Anuncio
Share

Columna: ¿El secreto de una larga vida? Curiosidad, dice Morrie, quien ahora ha sobrevivido a dos pandemias

Morrie Markoff en la celebración de su cumpleaños número 108 con su nuera, Jadwiga.
Morrie Markoff en la celebración de su cumpleaños número 108 con su nuera, Jadwiga.
(Steve Lopez / Los Angeles Times)

Envejeciendo, escribiendo, aprendiendo y creciendo, todavía comprometida a los 108 años.

En su fiesta de cumpleaños el miércoles, Morrie Markoff me contó sobre la difícil situación de su familia durante la pandemia. Su hermano mayor murió y durante un tiempo pareció que él podría seguirle.

“Mi madre pensó que me iba a perder porque tenía una temperatura de 104 grados”, comentó Morrie. “Y luché contra eso. Increíble.”

Lo que es más sorprendente es que Morrie no estaba hablando de la pandemia actual. Hablaba de la gripe española de 1918.

Morrie acaba de cumplir 108 años.

“Ahora es la persona número 24 de mayor edad en los Estados Unidos”, mencionó el hijo de Morrie, Steve, quien organizó la fiesta de cumpleaños en su patio trasero en Pacific Palisades.

Morrie Markoff llega tres años detrás del líder de la manada, según un sitio de gerontología en Internet.

Anuncio

En su fiesta, Morrie estaba pensando, hablando e incluso cantando a su esposa Betty, quien murió a los 103 años. La mayoría de los matrimonios tienen sus altibajos, al igual que los de Morrie y Betty. Pero en su ausencia, parece haberse enamorado de ella nuevamente.

Morrie Markoff, 99, and his wife, Betty, 97, are shown in their home in 2013.
Morrie Markoff, entonces de 99 años, y su esposa Betty, de 97, en su casa de Los Ángeles en 2013.
(Gary Friedman / Los Angeles Times)

“Eras mi chica”, le cantó a la mujer a la que se refiere como Betsy. “Me despierto por la mañana para saludar al recién nacido día. No puedo esperar a verte y decir: ‘Muñeca Betsy, te quiero. Te amo’”.

Le pregunté a Morrie si cree que podría volver a estar con ella, en algún lugar, y me respondió que no sabe qué hay más allá de esta vida.

“Nadie ha ido y regresado”, comentó.

Lo corregí, recordándole a Morrie que él y yo nos conocimos porque ambos habíamos pateado el balde brevemente. En 2012, escribí que me habían resucitado después de sufrir un paro cardíaco repentino. Morrie me envió un correo electrónico para decirme que deberíamos platicar un rato, porque le había pasado lo mismo el día antes de cumplir 99 años.

Me invitó a la cafetería del Departamento de Agua y Electricidad de Los Ángeles, al otro lado de la calle de su apartamento de Bunker Hill, y tomamos una taza de café. Desde entonces he estado en el cumpleaños número 100 de Morrie, el 100 de Betty y su 75 aniversario de boda.

“Ser viejo no ha sido malo”, me comentó Betty cuando la conocí. “La parte más difícil es cuando ves a tus hijos convertirse en personas mayores. Eso es realmente complicado”.

No mucho después de que los conocí, los Markoff estaban explorando el centro de Los Ángeles en autobús cuando se encontraron con un pasajero que resultó ser el dueño de una galería de arte. Morrie mencionó que solía tener un taller de reparación de electrodomésticos en Hollywood y, en su tiempo libre, hacía esculturas con trozos de metal.

El propietario de la galería echó un vistazo a su trabajo, quedó estupefacto por la calidad y organizó la primera exhibición de arte de Morrie en su galería de Chinatown.

 Betty and Morrie Markoff in 2016.
Betty y Morrie Markoff en la casa de su hijo Steve, donde se realizó una fiesta para ella el 27 de agosto de 2016, en Pacific Palisades. Cumplió 100 años el día anterior, el 26 de agosto
(Gary Friedman / Los Angeles Times)

Morrie tenía 100 años en ese momento.

Para su siguiente proyecto, Morrie trabajó día y noche en un libro de memorias. Lo llamó “Keep Breathing”, que fue su antigua respuesta a cualquiera que le preguntara el secreto de una larga vida. Morrie, nativo de Nueva York, vendió su nuevo ejemplar en un puesto en el Festival de Libros de Los Angeles Times.

Tenía 103.

Un día, mi difunto colega Gary Friedman y yo estábamos visitando a los Markoffs cuando mi compañero se enteró de que Morrie había sido un fotógrafo aficionado durante décadas. Sacó sus álbumes de fotos y Friedman, un gran fotógrafo, comentó que las imágenes en blanco y negro de Morrie pertenecían a un museo.

“Su alegría de vivir y su curiosidad, eso realmente lo ha mantenido con vida. Además de buenos genes”, dijo Steve Markoff. “Todo para él es emocionante. ¿Cómo pasó esto? ¿Cómo pasó eso?”.

Morrie me explicó que cree que nació curioso.

“Nadie puede ver a la vuelta de la esquina”, señaló. “Pero voy a observar. Así que comencé a viajar por el mundo cuando tenía unos 14 años”.

Cuando Morrie terminó su primer libro, comenzó otro. Me dijo el año pasado que pensaba que se estaba duplicando a sí mismo, por lo que podría no haber una segunda parte. Pero eso no le impidió escribir, a menudo durante horas al día. Me comentó que una vez se paró de la cama en medio de la noche, porque se le ocurrió una idea. Su cuidador, Danny Ching, se preguntó qué diablos estaba haciendo.

Morrie escribe a mano en papel rayado. Vieja escuela. Steve y su esposa, Jadwiga, detallaron que cada semana completa otras 30 o 40 páginas de pensamientos al azar, a veces más. Gran parte del material se carga en el blog de Morrie.

“Soy un hombre prudente”, escribió Morrie en agosto pasado. “Tomaré todas las precauciones recomendadas para no ser infectado por el actual coronavirus mortal todos los días. Sin duda, el virus actual es más mortal que la pandemia de influenza de 1918”.

Aquí hay una entrada de noviembre:

“Estoy relajado, agotado y pensando en la larga vida que he vivido y lo que he logrado. Comenzando como un niño pobre en una vivienda de Nueva York infestada de alimañas a mi vida ahora. Como realista, sé que no estaré por mucho más tiempo. Me pregunto si hay algo que no haya hecho y que quiera hacer. Nada”.

Morrie celebró su cumpleaños número 108 con su familia: Steve, Jadwiga, Thomas, Emily, Nancy, Ha’ile y Danny. Su hija Judith, quien celebró desde lejos en Seattle, me mencionó que parece que su padre se está haciendo más joven en lugar de envejecer.

El regalo de Morrie fue una camiseta con el nombre de su libro: “Keep Breathing”. Jadwiga sacó un pastel iluminado con bengalas y Morrie sonrió.

¿Le importaría pedir un deseo de cumpleaños?

Sólo uno, dijo Morrie.

“Que llegue a 109”.

Morrie Markoff en la celebración de su cumpleaños número 108.
Morrie Markoff en la celebración de su cumpleaños número 108.
(Steve Lopez / Los Angeles Times)

Steve.lopez@latimes.com

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí.


Anuncio