Columna: Rodeados de drogas, muerte y prisión, Gervonta Davis y Calvin Ford se salvaron mutuamente

Gervonta Davis and trainer Calvin Ford pose for a photo at Churchill Boxing Club in Los Angeles.
(Jayne Kamin-Oncea / Getty Images)
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El campeón de boxeo Gervonta Davis, que defiende su título de peso ligero el domingo, es entrenado por su mentor Calvin Ford. Dylan Hernández escribe sobre cómo se salvaron la vida el uno al otro.

Calvin Ford estaba en medio de una conversación cuando su teléfono timbró. Miró el identificador de llamadas.

“Uno de mis coacusados”, bromeó.

Ford se rió.

Ahora tiene 57 años, más de tres décadas después de los cargos de chantaje y conspiración que lo enviaron a la prisión federal.

Ford mantiene una complexión delgada y una apariencia juvenil, y recientemente se paseó por L.A. Live con una gorra negra, una sudadera con capucha azul, unos pantalones cortos de baloncesto grises y unos leggings blancos. Nunca se quitó las gafas de sol, ni siquiera cuando estuvo en el interior.

Con una sonrisa cálida y una risa aguda, no se parecía mucho al torturado personaje de ficción que se basó en él.

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Gervonta Davis celebra con una voltereta tras derrotar a Mario Barrios.
(Brynn Anderson / Associated Press)

Ford, un antiguo protagonista del tráfico de drogas de Baltimore que se convirtió en instructor de boxeo para jóvenes en situación de riesgo en el lado oeste de la ciudad, fue la inspiración de Dennis “Cutty” Wise, de la serie de HBO “The Wire”.

Mientras que “The Wire” se caracterizaba por su realismo, la historia de Ford se define por los extremos. Hay más angustia. Más muerte. También triunfo.

Uno de los chicos que se entrenó con Ford mientras se producía “The Wire” se ha convertido en campeón del mundo. Su nombre es Gervonta Davis y defenderá su título de peso ligero en el Staples Center el domingo contra el mexicano Isaac Cruz. Ford estará en su esquina como uno de sus entrenadores.

Ford tiene la visión de que Davis, de 27 años, trascienda su deporte y transforme la comunidad infestada de delincuencia en la que se crió.

El noqueador Gervonta Davis no tuvo su mejor noche y dejó algunas dudas tras una apretada victoria el domingo por la noche ante el mexicano Isaac Cruz en una contienda de peso ligero.

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“Tiene un propósito que aún no conocemos y que él aún no entiende”, dijo Ford.

Al igual que Ford no conocía el suyo.

En los años 80, Ford era el lugarteniente de una red de distribución de drogas en Baltimore dirigida por Warren Boardley y Christopher Burrows. Mientras que su alter ego en la televisión era un mercenario, el Ford de la vida real era el cerebro de la operación. Ed Burns, cocreador de “The Wire”, era un detective de la policía que investigaba a la banda de Ford.

“Yo dirigía el negocio”, dijo Ford. “Tenía que asegurarme que todo funcionara correctamente y de que todo el mundo hiciera lo que se suponía que debía hacer. Y era el que les pagaba”.

Uno de los asesinos de la banda era Reggie Gross, un boxeador de peso pesado cuyo currículum incluye derrotas ante Mike Tyson, Frank Bruno y Razor Ruddock. Gross cumple actualmente una cadena perpetua por tres asesinatos de los que se declaró culpable en 1989.

Ford fue condenado a prisión en 1988. Pasó los siguientes 10 años entre rejas. Cuando fue liberado, se comprometió a dar un giro a su vida, pasando de lavaplatos a gerente de Phillips Foods.

La búsqueda de un lugar en el que pudiera entrenar a su hijo, entonces adolescente, le llevó al Centro Recreativo Herring Run. Bajo la dirección del Departamento de Recreación y Parques de Baltimore, las clases de boxeo del centro se trasladaron a su actual sede en la comunidad de Penn-North. Ford fue contratado para dirigir el programa.

Cuando Gurley se trasladó a Nueva Jersey con su madre, le dijo a su padre: “Necesito que te quedes con Shorty [Davis] porque serás un buen modelo para él”.

“Desde entonces, estuvo pegado a mi lado”, dijo Ford sobre Davis.

Davis había ido de un lado a otro en hogares de acogida y de grupo, ya que su madre era drogadicta y su padre estaba en la cárcel. En el momento en que entró en el Upton Boxing Center, vivía con su abuela.

“Calvin siempre ha sido esa figura masculina en mi vida”, manifestó Davis. “Creo que muchos niños que surgieron en la época en la que yo surgí necesitaban esa figura paterna. Yo realmente no la tenía en casa”.

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Gervonta Davis lands a punch against Mario Barrios.
Gervonta Davis aterriza un golpe contra Mario Barrios durante la pelea por el título superligero de la AMB el 26 de junio de 2021, en Atlanta.
(Brynn Anderson / Associated Press)

Davis no era el boxeador más dotado del que Ford fue mentor, pero era el más centrado, una característica inestimable en una comunidad en la que las calles siempre distraen.

Ford recordó a los boxeadores que perdió.

Ramone Manley, su primer campeón nacional de Guantes de Plata, fue asesinado. Ronald Gibbs, un amateur de rango nacional con sueños olímpicos, fue apuñalado hasta la muerte mientras defendía a su hermana. Angelo Ward, un peso superpluma, fue tiroteado en la puerta de su casa.

“Recordarlo me pone triste, incluso sentado aquí hablando contigo”, dijo Ford.

Las tragedias marcaron a Davis, que consideraba a estos boxeadores como sus hermanos mayores.

“Yo era más joven que esos tipos”, dijo Davis. “Simplemente aprendí de sus errores. Sé qué hacer y qué no hacer. Viajé desde que tenía 10 años, así que había visto cosas más grandes que Baltimore. Mi mentalidad era un poco diferente a la de los demás. La de todos los demás era permanecer en las calles. Yo estaba muy centrado en salir del barrio y de las calles. Mi enfoque era el boxeo. Ese era mi escape. Seguí ese camino y me mantuve cerca de mis entrenadores. Ahora estamos aquí".

Especialmente doloroso fue el asesinato de Gurley, el hijo de Ford. Lo mataron a tiros en Nueva Jersey en julio de 2013, justo un día después de que Davis noqueara a Rafael Casias para mejorar a 4-0.

“Su hijo me entrenó y yo tenía un estrecho vínculo con él”, relató Davis. “Su hijo era un gran tipo. Creo que recibí esa energía de su hijo y luego se transmitió del hijo al padre”.

Mientras Davis hablaba, Ford se sentó a su lado y asintió en silencio.

Ahora con 25-0 y 24 nocauts, Davis ha dado crédito a Ford por haberle salvado la vida. Ford dijo que lo contrario también es cierto, que Davis y otros como él le han salvado la vida.

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“Los muchachos me han mantenido enfocado”, aseguró Ford. “No puedo decirle a un muchacho que no haga algo y hacerlo yo mismo. Así que tuve que mantener la cabeza bien centrada”.

Su mensaje a Davis se basa en la perspectiva que adquirió a lo largo de su inusual viaje.

“Vive tu vida al máximo”, dijo Ford. “Solo tienes una vida. Sé amable mientras lo haces.

“Quieres que la gente te ame o te tema. Prefiero que la gente me quiera a que me tema, porque si te temen, te harán algo”.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí.