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Columna: El corrido del ‘amigo’ Biden; cómo el candidato presidencial finalmente logró su propia balada mexicana (VIDEO)

Frame grab from the video, "New Northern Wave — The Signal Is Joe and Kamala."
Fotograma del video “La Señal es Joe y Kamala”, de La Nueva Onda Norteña.
(David Diaz)

Durante más de 200 años, los corridos mexicanos han contado historias de hazañas sobre héroes y villanos, y a veces sobre héroes que también son villanos.

Esa forma de balada se trasladó naturalmente a Estados Unidos y, finalmente, se nutrió de la política estadounidense, donde gobiernan héroes y villanos (y héroes que también son villanos). JFK llegó a decenas de ellos, que hablaron de su asesinato; uno incluso aclamó a Jimmy Carter como el “rey del maní".

‘La Hillary’ también tuvo el suyo, “El corrido de Hillary Clinton”, una perezosa iniciativa impulsada en 2016 por el ícono de la ranchera Vicente Fernández, que reutilizó un viejo éxito para decirle a sus fanáticos que votaran por Clinton.

Pero todos sabemos en qué terminó eso. Oh, obtuvo el voto popular. Pero, al parecer, ‘Chente’ nunca escuchó hablar del colegio electoral.

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El presidente Trump apareció en unos pocos corridos, inevitablemente representado como un ‘mal hombre’, y no como un tipo genial. ¿Tío Bernie? Forma parte de una rola llamada “El quemazón”.

¿Pero, qué hay del tío Joe Biden? Simplemente no inspira los mismos sentimientos entre los latinos; ni odio ni amor, como Trump o Sanders.

Mariachi band waits to perform before a campaign event for  Joe Biden
Una banda de mariachis espera para actuar antes de un evento de campaña, en enero, para el candidato presidencial demócrata Joe Biden en Las Vegas.
(John Locher / Associated Press)

Así que permaneció en gran parte sin corridos, hasta que los hermanos Díaz decidieron hacer algo al respecto.

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Y la forma en que compusieron “La señal es Joe y Kamala” es muy representativa de Los Ángeles en 2020:

Tomemos a dos nativos de Watts; David es un productor musical, Elvis es un estudiante de ciencias políticas en la Universidad de Columbia. Agreguemos un compositor con sede en Chiapas, el estado más austral de México y encontremos una banda norteña en Las Vegas para grabar el tema, luego, que la estrenen en un club nocturno de un pequeño pueblo de Georgia y lo publiquen en YouTube.

“La Señal”, de La Nueva Onda Norteña, comienza con una floritura de notas arrancadas de un bajo sexto (guitarra de 12 cuerdas), a manos de la cantante Selwyn González. Mientras las imágenes extraídas de la campaña de Biden aparecen en una pantalla detrás de la banda, González canturrea lo que votar por el candidato presidencial demócrata traería para los latinos: respeto, esperanza, el derrumbe de muros.

“La señal/veo la señal”, proclama el estribillo. “De una nueva era/De un cambio de verdad”.

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Curiosamente, el villano de una historia así no aparece por ningún lado; Trump ni siquiera es mencionado en la canción. En lugar de ello, el canto oscilante de La Nueva Onda Norteña ofrece algo mayormente ausente en la política electoral en estos días: una cuota de optimismo.

Las expectativas para “La señal” son modestas para David, quien gastó alrededor de $1.500 de su propio dinero para producir el tema. “Si logramos cambiar la opinión de una sola persona, seré feliz”, remarcó el joven de 28 años, por teléfono desde México. “Pero con suerte, cambiaremos la de millones”.

Con menos de 4.000 visitas en YouTube, probablemente no lo logren. Elvis envió la canción al equipo de Biden, que no respondió; en cambio, utilizaron temas del hijo de Vicente Fernández, Alejandro, y de la superestrella del reggaeton Bad Bunny como banda de sonido de sus comerciales de campaña.

Pero el corrido sí muestra cómo esta elección inspiró a los hombres mexicoamericanos -que antes no se preocupaban por la política estadounidense- a participar de la contienda.

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Aquellos que se inclinaron hacia Trump debido a la sensación de que es un macho entre los machos están recibiendo mucha atención de los medios. Pero los hermanos Díaz y La Nueva Onda Norteña representan la mayoría silenciosa de estos señores: varones que se preocupan por su familia y su comunidad, y que por mucho tiempo vieron que su trabajo incesante -y no las elecciones- eran el camino a seguir para los latinos.

Pero ya no más.

También es una llamada inadvertida a la industria de la música regional mexicana de hoy en día en Estados Unidos, que tiene una historia sorprendentemente larga con campañas presidenciales estadounidenses, más allá de sus escasas crónicas. Un grupo de mariachis le dio una serenata a JFK la noche antes de su muerte y a Richard Nixon en su gala de toma de mando, en 1973. Una leyenda de la ranchera, Antonio Aguilar, era amigo de Ronald Reagan. Vicente Fernández incluso actuó en la Convención Nacional Republicana de 2000.

¿Y qué ocurre hoy? A la industria le resulta más fácil alabar la avaricia y cualquier número de capos narco que a la democracia estadounidense (o la democracia, y punto).

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“Todos los mexicanos tenemos un amigo que nació aquí pero no quiere votar”, reflexionó González. “Eso no importa. Necesitamos que tomen conciencia. Antes de esto, mi interés por la política era nulo”, prosiguió. “Pero requerimos un cambio. Algo diferente a lo que está haciendo Trump. Y yo tenía que hacer algo”.

 Joe Biden walks on a picket line with members of the Culinary Workers Union Local 226
Joe Biden se suma a una línea de piquete junto con gremialistas del Local 226, del Sindicato de Trabajadores Culinarios, frente al Palms Casino en Las Vegas, en febrero pasado.
(Patrick Semansky / Associated Press)

David se esfuerza por diferenciarse de Elvis -su hermano, no ‘el Rey’-. “Él está más del lado de la inteligencia”, dijo. “Va a Columbia. Yo soy más de las calles; conozco bien la música mexicana”.

Elvis, un joven de 30 años que trabajó en los consulados de Tailandia y Perú en Estados Unidos y como redactor de discursos del embajador de Mozambique ante las Naciones Unidas, nunca se molestó en hablar de política con su hermano menor. “Es un hombre de negocios y no quiere perder ningún ingreso potencial”, afirmó. “Pero todos debemos participar este año”.

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Conociendo el revuelo social que generó el corrido de Bernie Sanders durante las primarias presidenciales demócratas de 2016, Elvis le presentó su idea a su hermano. Después de un par de conversaciones profundas, ambos se pusieron de acuerdo. “La gente no comprende el poder del voto hasta que les afecta”, comentó. “Y esta elección definitivamente lo hará".

David se acercó a un antiguo colaborador, Hunab Mandujano. Pese a vivir en Chiapas, este joven de 28 años se sintió “feliz y emocionado” de escribir algo sobre Biden.

“Nosotros [en México] sabemos lo que está sucediendo allí y el lenguaje racista que usa Trump, y no solo sobre los mexicanos”, dijo Mandujano. Los hermanos Díaz solo ofrecieron una sugerencia: no se enfoquen en Trump, porque ese mercado de corridos ya está lleno de canciones que despotrican y aseguran que el presidente está “más loco que una cabra”, o que es un “pinche payaso”, como dice otro (y esos son los insultos que podemos publicar).

“Me gusta el marketing”, reconoció David. “Toda esa [basura] que habla de Trump, finalmente lo ayuda”.

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Él tiene razón. Porque cualquiera que haya escuchado un corrido ‘anti-45’ [en alusión al 45° presidente de EE.UU] o leído una extensa diatriba en Facebook, de hecho, sabe que todo es lo mismo; el odio obsesivo solo genera más odio.

En lugar de eso, David quería “mostrar algo más positivo”.

Así que Mandujano leyó artículos sobre Biden, escuchó sus discursos y creó algo en una semana.

¿Su máxima inspiración? “La sonrisa de Joe”, comentó. “También es una persona más analítica y más firme [que Trump]. Y puede hacer mucho bien al proyecto estadounidense”.

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Luego, los hermanos Díaz enviaron “La señal” a González, quien admitió que, al principio, fue “un poco desafiante” encontrar la vía musical correcta para el tema; su grupo está más acostumbrado a cantar canciones de amor.

“La política es un tema que puede traer muchas repercusiones, buenas o malas”, comentó González.

Pero el hombre de 30 años, nacido en Estados Unidos reflexionó sobre sus padres, exinmigrantes indocumentados. Pensó también en Nevada, un estado que antes era de color rojo oscuro [muy republicano] y en donde los latinos ahora son un voto decisivo. Y así cantó “La señal”; con “esos sentimientos en mente”. El cantante se involucró tanto que improvisó en español “Ahora, salgamos a votar por el amigo Biden, ¡diablos!”, a mitad de la melodía.

“Tiene muchas de las cualidades que la convierte en una buena canción de campaña”, comentó Dana Gorzelany-Mostak, profesora de música en Georgia College, quien estudia el uso de canciones en las campañas presidenciales. “Hay que lograr la unión de una letra inspiradora, buena música y un fuerte gancho. Tiene una cierta exuberancia implícita; incluso si alguien no entiende el idioma, puede percibir las emociones”.

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El plan era lanzar “La señal” a tiempo para que González y sus compañeros de banda dieran un concierto en vivo mientras Biden visitaba Nevada, a principios de este mes. Pero “el momento simplemente no funcionó", y La Nueva Onda Norteña había previsto una gira por el sur próximamente. Así que la canción debutó en un club en Moultree, Georgia, una ciudad de aproximadamente 14.000 habitantes, ubicada en el sur de Georgia, cerca de una importante planta de procesamiento de pollos. González relató que la audiencia era mayoritariamente salvadoreña y guatemalteca, y que el tema “les gustó".

El promotor del club, en cambio, reconoció sentimientos encontrados. “Al principio pensé: ‘¿Qué es este corrido?’”, relató. “Estaba nervioso porque era algo político. Pero siempre hay una primera vez para todo”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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