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Columna: Naomi Osaka necesita empatía y ayuda por mostrar su fortaleza, no la condena

Naomi Osaka of Japan reacts after losing a point against Jessica Pegula of the United States.
Naomi Osaka reacciona durante un partido contra Jessica Pegula en el Abierto de Italia el 12 de mayo. Osaka anunció el lunes su decisión de retirarse del Abierto de Francia.
(Alessandra Tarantino / Associated Press)

Naomi Osaka, al revelar su lucha con la depresión y la ansiedad, muestra por qué su decisión de retirarse del Abierto de Francia merece comprensión.

Naomi Osaka necesita ayuda, no condena.

Necesita empatía, no que los ejecutivos de los torneos de Grand Slam la amenacen con excluirla de los eventos más prestigiosos del tenis.

La revelación de Osaka de que ha sufrido ataques de depresión desde que derrotó a Serena Williams en una final del Abierto de Estados Unidos de 2018 cargada de emoción, hizo volar las puertas de la prisión para aquellos que soportan problemas de salud mental en silencio por temor a ser juzgados débiles o defectuosos si revelan sus luchas. Su retiro del Abierto de Francia el lunes y su decisión de alejarse de la competencia por un tiempo no especificado, fueron declaraciones fuertes de que está lista para comenzar a sanar, un paso duro pero necesario.

“Creo que ahora lo mejor para el torneo, para las otras jugadoras y para mi bienestar es que me retire para que todo el mundo pueda volver a centrarse en el tenis que se está desarrollando en París”, manifestó.

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Osaka reconoció que podría haber sido más precisa cuando dijo la semana pasada que no acudiría a las ruedas de prensa posteriores a los partidos porque las preguntas del pasado habían inflamado sus dudas. Eso no parecía razón suficiente para una acción tan dramática y que rompe las reglas; otras jugadoras dijeron que se habían enfrentado a preguntas desagradables o repetitivas, pero consideran que las conferencias de prensa son valiosas para promover el deporte y mantenerse en contacto con los aficionados.

Al decir que ha luchado contra la depresión, Osaka proporcionó un contexto crucial para su decisión y giró la discusión sobre los estados mentales de los atletas en una dirección nueva y más saludable. No es un signo de debilidad buscar ayuda para el estrés o la ansiedad. Es un signo de fortaleza, y exige respeto.

“Nunca quise ser una distracción y acepto que mi momento no fue el ideal y que mi mensaje podría haber sido más claro”, dijo Osaka, cuatro veces campeona de partidos individuales en eventos de Grand Slam. “Lo más importante es que nunca trivializaría la salud mental ni utilizaría el término a la ligera”.

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Sus conversaciones con los medios de comunicación generalmente han sido reflexivas, su humildad encantadora. “Aunque la prensa especializada en tenis siempre ha sido amable conmigo (y quiero disculparme especialmente con todos los periodistas geniales a los que pude haber lastimado con mis palabras), no soy una oradora pública natural y tengo grandes oleadas de ansiedad antes de hablar con los medios de comunicación de todo el mundo”, dijo. En el Abierto de Francia, señaló, “pensé que era mejor ejercitar el autocuidado” y omitir las entrevistas posteriores al partido. Se ofreció a ayudar a los organizadores del torneo a encontrar formas de mejorar las normas de las entrevistas posteriores a los partidos “cuando llegue el momento”.

Ninguna tenista renuncia casualmente a la posibilidad de ganar un torneo del Grand Slam, aunque se juegue en una superficie que le ha dado problemas. Cada una de las últimas cinco campeonas del Abierto de Francia fue una ganadora por primera vez. La segunda cabeza de serie, Osaka, podría haber ampliado esa cifra a seis en este mundo imprevisible, pero es mejor que se cuide.

Si su declaración inicial fue incompleta y su momento fue inoportuno al emitirla unos días antes de que comenzara el Abierto de Francia, esos errores se vieron agravados un millón de veces por personas que deberían saberlo mejor.

Naomi Osaka realiza un saque durante su victoria
Naomi Osaka realiza un saque durante su victoria en primera ronda contra Patricia Maria Tig en el Abierto de Francia el domingo.
(Julian Finney / Getty Images)
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Tras la multa de 15.000 dólares por saltarse la rueda de prensa posterior a su victoria en primera ronda sobre Patricia Maria Tig, los máximos responsables del Abierto de Australia, el Abierto de Francia, Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos emitieron un comunicado conjunto en el que decían que si volvía a faltar a las entrevistas se expondría a multas más elevadas y a la posibilidad de ser expulsada del torneo o suspendida de futuros torneos de Grand Slam. El comunicado fue contundente y ominoso. Calificarlo de sexista y condescendiente no es una gran exageración.

“La declaración del Grand Slam echó llamas de una manera importante”, comentó Pam Shriver, que fue una de las mejores jugadoras de dobles del tenis y ahora hace comentarios para ESPN. “Que lancen la amenaza de que podría ser suspendida fue insensible y sordo... especialmente cuando se trata de la salud de alguien, fue casi un descuido”.

Shriver entendió que la mención de Osaka al Abierto de Estados Unidos de 2018 fue el detonante de su depresión. Osaka, entonces una prometedora tenista de 20 años, fue abucheada por los aficionados que querían ver a Williams ganar e igualar el récord de Margaret Court de 24 títulos de individuales en torneos de Grand Slam. Cuando Williams se enzarzó en una disputa verbal con el juez de silla Carlos Ramos, el público apoyó a Williams y abucheó cuando Osaka triunfó. Una agitada Osaka se disculpó por haber ganado.

“La forma en que lo manejó, todos estábamos admirados. Ese fue el mayor trauma en el tenis, a excepción de la tragedia que le ocurrió a Mónica Seles”, dijo Shriver, refiriéndose al apuñalamiento de Seles en la cancha por parte de un aficionado en 1993. “Ganar tu primer ‘major’ en esas circunstancias, hace comprensible que desarrollen ese tipo de problemas”.

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Los problemas de Osaka no eran visibles, pero eran reales. “Para un atleta, cuando tienes una lesión física, suele haber una línea de tiempo. Hay un diagnóstico que viene acompañado de un plazo para mejorar”, expuso Shriver. “La depresión y las enfermedades mentales son un ámbito totalmente diferente en materia de salud”.

Shriver es madre de tres adolescentes, dos de los cuales experimentaron problemas de salud mental durante la pandemia de COVID-19. También lo han hecho muchos otros adultos jóvenes. Shriver puede entender que Osaka se encuentre entre ese número de personas, y que se convierta en un modelo a seguir para otros. “Los jóvenes conectan con Osaka, y aquellos que han luchado, creo que van a conectar aún más porque ella ha hablado abiertamente sobre su salud mental”, dijo Shriver. “Pienso que para muchos chicos, es la epidemia que se está mezclando con la pandemia”.

Shriver también dijo que duda que Osaka juegue en Wimbledon a finales de junio. “No debería competir hasta que se sienta sana en todos los sentidos, hasta que se le aclaren algunas cosas”, consideró Shriver.

Osaka necesita tiempo y comprensión, no condenas y multas. El tenis es mejor cuando ella compite.

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Para leer esta nota en inglés haga clic aquí.


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