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EEUU

Ser baleado por la policía es la principal causa de muerte de los hombres negros en Estados Unidos

Walter Scott fleeing North Charleston Police Officer Michael Slager
Una imagen tomada de video muestra a Walter Scott poco antes de ser asesinado a tiros por el oficial de policía Michael Slagerde en North Charleston, S.C. en 2015.
(Associated Press )

Aproximadamente 1 de cada 1.000 hombres y niños negros en Estados Unidos puede esperar morir a manos de la policía, según un nuevo análisis de muertes que involucran a agentes de la ley. Eso los hace 2.5 veces más propensos que los hombres y niños blancos a fallecer durante un encuentro con policías.

El análisis también mostró que los hombres y niños latinos, las mujeres y niñas negras y los hombres, mujeres y niños nativos americanos también son asesinados por la policía a tasas más altas que sus pares blancos. Pero la vulnerabilidad de los hombres negros fue particularmente sorprendente.

“Ese número de 1 en 1.000 nos pareció bastante alto”, dijo el líder del estudio Frank Edwards, un sociólogo de la Universidad de Rutgers. “Las probabilidades de ser asesinados por la policía son más elevadas que las que tienes de ganar muchos juegos de lotería”.

En un anuncio para Fox News, el candidato presidencial Julián Castro se dirige al presidente Trump, culpándolo por avivar “el fuego de los racistas”.

El cálculo numérico de Edwards y sus coautores también reveló que para todos los hombres jóvenes, la violencia policial fue una de las principales causas de muerte en los años 2013 a 2018.

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Los hallazgos, publicados este mes en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, agregan números concretos a un patrón personificado por víctimas como Eric Garner, Tamir Rice y Freddie Gray.

Cinco años después de que la policía en el suburbio de St. Louis de Ferguson, Missouri, disparó fatalmente contra Michael Brown, los manifestantes y grupos de activistas han centrado la atención pública en el uso desproporcionado de la fuerza contra los afroamericanos y otras personas de color.

Un tiroteo cerca de la autopista 215 en el condado de Riverside que involucró al CHP el lunes por la noche dejó a un oficial y al pistolero muerto. Los automovilistas relatan cómo esquivaron las balas.

Mientras tanto, los científicos estudian cada vez más la violencia policial como un problema de salud pública cuyos daños a largo plazo impactan mucho más allá de la víctima original.

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“Puede tener estos efectos tóxicos en las comunidades, tanto en términos de salud física como mental”, dijo Edwards.

Un estudio publicado en The Lancet el año pasado encontró que los asesinatos policiales de hombres negros desarmados se asociaron con un aumento de los problemas de salud mental, como la depresión y cuestiones emocionales de las personas negras que viven en el estado donde ocurrió el asesinato.

Para evitar los tiroteos y el “suicidio por un oficial”, algunas agencias policiales de California ya no atienden llamadas sobre personas solas que actúan como suicidas.

Y vivir en un estado de miedo constante puede provocar estrés crónico, dijo Edwards. Se refirió a “la charla”, una conversación que muchos padres afroamericanos tienen con sus hijos, especialmente los niños, sobre cómo interactuar con la policía para evitar ser atacados.

“Saben que los jóvenes negros son señalados como inherentemente sospechosos”, dijo.

Medir con precisión la tasa de mortalidad asociada con la violencia policial junto con las de cáncer, enfermedades cardíacas y otras causas importantes de muerte es un paso crucial para mitigar su daño e incluso “tratar” sus causas profundas. Pero calcular la tasa real de asesinatos policiales es difícil porque los datos oficiales son limitados, dijeron los investigadores.

Aseguran los investigadores que el Sistema Nacional de Estadísticas Vitales captura algunas de estas muertes, pero parece que no las reporta. Esto podría tener que ver con la información proporcionada a médicos forenses y examinadores médicos, o con la forma en que codifican los decesos; los investigadores no pueden decirlo con certeza.

Para reunir esos números, Edwards y sus colegas recurrieron a Fatal Encounters, un sistema dirigido por periodistas que recopila y combina referencias sobre violencia policial que está disponible a través de la cobertura de noticias, registros públicos y redes sociales. Aunque no es una base de datos oficial, parece proporcionar información completa sobre los asesinatos policiales recientes y ha sido respaldada como una fuente sólida de datos por la Oficina de Estadísticas de Justicia del gobierno federal, dijeron los investigadores.

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Al combinar y luego analizar la información de los Encuentros fatales y el Sistema nacional de estadísticas vitales, el equipo pudo calcular la prevalencia de la violencia policial mortal en general y según la raza, edad y género. Se excluyeron los casos que la policía describió como suicidios, al igual que aquellos que involucraron una colisión o accidente de un vehículo, como una sobredosis o una caída.

Para los hombres y niños latinos, el riesgo era hasta 1.4 veces mayor que para los blancos. Para los hombres nativos americanos, el riesgo era de 1.2 a 1.7 veces mayor.

En general, el riesgo de las mujeres de ser asesinadas por la policía fue aproximadamente 20 veces menor que el riesgo para los hombres. Aún así, hubo claras diferencias por etnia y raza.

Por ejemplo, las mujeres negras tenían aproximadamente 1.4 veces más probabilidades de ser asesinadas por la policía que las mujeres blancas, encontraron los investigadores. Las mujeres nativas americanas tenían entre 1.1 y 2.1 veces más posibilidades de ser asesinadas que sus pares blancas.

Entre los asiáticos y los isleños del Pacífico, tanto hombres como mujeres tenían menos de la mitad de probabilidades que sus compañeros blancos de ser asesinados por la policía.

Y las mujeres latinas tenían entre 12% y 23% menos probabilidades que las mujeres blancas de cumplir con ese destino. (Edwards calificó ese hallazgo como “interesante”, pero dudó en especular sobre ello sin estudiar el tema más a fondo).

En todos los grupos, los adultos más jóvenes estaban en mayor riesgo. Las posibilidades de ser asesinado por la policía alcanzaron su punto máximo entre las edades de 20 y 35.

Los primeros años de los 20 son un momento particularmente peligroso para los hombres jóvenes, encontraron los investigadores. Durante el período de estudio, el uso policial de la fuerza representó el 1.6% de todas las muertes de hombres negros entre las edades de 20 y 24. También fue responsable del 1.2% de los decesos de hombres latinos y nativos americanos. Sin embargo, la violencia policial representó sólo el 0.5% de las muertes de hombres blancos y asiáticoamericanos en ese rango de edad.

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“Creemos que estos números, en todo caso, son un poco conservadores, tal vez demasiado bajos”, dijo Edwards. “Pero suponemos que estos son los mejores que se pueden manejar en términos de obtener una estimación de riesgo de referencia”.

Justin Feldman, epidemiólogo social de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, dijo que el resultado más sorprendente para él fue el riesgo de mortalidad para hombres y niños negros, lo que calificó de “bastante asombroso”.

“Eso es muy significativo”, dijo Feldman, quien no participó en el estudio. “Si no es la policía la que te está matando, es alguien que conoces o de tu comunidad”.

Abigail Sewell, socióloga de la Universidad de Emory que no trabajó en el informe, dijo que no estaba sorprendida por la mayoría de los resultados del estudio. Pero eso no cambia la gravedad de los hallazgos.

“Honestamente, fue un trabajo realmente inquietante”, dijo.

Parte de la solución puede ser reducir el contacto policial innecesario en primer lugar, dijo Sewell. Por ejemplo, los programas que ayudaron a los hombres jóvenes de color a encontrar trabajo podrían auxiliarlos a mantenerse alejados de las calles y lejos de la policía. Quizá se podría pedir a los profesionales de la salud mental que aborden los problemas psiquiátricos en lugar de pedirle a la policía que lo haga, ya que generalmente no tienen capacitación para tales tareas.

Si se eliminaran los contactos innecesarios con la policía, dijo, la incidencia de violencia policial mortal podría ser menor, y las disparidades raciales también podrían disminuir.

“Pero no estoy segura de si las disparidades desaparecerían por completo”, dijo. “Estas mujeres y hombres... viven en vecindarios con exceso de policías, donde son muy brutales en la forma de tratar a los ciudadanos”.

El mayor retirado de la policía, Neill Franklin, también destacó la necesidad de cambios culturales y logísticos en la vigilancia. Señaló la “guerra contra las drogas” emprendida por el gobierno federal como ejemplo.

Esa campaña “es claramente un problema de salud pública cuando se trata de adicciones, pero durante décadas hemos estado utilizando nuestros departamentos de policía como punta de lanza para enfrentar esta cuestión”, dijo Franklin, quien ahora se desempeña como director ejecutivo de Law Enforcement Action Partnership, un grupo de defensa compuesto por profesionales de la justicia penal.

Esa lanza, dijo, a menudo se ha apuntado hacia comunidades negras en las ciudades del interior.

Los autores del estudio dijeron que otros factores también pueden estar en juego. Es posible que la claridad u oscuridad del tono de piel de una persona dentro de su grupo racial y étnico pueda afectar su riesgo. Lo mismo podría ocurrir con la geografía, si los ciudadanos latinos reciben un trato distinto en diferentes estados.

Pero para investigar tales preguntas, los científicos dicen que necesitan muchos más datos de los que están disponibles actualmente. La información sobre detenciones policiales, ya sea que resulten o no en un arresto, sería crucial para determinar en qué medida el prejuicio racial juega un papel en el contacto policial.

Franklin, quien pasó gran parte de su carrera de 34 años en la aplicación de la ley en los departamentos de policía de la ciudad de Baltimore y Maryland, estuvo de acuerdo.

“Necesitamos hacer un trabajo mucho mejor en el monitoreo de las interacciones de nuestros oficiales de policía mientras realizan sus tareas diarias”, dijo. “Creo que sería una tontería creer que hemos resuelto en gran medida el problema del perfil racial en este país con respecto a la policía”.

Obtener esos datos requerirá más cooperación de los departamentos de policía de todo el país, agregaron los investigadores.

“Estados Unidos es único entre las democracias ricas en términos de la cantidad de personas asesinadas por sus fuerzas policiales”, dijo Feldman. “Creo que lo primero a lo que se reduce es a la falta de responsabilidad por parte de los departamentos de policía, tanto legal como políticamente”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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