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Acusan a un hogar de ancianos de L.A. de expulsar a pacientes durante la crisis de coronavirus

A man wearing an isolation gown walks toward the entrance of Lakeview Terrace nursing home.
El fiscal de Los Ángeles Mike Feuer presentó una demanda esta semana acusando a la residencia de ancianos Lakeview Terrace en Westlake de abandonar a pacientes y otros delitos.
(Francine Orr / Los Angeles Times)

A medida que el coronavirus continúa su marcha mortal a través de los hogares de ancianos del Sur de California, el centro de enfermería especializada de Lakeview Terrace en Los Ángeles ha estado “arrojando” ilegalmente a los residentes viejos y discapacitados a la calle y a hogares que no están equipados para cuidarlos, según el fiscal de la ciudad

Sin notificar primero a su familia, un hombre de 88 años con demencia fue transferido del hogar de ancianos Westlake a una pensión en Van Nuys, sólo para ser encontrado deambulando por las calles profundamente confundido un día después, según una demanda presentada en el Tribunal Superior en Los Ángeles esta semana por el fiscal Mike Feuer.

Otro residente con VIH que fue abandonado en la calle en lugar de recibir la atención de hospicio que necesitaba terminó refugiándose en el patio trasero de un amigo, con la esperanza de mantenerlo a salvo de la pandemia, según la denuncia.

La mala conducta “sostenida” e “intencional” por parte de los administradores de Lakeview Terrace llega en un momento en que los hogares de ancianos tienen un incentivo para dejar a los residentes a largo plazo, por los que se les paga poco, para dar cabida a los pacientes con COVID-19, para quienes el pago es mucho mayor, escribió Feuer en la demanda.

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“Esto crea un incentivo para que los hogares de ancianos busquen residentes con tasas más altas de reembolso y abandonen a otros por cualquier medio posible”, escribió Feuer.

El administrador de Lakeview Terrace, DJ Weaver, negó las acusaciones y escribió en un correo electrónico al Times que “tenemos la intención de luchar vigorosamente contra esas acusaciones en los tribunales. Debido a la privacidad del paciente, no podemos abordar casos específicos”.

En mayo, el Times informó que los expertos en hogares de ancianos habían estado advirtiendo durante meses que el método de reembolso del gobierno federal, que paga cuatro veces más por los pacientes con COVID-19 que por los residentes a largo plazo con problemas de salud relativamente leves, como la demencia, conduciría a la exclusión de pacientes por parte de los dirigentes sin escrúpulos de la industria.

Según las nuevas pautas de Medicare, que entraron en vigencia el otoño pasado, a los hogares de ancianos se les paga sustancialmente más por los nuevos pacientes, especialmente en las primeras semanas de su estadía. Por lo tanto, los enfermos con COVID-19, en particular los recién dados de alta de un hospital, pueden aportar más de $800 al día, según los administradores de hogares de ancianos y los directores médicos entrevistados por el Times.

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Por el contrario, las instalaciones cobran tan sólo $200 al día por pacientes con demencia a largo plazo, dijeron los expertos de la industria.

Lakeview Terrace, una instalación de 99 camas, ha tenido al menos 54 casos confirmados de COVID-19 entre residentes y personal y al menos ocho muertes debido a la enfermedad, según los registros del departamento de salud del condado.

Yehuda Schmukler, quien figura en la lista de Medicare como el principal propietario de Lakeview Terrace, comentó que ya no está afiliado a ese hogar y declinó hacer más comentarios. Otro propietario listado, Elliot Zemel, no pudo ser contactado para hacer comentarios.

Schmukler está afiliado a otros dos hogares del condado de Los Ángeles, según los registros de Medicare, que también tienen brotes severos de COVID-19: Granada Post Acute en Lynwood tiene al menos 71 casos confirmados y 15 muertes, de acuerdo al departamento de salud del condado, y South Pasadena El Centro de Atención registra unos 115 casos confirmados y 23 decesos.

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El abogado de la ciudad también acusó a Lakeview Terrace de no proporcionar cientos de dosis de medicamentos vitales para el VIH y respiratorios a los pacientes y de crear registros médicos falsos para ocultar la falla de los reguladores.

Los administradores de la casa también encubrieron rutinariamente casos de abuso, incluido un incidente en el que un residente atacó a otro con un “arma improvisada”, según la denuncia.

Dicha conducta violaría el acuerdo de una queja similar presentada el año pasado por el fiscal de la ciudad contra Lakeview Terrace, donde se le acusa por el abandono de pacientes, no proporcionar a los residentes la atención necesaria, no proteger su seguridad y no mantener registros médicos precisos y completos.

Los administradores del hogar acordaron pagar $600.000 como parte de ese acuerdo, de los cuales $150.000 cubrirían el costo de un monitor independiente. La casa parecía cooperar al principio, señaló Feuer en una entrevista, pero después de que llegó el COVID-19, todos los visitantes externos fueron excluidos del edificio, incluido el monitor. Fue entonces cuando la situación se deterioró rápidamente, expuso Feuer.

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Ahora, la ciudad busca multas financieras de más de $1 millón y el nombramiento de un supervisor especial para inspeccionar la casa, dijo Feuer.

Lakeview Terrace, que cuenta con la calificación de calidad más baja posible de Medicare, tiene un historial problemático.

En noviembre de 2016, el residente Lavell Murphy murió debido a la supuesta “falta de atención, abuso y negligencia intencional”, según una demanda presentada al siguiente año.

Murphy era un parapléjico que había estado en las instalaciones desde agosto. Desarrolló úlceras de decúbito que se infectaron y se llenaron de gusanos, lo que provocó sepsis y muerte, según la demanda, que finalmente se resolvió.

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El abogado de su hija se negó a discutir los términos del acuerdo porque era confidencial.

“En cuanto a la queja, las acusaciones hablan por sí mismas”, dijo Ellen Serbin en un correo electrónico. “En cualquier caso, el registro público está repleto de historias sobre Lakeview Terrace”.

En 2018, Marcie Rivers, una paciente en el centro, sufrió contusiones y un corte profundo en la cabeza después de una caída, según una demanda presentada ese año acusando de negligencia a la casa de supervisión.

Como resultado de la caída, Rivers necesitaba varios puntos de sutura y cuidado de heridas, según documentos judiciales.

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Daryl Kennedy, de 57 años, muestra una foto de su tío, R.C. Kendrick.
(Francine Orr/Los Angeles Times)

“Ella tuvo mucha suerte de no haberse fracturado el cráneo”, dijo Ben Yeroushalmi, quien representó a Rivers. “El hecho de que las lesiones no fueran mucho mayores fue un milagro”.

El caso finalmente se resolvió legalmente.

“Es notorio por ser una instalación muy mala y un infractor en serie de todo tipo de regulaciones”, manifestó Yeroushalmi. “Uno pensaría que trabajarían juntos y simplemente mejorarían. Pero es sólo una cuestión de dinero”.

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En ambas demandas, la casa negó haber actuado mal.

Daryl Kennedy, sobrino del residente de 88 años de Lakeview Terrace con demencia, dijo que visitaba la casa regularmente y estaba horrorizado por la negligencia que su tío y los demás residentes sufrieron en la casa. “Los tratan mal, se orinan por todos lados, no cambian sus pañales, dejándolos mojados en sus camas”, expuso Kennedy.

Su tío, R.C. Kendrick, cuya demencia lo llevó a deambular por las calles aturdido, sufrió heridas graves después de ser atropellado por un automóvil. Terminó en Lakeview Terrace luego de ser dado de alta del hospital porque necesitaba más supervisión de la que Kennedy podía proporcionar en casa.

Kendrick todavía llevaba un yeso en la pierna y un collarín cuando los administradores de Lakeview Terrace “lo transfirieron en medio de la noche sin mi conocimiento”, dijo Kennedy. Sólo se enteró de la transferencia cuando la policía llamó al día siguiente.

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Kendrick se había alejado de la casa de huéspedes a la que lo habían trasladado y luego se cayó tratando de bajar del autobús. Cuando un extraño intentó ayudarlo, Kendrick atacó, pensando que lo estaban robando, relató Kennedy.

Sin otro lugar a donde ir, Kennedy dijo que llevó a su tío a casa con él. Pero no mucho después, Kendrick atacó a su sobrino con un cuchillo, causando heridas que requirieron docenas de puntos, lo cual llevó a Kendrick a la cárcel.

Donde quiera que termine su tío, dijo Kennedy, sólo espera que sea un lugar seguro.

“Se aleja de cualquier lugar donde se encuentre, y no puede cuidarse solo”, comentó Kennedy. “Sigo diciéndole a la gente que padece demencia”.

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