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La variante Delta le quita la alegría y emoción al regreso a clases

Women in masks stand in a classroom.
La Dra. Smita Malhotra, a la izquierda, la Dra. Rosina Franco y la directora Josefina Flores repasan las medidas de seguridad del COVID-19 en la escuela primaria Euclid Avenue de Boyle Heights a finales de julio.
(Allen J. Schaben / Los Angeles Times)

La vuelta a clase 2021, con los campus de California totalmente abiertos para 6 millones de niños, debía anunciar el alivio -incluso la celebración- de un año escolar casi normal. Pero el aumento de la variante Delta del coronavirus ha reavivado la ansiedad de los padres y, para muchos, la seguridad y la calidad de la enseñanza vuelven a ser motivo de preocupación.

“Quería ilusionarme con un nuevo curso escolar, pero ahora tengo que pensar: '¿Estoy poniendo en riesgo nuestra salud por ir a la escuela en persona?’”, dijo Irma Villalpando, que tiene dos hijas de secundaria en el Maywood Center for Enriched Studies. “Me siento muy triste porque creo que va a ser otro año muy difícil”.

Algunos padres han explorado frenéticamente las limitadas opciones online. Y las preguntas sobre los protocolos de seguridad están adquiriendo un tono de urgencia: ¿Qué pasa si alguien en la escuela de mi hijo da positivo? ¿Qué ocurre si mi hijo está expuesto? ¿Se pondrá en cuarentena su clase? ¿Se cerrará toda la escuela? ¿Están todos los profesores vacunados? ¿Qué pasa con las pruebas de coronavirus?

El Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles reveló la semana pasada que se produjeron siete brotes en entornos juveniles durante la última semana de julio, la mayor cantidad desde diciembre. La mayoría estaban asociados a deportes juveniles, y muy relacionados con prácticas de seguridad sanitaria deficientes, como el uso inconsistente de mascarillas, la falta de distanciamiento físico y el no aislamiento de las personas enfermas y sus contactos cercanos.

Los casos registrados y las hospitalizaciones han aumentado en el caso de los niños, aunque sin ninguna muerte asociada, dijo la directora de Salud Pública del condado, Bárbara Ferrer. Los casos documentados entre los niños de hasta 11 años tuvieron un incremento de 47 a 319 al comparar el período de dos semanas que finalizó el 26 de junio con las dos semanas que terminaron el 24 de julio, según los datos del condado. Para las edades de 12 a 17 años, el número de casos aumentó de 34 a 211. Las hospitalizaciones siguieron siendo escasas, aproximadamente 1 de cada 100 casos entre los 12 y los 17 años.

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“Reconocemos que, dado el reciente incremento de casos, hay ansiedad en torno a la reapertura de las escuelas”, dijo Ferrer.

Aun así, no hay indicios de que la variante Delta vaya a impedir que los campus vuelvan a abrir sus puertas para impartir clases presenciales a tiempo completo, aunque con medidas de seguridad, sobre todo con la obligación de llevar mascarilla en el interior y, en algunos casos, también en el exterior.

El gobernador Gavin Newsom dijo el viernes que “en el transcurso de las próximas semanas, estaremos consiguiendo que todos nuestros niños vuelvan de forma segura a la enseñanza presencial”, en un acto en el que se destacaron los campus reabiertos en San Bernardino. “Y lo estamos haciendo de forma sostenible”.

Ferrer, la directora de la Oficina de Educación del Condado de Los Ángeles, Debra Duardo, y otros hablaron en términos similares durante un foro en línea para los padres a principios de la semana pasada, diciendo que el regreso al campus es vital porque ofrece la intervención académica directa, la interacción social crucial y el apoyo a la salud mental.

“Las escuelas han hecho un excelente trabajo siguiendo todas las estrategias de mitigación para prevenir la propagación del COVID”, manifestó Duardo.

Las opciones en línea son limitadas

Aunque el estado ha exigido a los distritos escolares que ofrezcan una opción en línea, el “aprendizaje híbrido” -una combinación de instrucción en línea y en persona ofrecida el año pasado- ha desaparecido.

En el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, los padres tenían hasta el viernes para elegir las clases en línea - una opción de estudio independiente que es muy diferente de la enseñanza a distancia del año escolar pasado. De lo contrario, se espera que los niños del segundo sistema escolar más grande del país se presenten en el campus para el primer día de clases el 16 de agosto.

El viernes por la mañana, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles informaba que 10.280 estudiantes habían optado por la enseñanza en línea, algo más del 2% de los 465.000 alumnos matriculados en K-12 el año pasado.

Hubo muchas decisiones de última hora. Algunos padres dijeron que se veían obligados a elegir entre las preocupaciones de seguridad no resueltas y una experiencia en línea de mala calidad.

“Para ser sinceros, aún no nos hemos decidido”, dijo Lauren Dragan, madre del Valle de San Fernando, el miércoles por la noche, dos días antes de la fecha límite. “Es una barbaridad”, expresó.

Brian Bartelt, que tiene tres hijos que normalmente asistirían a Richland Elementary en Mar Vista, trató de unirse a un seminario en línea del distrito sobre la opción de tomar clases desde casa, pero no pudo entrar porque el máximo era de 1.000 participantes. Calificó el proceso de “locura”.

Los niños más pequeños no tienen la opción de vacunarse

Una cuestión preocupante para muchos padres es que las vacunas -que, según los expertos, son la mejor estrategia de protección- aún no están aprobadas para su uso en niños menores de 12 años. Y, de acuerdo a los datos del condado de Los Ángeles, menos de la mitad de los niños de 12 a 15 años han recibido una dosis, mientras que unos 4 de cada 10 adolescentes de 16 años o más siguen sin vacunarse.

“Estoy consternada por la presión que se ejerce sobre los niños menores de 12 años, que NO son elegibles para la vacunación, en los programas de día completo y después de la escuela”, escribió en un correo electrónico Bridget Gordon, que tiene un niño de 10 años en un programa de inmersión dual.

Alrededor del 83% de los empleados de los distritos escolares están vacunados, según las estimaciones presentadas al condado por la mayoría de los distritos.

Se cuestionan los protocolos de cuarentena

Entre las muchas nuevas preocupaciones, los padres perciben una falta de claridad en cuanto a los protocolos de cuarentena en caso de que un alumno o profesor se exponga al virus o de positivo.

"¿Qué es lo que se define como el ‘contacto estrecho’?”, dijo Dragan, que tiene un hijo que va a entrar en el jardín de infancia en Sherman Oaks y fue uno de los más de 50 padres que aportaron su opinión al Times. "¿Quién tiene que estar en cuarentena además del niño que ha dado positivo? ¿Es un compañero de mesabanco? ¿El profesor? ¿Todos los alumnos de una clase? ¿Y qué planes educativos hay para las aulas en cuarentena?”

Todo depende de la situación, dijo Ferrer.

Todos los casos de coronavirus, incluidos los de las escuelas, deben notificarse al departamento de salud del condado. Los infectados deberán autoaislarse, y los funcionarios de salud del condado “serán agresivos” en el rastreo de contactos. Los contactos cercanos que no estén vacunados deben permanecer en cuarentena durante 10 días.

Tres o más casos potencialmente vinculados en una escuela durante 14 días, podrían representar un brote y dar lugar a una respuesta más agresiva, como hacer que un grupo de estudiantes o incluso una clase entren en cuarentena en casa. Un cierre de la escuela sería poco probable, expuso Ferrer.

Jim Morris, asesor del LAUSD y administrador sénior ya retirado que está ayudando a dirigir los esfuerzos de reapertura, dijo que el objetivo era seguir la orientación de los expertos en salud del condado para responder a una infección entre los estudiantes o el personal. El distrito ha creado un espacio de retención en cada escuela para los alumnos enfermos y otro para los estudiantes expuestos a alguien que está enfermo - hasta que un padre o tutor pueda recoger al niño.

El distanciamiento físico ha terminado

Otro aspecto que preocupa a los padres es el fin del distanciamiento físico obligatorio. Las directrices del condado de Los Ángeles exigen que las escuelas proporcionen la mayor distancia “posible”.

Debido a las limitaciones de espacio, el regreso a las clases a tiempo completo en las escuelas del LAUSD significa el fin de la política de distanciamiento de seis pies de ese distrito, que estaba en vigor cuando los campus reabrieron en abril. En ese momento, alrededor de uno de cada cuatro estudiantes regresó, lo que facilitó la dispersión. Durante la escuela de verano -cuando menos uno de cada 10 alumnos recibía clase en el campus- la distancia mínima requerida era de seis pies, pero a menudo era posible una mayor separación.

Las autoridades sanitarias locales y nacionales afirman que el distanciamiento físico no es necesario si se aplican otras estrategias, sobre todo el uso de mascarillas, una mejor ventilación, la limpieza más frecuente y prácticas higiénicas más estrictas, como el lavado de manos frecuente. También hacen hincapié en que los niños y el personal enfermos deben permanecer en casa.

Podría significar un año agitado

A un gran número de padres les preocupa que el año se vea perturbado por las cuarentenas en las aulas e incluso por el cierre de los centros educativos, y esto incluye tanto a los padres que desestiman la necesidad de protocolos de seguridad como a los que los apoyan firmemente.

“Como madre soltera, personalmente tengo un gran interés en que las escuelas vuelvan a abrir para poder trabajar y llevar comida a la mesa”, dijo Liza Castillo, una madre del Valle de San Fernando con hijos en segundo y cuarto grado. “Estoy cansada de todo esto. Deberíamos poder evaluar los riesgos para nosotros y nuestros hijos”.

“La escuela virtual no respondía a las necesidades de mis hijos y de muchos otros”, dijo Pam Schmidt, una residente de Westchester que está criando a sus nietos adolescentes que asisten a una escuela privada. “No solo era difícil el aprendizaje, sino que su salud mental y su autoestima se vieron perjudicadas”.

Otros padres se sentirían más cómodos permaneciendo en línea, pero les preocupa la calidad académica. En LAUSD los estudiantes en línea deben inscribirse en el programa de estudio independiente City of Angels del distrito, que se está preparando para manejar cerca de 10 veces mayor cantidad de alumnos que antes de la pandemia. Los estudiantes del programa recibirán menos instrucción en vivo que los que asisten en persona.

“Siento que el LAUSD me está echando de la escuela de mi vecindario y me está empujando a una educación en casa que no está totalmente preparada para enseñar a miles de estudiantes con necesidades diversas”, dijo Teresa Gaines, una madre líder del grupo de defensa Reclaim Our Schools L.A.

Preocupaciones similares están resonando en otros sistemas escolares, mientras los padres se preparan para la posibilidad de un aumento de infecciones por la variante Delta.

“Pensé que enviaría a mis hijos de regreso a clases”, dijo DeAnne Ozaki, una madre del Distrito Escolar Unificado de Santa Mónica-Malibú. “Mi hija está vacunada y esperaba que el número de casos de COVID estuviera bajo y que fuera seguro para mi hija. Por desgracia, la variante Delta lo ha cambiado todo”.

Los padres de Pasadena se quejaron ante el consejo escolar por las limitadas ofertas en línea y las incertidumbres de última hora. Planteando preocupaciones similares, la madre de Glendale, Mary Ashley, suplicó a los funcionarios que pusieran una cámara web en las clases regulares.

Laura Giles, que tiene cuatro hijos en Lancaster, se encuentra entre un número de padres que se oponen al mandato de uso de mascarilla escolar. La semana pasada, el Consejo de Educación del Condado de Orange votó a favor de demandar a Newsom por la norma.

“Considero que es un riesgo mayor para su salud estar con la cara cubierta durante casi siete horas que cualquier riesgo de enfermedad grave por el COVID-19, incluso la variante Delta”, dijo Giles. Sus hijos disfrutaron de un programa escolar de verano, excepto por tener que usar las mascarillas: “Llegan a casa quejándose de dolores de cabeza y dicen que es muy difícil respirar”.

Luego están los padres que no se encuentran preocupados - o que al menos ven la decisión como algo sencillo.

“Es fácil”, dice Joanna Belson, que tiene un hijo en Reed Middle School y otro en North Hollywood High. Poco a poco ha ido confiando en la capacidad del LAUSD para proporcionar un entorno seguro. “Ellos van a ir. ... Mis hijos están desesperados por socializar y hacer deporte”.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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