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Descubren a trabajadores del DMV aceptando sobornos. Les aplicarán cargos federales por corrupción

A long line outside a DMV location
Los sobornos recibidos por los empleados del DMV ponen una nueva mancha en la imagen de una de las agencias públicas más desacreditadas de California.
(Kent Nishimura / Los Angeles Times)

¿Si una banqueta está pintada de blanco, ¿se puede estacionar?

¿Cuándo es legal rebasar a un vehículo que va lento?

Para conducir en California, este es el tipo de preguntas que debes responder al hacer el examen del estado para obtener la licencia.

A no ser que seas uno de los aspirantes a automovilista que han estado sobornando a los empleados del DMV para saltarse el examen y obtener la licencia. En las oficinas del Departamento de Vehículos Motorizados del estado en Torrance y Lincoln Park, los trabajadores han aceptado decenas de miles de dólares en sobornos, dicen los fiscales federales.

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Jovana Tameka Nettles, de 44 años, se declaró culpable el lunes de fraude por aceptar sobornos en efectivo cuando era gerente de la oficina del DMV en Lincoln Park. Admitió haber participado en una conspiración de empleados del DMV que aprobaban licencias para conductores no calificados que les pagaban. Ella y sus colegas les daban puntuaciones fraudulentas en los exámenes escritos y de conducción.

Todavía no está clara la magnitud del fraude. Nettles es la quinta ex empleada del DMV en el sur de California que admite en los últimos meses haber participado en la trama, pero muchos de los expedientes judiciales relacionados permanecen sellados.

La corrupción pone una nueva mancha en la imagen de una de las agencias públicas más desacreditadas de California, conocida por sus insoportables laberintos de larguísimas filas, su tecnología anticuada y su engañoso programa de registro de votantes.

El director del DMV, Steve Gordon, el empresario tecnológico contratado por el gobernador Gavin Newsom en 2019 para renovar el departamento, declinó ser entrevistado.

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Pero el DMV emitió un comunicado diciendo que los empleados que infrinjan la ley “serán debidamente disciplinados”.

“La prevención del fraude es un componente clave del servicio al cliente”, decía. “El DMV se toma muy en serio su responsabilidad de respetar la ley mientras servimos a los clientes y aplaudimos a nuestros miles de empleados que trabajan con integridad y orgullo”.

El DMV tiene un largo historial de corrupción, incluyendo un caso de 2017 de dos trabajadores de las oficinas del Valle de San Fernando que admitieron haber aceptado sobornos para dar licencias de conducir a camioneros que nunca aprobaron sus exámenes.

En los procesos más recientes, una investigadora del DMV ayudó a descubrir la conspiración cuando notó patrones sospechosos en la forma en que la oficina de Torrance estaba procesando las solicitudes de licencias de conducir, según muestran los registros judiciales.

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Los videos de vigilancia y la actividad informática del personal la llevaron a centrarse en Huel Kennedy, un empleado del DMV que posteriormente admitió haber aceptado sobornos semanales por un total de más de 50.000 dólares. Uno de los conductores había reprobado tres veces el examen escrito. Kennedy murió tras declararse culpable de soborno el verano pasado.

Los fiscales identificaron al cabecilla de los últimos casos como Atanacio Villegas, quien fue examinador de registro de licencias en la oficina del DMV en Torrance de 2010 a 2016, y luego fue transferido al centro de procesamiento de licencias de conducir comerciales de Gardena durante 10 meses antes de su renuncia.

Villegas aceptó en marzo declararse culpable de fraude postal. Admitió que una red de “corredores” se puso en contacto con él en nombre de los conductores que no podían aprobar sus exámenes de conducir entre 2016 y 2017. Los corredores pasaron los sobornos de los conductores a los empleados del DMV para obtener sus licencias.

Él y otros empleados del DMV aceptaban sobornos en efectivo al menos varias veces a la semana, reconoció Villegas en su acuerdo de culpabilidad.

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Los conductores se dirigían a la ventanilla de un empleado del DMV con un “identificador”; el trabajador llevaba una gorra roja, por ejemplo. Villegas a menudo colocaba los sobornos en efectivo en un sobre de manila que ponía en los cubículos de los empleados del DMV.

Un agente encubierto y un informante ayudaron a los investigadores a reunir pruebas de los sobornos. En un caso, admitió Villegas, un informante pagó a un agente un soborno de 3.000 dólares para conseguir que se actualizara una licencia de conductor de camión comercial para permitir el tránsito de materiales peligrosos.

En una audiencia judicial celebrada el lunes por teléfono, Nettles sonaba angustiada mientras respondía a las preguntas del juez de distrito Terry J. Hatter, Jr.

"¿Está segura de que esto es lo que desea hacer?”, le preguntó el juez justo antes de que se declarara culpable.

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“Sí", respondió ella.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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