“Estamos abrumados”: La vista al interior de los hospitales a medida que crece el aumento de coronavirus

La enfermera Janil Wise, izquierda, examina a la paciente Sarah Bodle, que está embarazada
La enfermera Janil Wise, izquierda, examina a la paciente Sarah Bodle, quien está embarazada y fue expuesta a una persona con COVID-19, en el Centro Médico Providence Holy Cross en Mission Hills.
(Brian van der Brug / Los Angeles Times)

Las hospitalizaciones por coronavirus en California están en su punto más alto. Los doctores y enfermeras de algunos hospitales dicen que su tan temida pesadilla ha llegado.

Durante meses, los hospitales de California evitaron el temido aumento de pacientes con coronavirus que amenazaba con abrumar las salas, al personal y estirar los suministros limitados. Pero ahora, con las hospitalizaciones por coronavirus en el estado en su punto más alto, los médicos y las enfermeras en algunos hospitales dicen que la pesadilla ha llegado.

Los hospitales de todo el estado informan que sus camas se están llenando rápidamente, el personal está cansado y los medicamentos utilizados para tratar a los pacientes con coronavirus se están agotando. El incremento ha golpeado a California de manera desigual, y algunas instalaciones informaron que sus números se mantuvieron estables en las últimas semanas, mientras que otras aumentaron drásticamente.

“Estamos llegando al punto en que nos encontraremos abrumados emocionalmente y físicamente exhaustos. No tenemos suficientes trabajadores para todos estos pacientes; estamos trabajando turnos adicionales”, expuso Mary Lynn Briggs, enfermera de la unidad de cuidados intensivos del Hospital Mercy en Bakersfield. “Supongo que las cosas irán de mal en peor durante al menos las próximas dos semanas”.

Los meses transcurridos desde marzo dieron tiempo a los hospitales para que se prepararan para tal aumento. Los médicos aprendieron sobre cómo tratar a los pacientes con COVID-19, los administradores del hospital obtuvieron mayor cantidad de equipo de protección y los empleados saben más sobre cómo se transmite el coronavirus y cómo protegerse.

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Nurse Bobby Binissa, wearing a mask and a plastic face shield, takes the temperature from a patient's forehead
El enfermero Bobby Binissa, con una máscara y un protector facial de plástico, toma la temperatura de la frente del paciente.
(Brian van der Brug / Los Angeles Times)

“Cuando todo comenzó en marzo, fue un increíble ensayo general para foguearnos”, dijo Sylvain Trepanier, directora clínica de Providence Southern California, cuyos 13 hospitales en los condados de Orange, L.A. y San Bernardino habían experimentado un aumento del 40% hasta el viernes en pacientes con COVID-19 en los últimos 10 días. “Gracias a Dios no vimos esa ola [entonces] tan grande como anticipamos, pero eso nos permitió estar listos”.

Proyecciones recientes sugieren que el sistema hospitalario en California podrá manejar la demanda, en parte porque los hospitales más ocupados pueden transferir pacientes a instalaciones con más espacio. Pero aún así, la tensión en algunos hospitales no tiene precedentes.

En todo el estado, la cantidad de personas hospitalizadas con COVID-19 ha aumentado casi un 50% en las últimas dos semanas y ahora se encuentra en un nivel récord. El máximo anterior de 3.497 pacientes hospitalizados en California el 29 de abril se superó el 20 de junio, y el número ha seguido incrementando todos los días desde entonces. El sábado, 6.322 individuos fueron hospitalizados con COVID-19 en California.

Los funcionarios de salud han relacionado el alza con un aumento en la transmisión del coronavirus que inició a fines de mayo, cuando algunos condados comenzaron a reabrir negocios, miles se congregaron en grandes protestas y algunas personas, cansadas de quedarse en casa, se reunieron con familiares y amigos.

El crecimiento de las hospitalizaciones ha provocado un retroceso de las reaperturas, pero los beneficios aún no se han visto en el número de casos.

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La Dra. Stephanie Loe, médico de la sala de emergencias del Sistema de Salud de la Universidad de Riverside, voló a Nueva York en la primavera para ayudar a tratar a los pacientes con COVID-19 cuando el aumento no se experimentó en California.

Two nurses wearing face shields, gloves and other personal protective gear look at a patient's medical chart on a computer
Las enfermeras Janil Wise, a la izquierda, y Melinda Gruman revisan el historial médico de una paciente embarazada en el Centro Médico Providence Holy Cross que estuvo expuesta a una persona con COVID-19.
(Brian van der Brug / Los Angeles Times)

En ese momento, sólo unos pocos pacientes con coronavirus estaban en su sala de emergencias en Riverside, y el número de personas con traumas como heridas de bala y lesiones por accidentes automovilísticos era más bajo de lo habitual, probablemente debido a las órdenes de quedarse en casa. Mucha gente también parecía evitar la sala de emergencias para el tratamiento de accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.

Ahora, esos pacientes habituales de urgencias están ingresando nuevamente, al igual que un gran número de enfermos con COVID-19, lo que está generando que el hospital llegue a su capacidad máxima, expuso. Loe dijo que los médicos de urgencias están acostumbrados a un turno extremadamente ocupado de vez en cuando, “pero en este momento es consistentemente malo”.

“Todos los días en las últimas dos semanas han sido, si no constantes, empeorando continuamente”, manifestó.

El aumento en los casos de coronavirus en California ha llevado a los líderes de los hospitales a acelerar y prepararse para un alza, señaló Carmela Coyle, directora de la Asociación de Hospitales de California.

Están elaborando planes para cambiar a los pacientes entre hospitales si es necesario, reforzando los suministros de pruebas, capacitando al personal para tratar a los pacientes con COVID-19, así como “observando cada rincón dentro de los hospitales de California para ver si hay más espacio”, expuso Coyle en una conferencia de prensa la semana pasada.

“Los hospitales de California han estado y siguen estando listos para enfrentar la crisis de COVID”, manifestó.

Muchos trabajadores de la salud dicen que incluso si los hospitales pueden encontrar espacio para colocar camas, el personal sigue siendo un cuello de botella, uno que podría ser aún más restrictivo si las enfermeras comienzan a enfermarse por el virus. Algunas de ellas creen que eso sucederá debido a un equipo de protección inadecuado.

A scrub tech wearing a face shield and PPE leaves the OB triage tent at Providence Holy Cross Medical Center
El técnico Edward Gevshenian deja la tienda de clasificación obstétrico en el Centro Médico Providence Holy Cross.
(Brian van der Brug / Los Angeles Times)
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Anne Caputo-Pearl, una enfermera del Centro Médico del Hospital de California en el centro de Los Ángeles, señaló que antes de la pandemia, se usaban mascarillas N95 cuando una enfermera ingresaba a la habitación de un paciente y luego se eliminaba de inmediato. Ahora, los empleados usan una sola máscara N95 por día, o incluso por semana, expuso.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades sancionaron el cambio en la política al comienzo de la pandemia en medio de una escasez nacional de equipos de protección. Eso ha dejado a muchos trabajadores de la salud sintiéndose inseguros en el trabajo, incluso si su equipo técnicamente cumple con los estándares federales.

“Cualquiera que pueda leer puede mirar en la caja y ver que todos estos son artículos de un solo uso”, señaló Caputo-Pearl. “Todo el mundo sabe lo que significa ser enfermera en un hospital, pero nadie se tituló para ser sacrificado en el altar de esta pandemia”.

El miedo y el pánico en los hospitales ha disminuido desde marzo y dio paso al cansancio, dicen los trabajadores de la salud.

Briggs, la enfermera de Bakersfield, dijo que el aumento reciente ha obligado a las enfermeras de UCI, que generalmente son asignadas a un paciente a vigilar a dos. En una semana reciente, trabajó cinco turnos de 12 horas sin un solo descanso, subrayó.

Briggs, quien comentó que este momento no se parecía a nada en su carrera de 30 años, describió el costo adicional de cuidar a pacientes que están tan enfermos.

Recientemente ha visto personas ingresadas en UCI, incluidas algunas de 20 años, que padecen COVID-19 y experimentan insuficiencia orgánica, con los riñones, hígado o el corazón. La moral del personal es baja cuando parece que pocos pacientes abandonan UCI, manifestó.

Además, las enfermeras sirven como intermediarios para los pacientes y sus seres queridos porque los visitantes no pueden ingresar a los hospitales debido a la pandemia.

“Somos el único contacto entre las familias y los pacientes, y estamos tratando de proporcionar apoyo emocional a ambos”, dijo Briggs. "¿Quién nos está dando el apoyo emocional que nosotros necesitamos?”.

Muchos trabajadores de la salud dijeron sentirse frustrados al ver a las personas salir de sus hogares sin mascarillas y no tomarse el virus en serio. Notaron que las consecuencias nefastas de sus acciones se están viendo en las salas de sus hospitales.

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En el Desert Valley Hospital en Victorville, los médicos están tratando más que nunca a una mayor cantidad de enfermos con COVID-19, pero les falta Remdesivir, un medicamento utilizado para mejorar los resultados de los pacientes, reveló el Dr. Imran Siddiqui. Muchos hospitales informaron que no tenían suficiente medicina y se vieron obligados a racionarlo, eligiendo qué pacientes lo reciben y cuáles no.

Siddiqui dijo que escuchó que otros hospitales no tienen suficientes tanques de oxígeno u otras máquinas para tratamientos respiratorios. Muchos están luchando con el personal que se enferma, a menudo no en el hospital sino en sus comunidades a medida que aumenta el número de casos, comentó.

“Es peor que la primera vez”, manifestó. “Se está extendiendo como un incendio forestal y los hospitales se ven afectados”.

Sin embargo, muchos trabajadores de la salud informaron que parece que las tasas de supervivencia de los pacientes están mejorando, aunque todavía no hay datos claros. Los médicos tienen algunos medicamentos que pueden ayudar y han aprendido que retrasar el uso de un ventilador con un paciente puede mejorar sus posibilidades de supervivencia.

Siddiqui reveló que los médicos también se dieron cuenta de que muchos pacientes estaban muriendo de coágulos de sangre, por lo que ahora están prescribiendo rápidamente anticoagulantes a enfermos con COVID-19. Estas mejoras, además de un grupo demográfico más joven que se contagia, podrían contribuir a que las tasas de mortalidad en California permanezcan relativamente estables a pesar del reciente aumento en las hospitalizaciones, precisó.

“Al mismo tiempo, es demasiado pronto para saberlo”, dijo. “Creo que en dos semanas lo sabremos”.

En el condado de Ventura, la cantidad de personas hospitalizadas con el virus se ha cuadruplicado desde principios de junio. Ese aumento se ha sentido en el Centro Médico Regional Los Robles en Thousand Oaks, aunque todavía hay una gran capacidad, dijo la Dra. Gabriella Sherman, directora médica del hospital.

Pero añadió que está mirando las cifras cuidadosamente a medida que cambian las condiciones, a menudo de manera impredecible.

“Es algo que sabemos que podría cambiar de la noche a la mañana”, concluyó.

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