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Las marchas de ‘White Lives Matter’ fracasaron, pero los grupos de odio siguen pensando en cómo motivar a sus seguidores

Counter-protesters at White Lives Matter rally in Huntington Beach.
Los contramanifestantes que se presentaron en una marcha de “White Lives Matter” (Las vidas de los blancos importan) en Huntington Beach, el domingo, superaron en número a los supremacistas blancos y sus partidarios.
(Brian van der Brug / Los Angeles Times)

El escaso número de nacionalistas blancos que se convocaron el domingo en un mitin en Huntington Beach animó a muchos contramanifestantes a considerar la cuestión como una victoria.

“Hemos ganado el día”, afirmó la activista de Los Ángeles Najee Ali, varias horas después de la protesta. “No van a aparecer. Están enormemente superados en número. Ganó la comunidad de Huntington Beach”.

Sin embargo, quienes rastrean los movimientos extremistas consideran que la verdad es más compleja y preocupante.

Las luchas internas, la desorganización y otros factores podrían haber impedido que neonazis y otros extremistas mostraran el tipo de fuerza vista durante la mortal manifestación “Unite the Right” que tuvo lugar en Charlottesville, Virginia, en 2017.

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Pero también advierten que los nacionalistas blancos parecen estar explotando la pequeña participación del evento, y el hecho de haber sido abrumados por los contramanifestantes, para reforzar su reclutamiento con el discurso de que los blancos están bajo ataque.

“Alimenta la idea de que los hombres blancos ya no tienen derechos constitucionales”, comentó Peter Levi, director regional de la Liga Antidifamación, en el condado de Orange y Long Beach. “Intentan reunirse y no pueden. Tratan de ejercer la libertad de expresión, y no lo logran”.

El fiasco del fin de semana en Huntington Beach, que se repitió en más de una docena de ciudades de Estados Unidos donde se habían planeado manifestaciones similares, puede no solo afectar a una base agraviada de grupos centrados en los blancos sino que también podría ayudarlos a vincularse con otras ideologías de derecha, afirmaron expertos extremistas. Lejos de señalar un colapso de la actividad supremacista blanca, el domingo puede ser un telón de fondo para lo que vendrá, cuando temas como la inmigración, la seguridad fronteriza y la reforma policial continuarán agitando la política.

“Fue un truco publicitario cínico”, comentó Eric Ward, experto en extremismo del Southern Poverty Law Center y del Western States Center. “Infunde fervor a la base de seguidores. Hace que esas personas [que asisten] se conviertan automáticamente en héroes”.

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Protesters and counter-protesters argue at a rally.
El residente de Palmdale Josiah Mokelu, de 22 años, a la derecha, discute con un hombre de Huntington Beach cerca del muelle de Huntington Beach en mítines opuestos, el domingo.
(Brian van der Brug / Los Angeles Times)

En los últimos años, los contramanifestantes se han enfrentado cada vez más a la extrema derecha a medida que las pasiones aumentan a ambos lados. Durante el evento del domingo, los opositores se agolparon frente a aparentes partidarios de la supremacía blanca y manifestantes de ideas afines, a menudo expulsándolos del muelle de Huntington Beach con cánticos de “Nazis, váyanse a casa”.

Varios grupos, incluidos Black Lives Matter y NAACP, dejaron en claro antes de la manifestación que no apoyaban la contraprotesta. Algunos señalaron que la baja participación podría haber sido una estrategia, y creen que los grupos nacionalistas blancos han utilizado eventos similares en el pasado para provocar enfrentamientos.

“Usan esto para presentar demandas. Usan esto para sus relaciones públicas. Usan esto para llamar la atención de los medios; es enormemente problemático”, comentó Melina Abdullah, cofundadora de Black Lives Matter Los Angeles y profesora de Estudios Panafricanos en Cal State L.A. “No queremos comprar su narrativa; no deseamos alimentarla. Creo que, por lo general, no logran ocupar el espacio público si no es llamando la atención”.

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Pero el fracaso del domingo no fue solo por ser superado en número.

Los grupos de extrema derecha detrás del evento se vieron paralizados por la paranoia, la desconfianza, la falta de organización clara y el deseo de los participantes de permanecer en el anonimato, problemas que se hicieron cada vez más evidentes en los días previos al mitin, que fue promovido en el sitio de mensajería Telegram al comienzo en marzo.

El impulso para las marchas de “White Lives Matter” del 11 de abril llevó a casi 50 grupos específicos de la ciudad a organizar eventos en varios estados, según la Liga Antidifamación. Sin embargo, a pesar de lo que pareció ser una campaña de promoción vigorosa y dirigida -incluidos los volantes del Ku Klux Klan en Huntington Beach, Long Beach y Newport Beach- la participación fue escasa en todo el país. “No hay un organizador central”, escribió un administrador del grupo derivado de Proud Boys, el Western Chauvinist, que tiene más de 46.000 seguidores en Telegram. “USTED es el organizador. Si su marcha local no ocurre, es porque USTED no la organizó”.

En los días previos a la manifestación, el Departamento de Policía de Huntington Beach trató de comunicarse con los organizadores para “evitar sorpresas” y recordarles los códigos y leyes municipales. Pero el domingo, el portavoz de la policía, el teniente Brian Smith, afirmó que no habían podido identificar ni contactar a los responsables del evento.

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Al parecer, ni siquiera William Quigg, conocido como el líder estatal de la facción de los Caballeros Blancos Leales del Ku Klux Klan en California, estuvo al mando el domingo, expresó Levi. “No parece que hubiera ninguna organización real en el terreno en torno a estas protestas”, añadió el director regional de la Liga Antidifamación. “Quizá vimos a 10 manifestantes de White Lives Matter, pero no lucían coordinados entre sí en absoluto, y nadie parecía estar a cargo”.

Varias protestas planificadas en otros estados y condados no se manifestaron en absoluto. En Sacramento, un único partidario de White Lives Matter se presentó en McKinley Park y “se fue rápidamente”, comentaron las autoridades. En Fresno, un contingente de Proud Boys participó en una protesta semanal que conmocionó su distrito artístico por la venta de un teatro emblemático a una iglesia conservadora, indicó un portavoz de la policía.

Protesters demonstrate in Huntington Beach.
Las luchas internas, la desorganización y otros factores podrían haber impedido que los neonazis y otros extremistas se presentaran en grandes cantidades el domingo para el mitin ‘White Lives Matter’ en Huntington Beach.
(Brian van der Brug / Los Angeles Times)

La organización White Lives Matter (WLM) también fue infiltrada por activistas de izquierda que sembraron confusión en sus canales en línea en Telegram. El domingo por la mañana, los potenciales manifestantes de WLM publicaban su incertidumbre sobre los lugares de las marchas y otra información.

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El 9 de abril, los organizadores de White Lives Matter trataron de tranquilizar a los partidarios sobre las publicaciones. “El 90% de ellas fueron realizadas por patriotas de buena voluntad, mientras que el 10% por gusanos antifa, ahora eliminados”.

Si bien algunas personas en el muelle el domingo fueron abiertas sobre sus posiciones ideológicas, otras apoyaron diversas causas. Alguien agitaba una gran bandera de Trump 2020 mientras que otra llevaba en alto una bandera estampada con la leyenda “Todas las vidas importan”.

Diane Cruzen, de 65 años, afirmó que ella y otras personas se habían congregado para mostrar su apoyo a la policía. “Estamos aquí, pero no con banderas, letreros, cosas en nuestras sudaderas”, afirmó la mujer, quien estimó que una gran parte de la multitud se oponía a los contramanifestantes. “No veo por qué ‘Black Lives Matter’ (las vidas negras importan) debería ser más importante que ‘All Lives Matter’ (todas las vidas importan)”, agregó.

Es heterogénea la convocatoria en eventos como el mitin del domingo, remarcaron los expertos. Algunos coquetean con la idea de unirse a grupos radicales, otros quieren ver de qué se trata y un tercer tipo desea que se escuchen sus puntos de vista sobre un mundo cambiante que no entienden o con el cual no se sienten cómodos, expuso Brian Levin, director de el Centro para el Estudio del Odio y el Extremismo en Cal State San Bernardino.

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“Algunos llegan sabiendo exactamente lo que van a encontrar”, afirmó Levin. “Hay otros que titubean y otros más que son adyacentes a los nazis. Todas estas personas quieren ser escuchadas, pero la dirección y la profundidad de sus prejuicios no son homogéneas”.

Generar publicidad es el principal objetivo de estas marchas, añadió. Los grupos también quieren demostrar su relevancia y reclutar nuevos miembros.

“Este tipo de manifestaciones, incluso cuando fracasan, ofrecen un alto grado de publicidad, que es parte del oxígeno que necesitan estos grupos”, afirmó Levin, y añadió que “también muestra lo impotentes e irrelevantes que son, no solo con la gente en la corriente principal, sino además con aquellos extremos, que piensan que lo están haciendo mal”.

Y aunque la escasa asistencia del domingo puede sugerir que la gente está cada vez menos dispuesta a asociarse públicamente con la supremacía blanca, algunos expertos son más cautelosos. Varios anticipan mayor actividad nacionalista blanca en los próximos meses, que podría incluir hechos de violencia en solitario o marchas organizadas. El lunes, uno de los canales nacionalistas blancos en Telegram prometió más acciones y mejor seguridad, y anunció otro evento el próximo mes de mayo, para el cual se “examinaría cuidadosamente” [a los participantes].

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A man takes a video of protesters.
Un hombre vestido con una camiseta de Proud Boys graba un video durante la protesta del domingo en Huntington Beach. Los expertos que rastrean el movimiento extremista anticipan más actividad nacionalista blanca en los próximos meses, que podría incluir hechos de violencia individual.
(Brian van der Brug / Los Angeles Times)

No creamos que los extremistas están fuera de servicio, simplemente se han realineado de maneras inquietantes”, comentó Levin. “Ahora vemos un extremismo más delgado, más mezquino y menos descarado públicamente”.

Lowell Smith, presidente del programa de justicia penal de la Universidad La Sierra y ex agente de la ley del condado de Orange especializado en movimientos de extrema derecha, considera que los grupos que monitorea esperan explotar los temores sobre las políticas de inmigración de la administración Biden y otras pautas actuales.

Los grupos extremistas sostienen que los demócratas están conspirando para cambiar la demografía de los votantes a través de la inmigración ilegal. A medida que se desarrolla la crisis fronteriza, los grupos racistas probablemente sacarán provecho de ello, agregó el especialista, y también aprovecharán temas como la equidad en la vigilancia. Un posible punto álgido será la decisión del jurado en el juicio del ex oficial de policía de Minneapolis blanco Derek Chauvin por el asesinato de George Floyd. Esta semana, el homicidio de otro hombre negro, Daunte Wright, a manos de un oficial de policía de Minnesota generó tanto malestar cívico como rechazo de los grupos conservadores.

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Los movimientos clandestinos, agregó Smith, “estarán observando los entornos políticos en EE.UU y elegirán los temas que puedan impulsar”.

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