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En un hito importante, el sistema de alerta temprana de terremotos de EE.UU ahora cubre toda la costa oeste

A woman walks her dog past a damaged home
Daños por un terremoto en Ridgecrest, California, en 2019.
(Irfan Khan / Los Angeles Times)

Los usuarios de celulares del estado de Washington obtuvieron acceso a las alertas móviles del sistema de alerta temprana de terremotos, después de California y Oregón.

En un gran logro que lleva años de gestación, el sistema de alerta temprana de terremotos de EE.UU ahora podrá emitir advertencias a los usuarios de teléfonos celulares en cualquier lugar de la costa oeste continental del país a partir de esta mañana.

Este martes a las 8 a.m., los usuarios móviles en el estado de Washington finalmente obtuvieron acceso a los avisos del sistema de alerta temprana de sismos. El sistema para usuarios móviles fue lanzado en Los Ángeles a fines de 2018 y luego se amplió al resto de California, a fines de 2019. En marzo, los usuarios de móviles de Oregón comenzaron a tener acceso.

El anuncio significa que en cualquier lugar, desde la frontera con Canadá hasta el límite con México, quienes usen teléfonos celulares son elegibles para recibir alertas tempranas que podrían dar entre segundos hasta más de un minuto de advertencia de que un temblor está en camino. El sistema funciona porque la velocidad de las comunicaciones actuales es más rápida que la de las ondas sísmicas que se mueven por el suelo.

“Ahora los tres estados recibirán alertas en sus celulares”, señaló Robert de Groot, científico de terremotos del Servicio Geológico de EE.UU (USGS, por sus siglas en inglés) y coordinador de comunicaciones para su sistema de alerta temprana, ShakeAlert.

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Debido a que los sismos más pequeños son mucho más comunes que los terremotos más grandes y catastróficos, si los residentes reciben una alerta, es probable que tengan unos segundos de advertencia antes de que lleguen los temblores de un sismo distante. Ese podría ser tiempo suficiente para que la gente se agache, se cubra y se sostenga, y para que los sistemas automáticos envíen alertas a los hospitales que indiquen a los cirujanos retirar los escalpelos de los pacientes; permitan a los ascensores detenerse en el piso más cercano y a los trenes comenzar a reducir la velocidad, disminuyendo así el riesgo de descarrilamiento.

El sistema de alerta temprana de terremotos también podría dar a los residentes en el noroeste del Pacífico hasta 80 segundos de advertencia antes de la sacudida de un sismo de magnitud 9 a lo largo de la Zona de subducción de Cascadia, una monstruosa área de fallas a cientos de millas de la costa oeste, que se extiende bajo el Pacífico desde el oeste del Cabo Mendocino, en California, hasta el oeste de la isla de Vancouver.

La zona de subducción de Cascadia tembló por última vez en un terremoto de ese tipo el 26 de enero de 1700, y generó tsunamis catastróficos no solo en el noroeste del Pacífico, sino hasta miles de millas de distancia, en Japón.

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Estados Unidos está relativamente atrasado en el desarrollo de un sistema de alerta temprana de sismos. Estos programas han estado en funcionamiento durante años en Japón, Taiwán y México, y el desarrollo suele comenzar o acelerarse después de catastróficas cifras de muertos por terremotos pasados. Sin embargo, el sistema estadounidense comenzó gradualmente a ganar apoyo político bipartidista sin que un sismo letal desencadenara la acción, y los intentos iniciales fueron impulsados por una subvención de la Gordon y Betty Moore Foundation, con sede en Palo Alto.

El alcance de los avisos móviles del sistema de alerta temprana de terremotos se amplió el año pasado con una actualización del sistema operativo móvil Android, de Google. Google ahora canaliza las alertas tempranas de sismos directamente a los móviles con Android en California, Oregón, y con el anuncio del martes, también en Washington (Apple no llegó a un acuerdo con el USGS para desarrollar un sistema similar para los dispositivos con iOS).

El aviso también puede llegar a través del sistema de Alerta de Emergencia Inalámbrica, que envía mensajes de texto similares pertenecientes a un Alerta Ámbar, que se activa en casos de secuestros infantiles. Sin embargo, estos avisos de emergencia generalmente llegan de forma más lenta que cuando se reciben mediante una aplicación.

En California y Oregón, los usuarios de teléfonos inteligentes también pueden descargar aplicaciones gratuitas que brindan alertas tempranas de terremotos. MyShake, desarrollado por UC Berkeley, advierte a los usuarios que se detectó un sismo y les indica que tomen medidas de protección. QuakeAlertUSA, desarrollado por Early Warning Labs, con sede en Santa Mónica, ofrece algunas herramientas adicionales: una cuenta regresiva para cuando se supone que llegará el temblor, además de un aviso sobre la intensidad del movimiento que se espera, señaló De Groot.

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La ciudad de Los Ángeles supo tener su propia aplicación de alertas tempranas de terremotos, ShakeAlertLA, que fue el primer sistema en su tipo. Pero fue retirada de servicio a fines del año pasado, y los funcionarios de la ciudad recomendaron a los usuarios descargar MyShake.

Para De Groot, está bien descargar más de una aplicación de alertas tempranas. “Recibir más de un aviso es bueno, porque actúa como respaldo”, señaló.

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El sistema de alerta temprana de sismos tuvo una pequeña prueba en el condado de Los Ángeles en septiembre pasado, cuando uno de magnitud 4.5 sacudió el área sur de El Monte. QuakeAlertUSA le envió a De Groot, en el oeste de Los Ángeles, una advertencia justo cuando comenzaba a temblar en su ubicación, y algunos usuarios más alejados del epicentro, en el oeste del Valle de San Fernando, informaron haber tenido unos segundos de aviso antes de que se sintiera el movimiento. La alerta se envió a 2.2 millones de dispositivos Android, especificó De Groot.

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A fines de 2019, el sistema envió su primera alerta pública, advirtiendo a más de 40 personas acerca de un terremoto de magnitud 4.3 en una zona montañosa remota entre la Costa Central y el Valle de San Joaquín.

Para que el sistema de alerta temprana envíe una advertencia a las aplicaciones de teléfonos móviles en un área en particular, el terremoto debe tener una magnitud de al menos 4.5 y presuponer como mínimo un “temblor débil” -de los que se siente en espacios interiores y que se asemeja al paso de un gran camión-. Ello se conoce como temblor de nivel 3 en la escala de intensidad de Mercalli modificada.

La magnitud de un sismo y la intensidad pronosticada del movimiento deben ser más poderosas antes de que se pueda enviar una alerta temprana mediante el sistema de mensajes de texto de emergencia inalámbrica al estilo Alerta Ámbar. Esas solo se pueden activar para terremotos de una magnitud mínima de 5 y se pueden enviar a zonas en las que se pronostica que se producirán “temblores leves”, que la mayoría de las personas sienten en interiores y hacen sonar platos, ventanas y puertas, además de generar crujidos en las paredes, como si un camión pesado chocara contra el edificio. Esto se conoce como vibración de nivel de intensidad 4 de la escala de Mercalli modificada.

Los funcionarios revisaron los umbrales para activar alertas de terremotos menos poderosos y de menor intensidad después de que muchas personas en Los Ángeles se quejaron de que el sistema no emitió una advertencia antes de los sismos de Ridgecrest, en 2019, el mayor de los cuales fue de magnitud 7.1.

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El USGS sigue trabajando en la construcción del sistema de sensores de terremotos en áreas rurales de la costa oeste que eventualmente hará que las alertas se puedan emitir aún más rápido. Aproximadamente el 70% de la red de estaciones sísmicas está completa, y se estima que la finalización total será a fines de 2025.

Los funcionarios también trabajan actualmente para mejorar el sistema de software diseñado para analizar rápidamente los temblores entrantes. Una falla que se hizo evidente después de un sismo de magnitud 9 de 2011, que desató un tsunami mortal en el noreste de Japón, es que el sistema de detección inicialmente subestimó la magnitud final del temblor. “En este momento, los algoritmos funcionan muy, muy bien, hasta la magnitud 8. Y eso fue lo que ocurrió en Japón”, expuso De Groot.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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