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Cuando desaparecieron los empleos, los inmigrantes abandonaron California. La pregunta ahora es cuántos se fueron

Day laborers from the CARACEN Day Labor Center and the IDEPSCA Labor Center pick out shovels and other tools
Los jornaleros del CARACEN Day Labor Center y del IDEPSCA Labor Center recogen palas y otras herramientas para trabajar en el jardín de la escuela primaria Evelyn Thurman Gratts en Los Ángeles en 2015.
(Stuart Palley / For The Times)

Los investigadores encontraron un descenso del 6.2% en la población inmigrante de California de marzo a julio, un flujo de salida mayor que la población de Sacramento.

La pareja de ancianos ya no pudo aguantar más, por lo que se fueron de Los Ángeles en julio, regresando a México, un país que no habían visitado durante años.

El esposo, Dante, se dedicaba a la jardinería, pero el trabajo se acabó desde el comienzo de la pandemia. Por lo general, ganaba alrededor de $120 a la semana, mientras que su esposa, acosada por problemas de salud, había estado demasiado enferma para mantener un empleo.

“Su camioneta estaba empacada. Literalmente pasó por mi casa antes de irse. Dijo: ‘Quizá si las cosas mejoran, volveré'”, recordó Maegan Ortiz, directora ejecutiva de IDEPSCA, una organización sin fines de lucro con sede en Los Ángeles que ayuda a los trabajadores latinos de bajos ingresos, incluidos los centros de trabajo en el área.

La decisión de la pareja de Boyle Heights de regresar a México es un testimonio de la gravedad con que el coronavirus ha afectado la economía y, en particular, las vidas de los inmigrantes, que a menudo cuentan con trabajos mal pagados, tienen pocos ahorros y podrían no ser elegibles para toda la asistencia que se distribuye a los ciudadanos, incluso si tienen documentación.

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Los inmigrantes no solo han contraído el COVID-19 de manera desproporcionada, sino que las industrias que dependen de su mano de obra, incluidos restaurantes y hoteles, también han estado entre las más lentas en recuperarse de los cierres del virus.

Esa dinámica podría estar contribuyendo a una tendencia a la inversa, en la que los inmigrantes regresan a sus países de origen o van a otros estados de EE.UU, según un análisis de los datos de la Oficina del Censo de EE.UU realizado por el Centro Comunitario y Laboral de UC Merced que se proporcionó al Times antes de su lanzamiento el viernes.

La población de inmigrantes de California de 10.3 millones en 2019 se redujo en 642.200, o un 6.2%, durante los primeros cinco meses de la pandemia, encontró el análisis. Esa cifra es mayor que la cantidad de residentes de Sacramento o como la disminución combinada en los otros estados de la nación, que vieron la reducción de la población de inmigrantes en 531.000, o 1.5%, durante el mismo período de marzo a julio.

El centro analizó los datos recopilados por la encuesta de población mensual de la Oficina del Censo de 60.000 hogares estadounidenses. Es posible que la disminución se explique en parte por la dificultad para conectarse con los inmigrantes en medio de la interrupción causada por la pandemia. Y algunos demógrafos dicen que les gustaría ver si las cifras se sostienen en la Encuesta de la Comunidad Estadounidense, que sondea a millones de personas, pero está rezagada. La Oficina del Censo publica los datos cada otoño, pero son del calendario anterior.

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Edward Flores, profesor de sociología de UC Merced que realizó el análisis, dijo que si bien los datos mensuales de la Encuesta de población actual deben considerarse con “precaución”, es importante comprender hoy, no solo dentro de un año, cómo se ven afectadas las comunidades de inmigrantes por el coronavirus, y qué se puede hacer para ayudarlos.

“Incluso sin la pandemia, ya existía una tendencia en la que muchos migrantes salían de California hacia otros estados”, expuso Flores, quien cree que la encuesta destaca la necesidad de más asistencia financiera, especialmente para los inmigrantes que viven en Estados Unidos ilegalmente. “Este es el mayor desastre económico desde la Gran Depresión. Como estado, California estará mejor posicionado si su fuerza laboral crece en lugar de reducirse”.

El análisis también encontró que la población inmigrante total de EE.UU disminuyó 2.6%, excediendo la reducción de 1.6% experimentada en 2009 en medio del apogeo de la Gran Recesión. Es la mayor disminución porcentual anual de la población inmigrante del país en al menos 20 años. Las cifras incluyen ciudadanos naturalizados y no ciudadanos, incluidos los que están aquí tanto legal como ilegalmente, aunque la Oficina del Censo no recopila datos sobre el estado legal.

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Estados Unidos no es el único país que está experimentando una disminución en su población inmigrante. La pandemia cerró fronteras en todo el mundo y detuvo el flujo de migrantes que buscaban trabajo estacional, al tiempo que provocó una migración inversa, dijo un funcionario de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados en mayo. La administración Trump tomó el mismo camino y cerró las fronteras de EE.UU en marzo, aunque la política permite que los ciudadanos legales y los residentes tanto de México como de Estados Unidos regresen a casa.

Los investigadores del Centro Comunitario y Laboral detectaron por primera vez la disminución de la población en un análisis anterior del desempleo entre los inmigrantes de febrero a abril. Un informe posterior de junio señaló el alto nivel de desempleo persistente en California y en todo el país entre los inmigrantes debido a su trabajo en industrias como el entretenimiento, los servicios de alimentos, el comercio minorista y la construcción. Aunque los últimos datos solo se extienden hasta julio, las condiciones que resultaron en la salida de inmigrantes han mejorado lentamente en el mejor de los casos.

Los centros comerciales del condado de Los Ángeles abrieron con capacidad limitada este mes, pero las comidas bajo techo aún están prohibidas y los parques temáticos permanecen cerrados. Las solicitudes nacionales de desempleo aumentaron inesperadamente en agosto, además, el pronóstico trimestral de UCLA Anderson predice que las nóminas de pago de California caerán 7.2% este año, y la economía del estado no se recuperará por completo durante más de dos años.

Mientras tanto, ha habido una ayuda insignificante para los residentes que viven sin documentación.

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Al principio de la pandemia, el estado reservó $125 millones para los californianos sin estatus legal. La asistencia proporcionó una subvención en efectivo única de $500 por persona o $1.000 por hogar, pero se agotó rápidamente después de que se inauguró el programa en mayo.

Los defensores de los inmigrantes en California dicen que, si bien no han notado un éxodo masivo del estado, algunos inmigrantes buscaron trabajo en otros estados o regresaron a sus países de origen. Hubo informes tempranos en la prensa mexicana sobre un regreso esperado de migrantes.

Ortiz dijo que el trabajo prácticamente se ha detenido este verano para los jornaleros y las trabajadoras del hogar que buscan empleo a través de los centros de trabajo de su grupo. Expuso que sabía de trabajadores desesperados que se movían entre el sur y el norte de California, así como estados adyacentes como Arizona. Pero recientemente el trabajo ha comenzado a recuperarse y los trabajadores llegan a diario en busca de empleo, aunque todavía no se encuentra en los niveles prepandémicos.

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“Está regresando muy lentamente, pero está regresando”, dijo.

El centro de jornaleros de Hollywood del grupo solía colocar de cinco a ocho trabajadores a la semana en empleos domésticos en las cercanas colinas de Hollywood y otras comunidades ricas. Acomodó a un solo trabajador en los primeros meses de la pandemia cuando las familias tenían miedo de dejar entrar a un extraño en su casa, dijo. Ahora está colocando unos tres o cuatro a la semana. El centro de trabajos de Cypress Park solía acomodar a unos 20 jornaleros por día antes de que los trabajos prácticamente desaparecieran, pero ahora son cinco o seis por día.

La situación puede ser más difícil en el Área de la Bahía, que tiene algunos de los precios de vivienda más altos del país.

Laura Valdez, directora ejecutiva de Dolores Street Community Services, que brinda asistencia a los residentes del Distrito Mission de San Francisco, dijo que la pandemia devastó a la comunidad. Muchos sin documentación viven en cuartos abarrotados en residencias de habitación individual, donde el COVID-19 se propaga rápidamente. Ella sabe de un hombre que fue expulsado de una habitación individual que compartía con otros siete individuos después de contraer el virus.

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“Estamos escuchando sobre muchos autodesalojos que están ocurriendo. Su estatus migratorio no les permite recibir seguro de desempleo”, expuso Valdez.

Ha escuchado que algunos han regresado a sus países de origen, mientras que otros se han ido a otras ciudades de California y quizá a otros estados donde tienen parientes. “Muchos de ellos, lamentablemente, viven en sus autos, sin refugio”, reveló.

La evidencia anecdótica sugiere que la pandemia ha alterado la situación de la vivienda de todos los estadounidenses, con informes de ciudades que pierden residentes y los precios de las casas aumentan en barrios suburbanos repentinamente deseables. Un estudio de los formularios de cambio de dirección del Servicio Postal de EE.UU publicado esta semana encontró que los traslados temporales aumentaron un 27% entre febrero y julio en comparación con el mismo período del año pasado.

Julia Gelatt, analista sénior de políticas del Migration Policy Institute en Washington, D.C., dijo que el análisis de UC Merced era digno de mención. Pero agregó que el tamaño relativamente pequeño de la Encuesta de población actual la hizo detenerse, especialmente en medio de una pandemia cuando intentaba encuestar a inmigrantes, que generalmente tienen tasas de respuesta más bajas, o inmigrantes en el país ilegalmente, que son aún más difíciles de encuestar.

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California tiene bastantes más inmigrantes y muchos más sin estatus legal (2.2 millones en 2016) que cualquier otro estado, según estimaciones del Pew Research Center. Sin embargo, una gran cantidad de estados cuentan con una mayor proporción de personas que están aquí ilegalmente como porcentaje de su población inmigrante, encontró el estudio. California también es el hogar de unos 4 millones de inmigrantes mexicanos, un número que eclipsa a los de otros estados, y muchos de ellos hacen viajes transfronterizos y mantienen estrechos vínculos con la familia en su país de origen.

Gelatt señaló que incluso antes de la pandemia había una tendencia de que los inmigrantes mexicanos regresaran a su país de origen debido a la mejora de su economía y el avance en la situación de seguridad en algunas áreas. Agregó que el declive nacional podría explicarse, al menos en parte, por los cierres de fronteras relacionados por el COVID, una afluencia de estudiantes extranjeros que ya se está desacelerando debido a las políticas de la administración Trump y un recorte en el número de refugiados admitidos por el presidente.

"[El análisis] plantea muchas preguntas. No sé si las responde por completo, pero vale la pena discutirlas”, dijo Gelatt, quien está ansioso por ver si la tendencia se mantiene en la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense. “Es completamente posible que la población extranjera haya bajado. Voy a tener mucha curiosidad por aclarar si esto fue solo una peculiaridad en los datos o si es un cambio real”.

Las salidas de inmigrantes en medio de la pandemia son consistentes con una tendencia que ha visto a California, con sus mayores impuestos y costos de vivienda, perder población frente a otros estados. Esa pérdida ha sido relativamente pequeña a medida que el estado continúa atrayendo a inmigrantes y residentes más ricos de otras partes del país. Aún así, la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense más reciente de 2018 encontró que el éxodo se acelera y menos personas migran aquí desde otros estados, y California experimenta una pérdida neta de aproximadamente 190.000 residentes.

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Jeffrey Passel, demógrafo principal del Pew Research Center, se negó a comentar sobre el análisis de UC Merced, pero dijo que es posible que la atmósfera política actual haya dificultado la obtención de respuestas en las comunidades de inmigrantes, especialmente entre las que no tienen documentación. Señaló que el esfuerzo de la administración Trump por incluir una pregunta sobre ciudadanía en el censo decenal ha provocado publicidad que puede haber advertido a algunos encuestados.

La administración Trump también ha tratado de detener el conteo del Censo de 2020 a pesar de las preocupaciones de que la pandemia haya reducido la tasa de respuesta; el jueves la Corte Suprema falló a su favor.

“Hay una desconfianza generalizada. Digámoslo de esa manera”, dijo, y señaló que Pew ha decidido no realizar estudios de población sobre inmigrantes utilizando los datos mensuales debido a la preocupación de que una disminución del tamaño de la muestra y la tasa de respuesta en medio de la pandemia puedan sesgar los resultados.

Flores dijo que dudaba de que la politización del Censo afectara el declive, y señaló que la administración Trump asumió el cargo con una agenda para reducir la inmigración y la propuesta para la cuestión de la ciudadanía antecede a la pandemia. También señaló que su investigación reunió cinco meses de información por cada año para realizar la comparación, lo que aumentó sustancialmente el conjunto de datos.

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“Los datos nunca son perfectos y eso es algo que comprenden todos los que entran en este campo”, manifestó Flores, quien planea seguir rastreando a la población.

El demógrafo Dowell Myers, profesor de la USC, dijo que las pérdidas de población relacionadas con la pandemia son preocupantes. Señaló que la merma de puestos de trabajo durante la recesión provocó una escasez de mano de obra en la construcción que todavía afecta a la industria y que el movimiento de población de trabajadores de bajos ingresos a menudo puede ser permanente.

“Las personas de bajos ingresos que realmente apenas lo logran, no pueden permitirse el lujo de irse, así que se quedan cerca de casa porque ahí es donde está su red de apoyo. Pero si se ven obligados a salir y tienen que encontrar una nueva red de apoyo, entonces no volverán”, expuso. “Hay motivos para preocuparse. Cuando los trabajadores se van, simplemente no se recuperan automáticamente”.

No todo el mundo tiene una evaluación tan terrible. Michael Reich, economista laboral de UC Berkeley, dijo que si bien la pérdida de trabajadores inmigrantes podría causar una escasez temporal de mano de obra en industrias específicas, no es una amenaza para la economía en su conjunto, dada la alta tasa de desempleo.

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“Una recuperación económica total depende principalmente de abordar completamente la pandemia y luego de brindar ayuda a los trabajadores y empresas que han sido los más afectados. La migración inversa entonces se revertiría en sí misma”, manifestó en un correo electrónico.

Jacqueline Martin, derecha, su madre, Margarita Ureña, y su hermano, Héctor Frías, en México.
(Foto familiar)

Jacqueline Martin no aparecería en ninguna estadística de migración inversa, ya que nació en Estados Unidos. Pero creció en México hasta los 10 años y su situación ejemplifica el movimiento transfronterizo impulsado por la pandemia, al tiempo que plantea preguntas sobre cuán permanente podría ser.

Ella y su hija resistieron durante meses en su residencia de una habitación en el sur de Los Ángeles después de que Martin fuera despedida de su trabajo de barista en Le Meridien Delfina Santa Monica. Finalmente, decidió que visitaría a su madre en Guadalajara.

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Después de pasar casi dos meses en México visitando a su familia, regresó recientemente, aunque sigue en licencia. Según la ley de derecho de revocación de Santa Mónica, espera que eventualmente le ofrezcan su trabajo nuevamente.

“Me encanta lo que hago”, dijo Martin, de 53 años. “Quiero que todo vuelva a la normalidad”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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