas suicidas. Pero un análisis del Times descubrió que, en la última década, casi 100 individuos murieron mientras estaban internadas en estas instituciones en California, principalmente por suicidio. Un estudio dado a conocer el año pasado detectó que entre 49 y 65 personas en todo el país mueren por suicidio al año mientras están hospitalizados.

Pero hay una gran variación en las tasas de suicidio de un hospital a otro, lo cual sugiere que algunos lugares son más seguros para los pacientes que otros. Uno de los sistemas de alto rendimiento, el Departamento de Asuntos de Veteranos (VA, por sus siglas en inglés), ofrece algunas pistas sobre cuestiones que pueden funcionar.

En 2007, los hospitales de VA en todo el país adoptaron una lista de verificación de 134 preguntas, diseñada para reducir los riesgos de suicidio de los pacientes. El personal debe asegurarse de que las almohadas y los colchones estén libres de vinilo o plásticos, que podrían usarse para estrangulamiento; que no haya cortinas de privacidad que puedan emplearse para ahorcamiento, y que todas las salidas y entradas al edificio estén dentro de la línea de visión de la estación de enfermeras, para que los pacientes sean fácilmente monitoreados.

Desde que se implementó la lista de verificación, los suicidios en las unidades de salud mental han disminuido drásticamente. La tasa cayó de 4.2 por cada 100.000 ingresos a 0.74 suicidios por cada 100.000 ingresos, según un documento de 2016.

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Y se ha mantenido en valores bajos, descubrieron los investigadores. “La tendencia sugiere que la tasa de suicidios continúa disminuyendo desde la implementación de la lista de verificación”, remarcó el documento.

Pero fuera del sistema de VA, ha habido poco progreso.

Salud

La Joint Commission, una organización sin fines de lucro que acredita a la mayoría de los hospitales psiquiátricos de la nación, intentó reducir las tasas de suicidio en todo el país durante la última década, sin éxito, señaló el Dr. David Baker, vicepresidente ejecutivo de evaluación de calidad de la atención médica de la agencia.

Parte del problema fue la falta de datos confiables sobre el número de suicidios en los hospitales, y cómo ocurrían. La agencia encargó un estudio que descubrió que entre los aproximadamente 50 suicidios por año en hospitales de todo el país, el 70% habían sido ahorcamientos. La mitad de ellos habían ocurrido en el baño, y un tercio en la habitación, según el estudio.

En respuesta a los hallazgos, un panel de expertos hizo recomendaciones sobre cómo limitar estas muertes, incluida la mejor manera de monitorear a pacientes suicidas.

En muchos hospitales, los pacientes considerados suicidas son vigilados cada 15 minutos, pero eso no es muy efectivo porque un suicidio no lleva mucho tiempo, afirman los expertos. “Ciertamente no es la mejor manera de controlar las ideas suicidas”, comentó el Dr. Tyler Jones, profesor clínico asociado de psiquiatría en la Universidad de Ciencias y Salud de Oregon. “La oportunidad puede suceder bastante rápido”.

Mia St. John
Mia St. John medita en su casa en Palm Springs. Su hijo adulto Julian St. John fue admitido en un centro psiquiátrico por su seguridad, pero más tarde se suicidó allí.
(Liz Moughon / Los Angeles Times)

La mejor opción, aunque más intensiva en recursos, es la vigilancia uno a uno, en la que un miembro del personal está cerca de un paciente en todo momento.

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Este año, Joint Commission lanzó nuevas normas nacionales vigentes a partir del 1º de julio para reducir las tasas de suicidio. Los requisitos exigen la detección generalizada entre los pacientes psiquiátricos, así como minimizar los puntos de anclaje, las bisagras de la puerta o los ganchos que podrían usarse para ahorcamientos.

“Pienso que algunas personas creen que los hospitales no han prestado atención a esos detalles, y parte de eso se debe a la falta de claridad”, explicó Baker. “Supongo que está mucho más claro lo que deberían estar haciendo ahora”.

Para algunos pacientes, un hospital puede proporcionar un respiro necesario de sus pensamientos suicidas y, potencialmente, salvar sus vidas, señalan los expertos.

Cuando alguien quiere morir por suicidio, generalmente se enfoca en una manera, ya sea saltar de un puente o una sobredosis, indicó el Dr. Paul Nestadt, profesor de psiquiatría de la Universidad Johns Hopkins. Sin esa opción, el deseo de completar el suicidio cae sustancialmente.

En un estudio de 1978, los investigadores estudiaron a 515 personas que intentaron saltar del puente Golden Gate, en San Francisco, pero sobrevivieron. El estudio detectó que sólo el 5% de ellos finalmente murió por suicidio.

Mia St. John at her gym in Palm Springs
Mia St. John, una ex boxeadora profesional, entrena en su gimnasio en Palm Springs, donde guarda las obras de arte de su hijo, Julian St. John. El joven sufría de esquizofrenia y se suicidó en un centro psiquiátrico. “Dos semanas después de su muerte, corrí al Departamento de Servicios de Salud, rogándoles que me dieran un programa para salvar mi vida”, relata ella. Ahora enseña boxeo a jóvenes en riesgo, varias veces a la semana, tanto en Palm Springs como en Los Ángeles.
(Liz Moughon / Los Angeles Times)

La investigación señala la importancia de reducir el riesgo de suicidio en lugares donde la gente a menudo se suicida, como instalar una red debajo del puente Golden Gate. Cuando se eliminan las formas prácticas de morir, las personas tienen muchas menos probabilidades de intentar suicidarse, destacó Nestadt. “Hay algunos que simplemente siguen intentándolo y mueren, pero son la minoría”, agregó. “Eso contextualiza el papel del hospital... que está ahí para evitar que alguien tenga acceso a esa pistola, o llegue a ese puente o a ese tren, para que puedan ser atendidos y que la sensación pueda pasar”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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