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EEUU

Cómo las recetas de los médicos podrían haber colaborado con la crisis de opioides en EE.UU

A pharmacy technician counts pain pills
Más del 75% de los pacientes en EE.UU y Canadá surtieron una receta para opioides después de una de las cuatro cirugías comunes, en comparación con el 11% de los suecos, informa un nuevo estudio.
(Sue Ogrocki / Associated Press)

El estudio incluyó a unos 129.000 pacientes en EE.UU con seguro médico por su empleo, 84.600 en la provincia canadiense de Ontario y 9.800 en Suecia

Según un nuevo estudio, uno de los primeros en cuantificar diferencias internacionales, los estadounidenses y los canadienses tienen una probabilidad siete veces mayor que los suecos de surtir una receta de analgésicos opioides en la semana posterior a una cirugía.

Más del 75% de los pacientes en EE.UU y Canadá presentaron una receta para opioides después de una de cuatro cirugías comunes, en comparación con el 11% de los suecos, informaron investigadores este miércoles en JAMA Network Open. Los estadounidenses también recibieron dosis más altas.

¿Eso significa que los estadounidenses y los canadienses tienen una menor tolerancia al dolor, o sucede algo más?

“Hay muchas personas fuertes en distintos lugares”, consideró el Dr. Mark Neuman, anestesiólogo de la Facultad de Medicina Perelman, de la Universidad de Pensilvania, y coautor del estudio.

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El especialista señaló una serie de otros factores potenciales, desde diferencias culturales hasta variaciones en el mercadeo, la regulación y los hábitos de prescripción.

“Es posible que en EE.UU la gente piense en los opioides como un alivio del dolor de una manera drásticamente diferente que en otros sitios”, reflexionó.

El estudio incluyó a unos 129.000 pacientes en EE.UU con seguro médico por su empleo, 84.600 en la provincia canadiense de Ontario y 9.800 en Suecia. Estados Unidos y Canadá fueron elegidos porque tienen el mayor consumo per cápita de opioides en el mundo. Suecia fue elegida como un contrapunto europeo porque los investigadores pudieron obtener información detallada sobre las recetas de las bases de datos de allí.

Si el público podrá ver un informe escrito de la investigación acerca de Plácido Domingo es una de las muchas dudas que L.A. Opera no ha respondido.

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Los autores examinaron cuatro tipos de cirugías: procedimientos mínimamente invasivos para extirpar la vesícula biliar o el apéndice, así como cirugía artroscópica para reparar un menisco desgarrado en la rodilla, o extirpación de tumor de seno. Las 223.834 operaciones ocurrieron entre enero de 2013 y marzo de 2016, un momento de creciente preocupación por la dependencia de opioides en Estados Unidos, pero antes de las pautas más recientes que sugieren que se necesitan menos píldoras después de muchas cirugías comunes.

“Para la misma cirugía exacta, el mismo trauma tisular exacto, siete veces más personas en EE.UU reciben opioides”, explicó Neuman.

En promedio, los pacientes en EE.UU recibieron recetas para aproximadamente 33 píldoras, cada una equivalente a cinco miligramos de oxicodona, dijo, aunque el tipo de medicamento varió. Los suecos que surtieron prescripciones obtuvieron un promedio de 26 píldoras, mientras que los canadienses tuvieron 22.

Para los canadienses y los suecos también fue mucho más probable recibir codeína o tramadol, analgésicos que funcionan de manera diferente en el cuerpo y se consideran opioides más débiles. Los estadounidenses, en cambio, tuvieron muchas más probabilidades de obtener hidrocodona u oxicodona, algunos de los cuales se comercializaron en gran medida a los médicos (los estados y las ciudades actualmente están demandando a los fabricantes, alegando que tergiversaron los riesgos de las drogas y no monitorearon adecuadamente las ventas sospechosamente grandes, todo lo cual contribuyó a la crisis de los opioides).

Los autores del estudio señalaron que, durante el período de investigación, era posible comprar una dosis baja de codeína sin receta en Canadá. El tramadol todavía no está clasificado como una sustancia controlada allí, aunque lo es en Suecia desde 2007 y en EE.UU desde 2014.

“Si bien los prescriptores pueden considerar a estos denominados opioides débiles como alternativas más seguras, los datos sugieren que tanto la codeína como el tramadol tienen el potencial de ser mal usados, y efectos adversos que ponen en riesgo la vida”, afirma el estudio.

La resolución fue presentada después de que un tiroteo masivo en el Festival del Ajo de Gilroy, en julio, causara la muerte de tres personas y 17 resultaran heridas.

Los investigadores notaron algunas limitaciones de su informe. Por un lado, no pudieron rastrear cuántas de las píldoras recetadas tomaron realmente los pacientes. Tampoco fueron capaces de decir cuántos pacientes no surtieron las recetas que les entregaron. También carecieron de datos sobre cómo los pacientes sintieron que controlaban su dolor después de sus cirugías. “Es posible que en Suecia el tratamiento del dolor para todos sea menor que en EE.UU, aunque creo que es poco probable”, comentó Neuman.

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El médico agregó que otros estudios han demostrado que los pacientes quirúrgicos en EE.UU a menudo no toman todas las píldoras que les han recetado.

En algunos casos, los pacientes a los que se les recetan menos medicamentos después de la cirugía no informan un mayor malestar. Los investigadores en Michigan, por ejemplo, notificaron recientemente que después de que docenas de hospitales adoptaron nuevas pautas de prescripción con menos píldoras, los pacientes no se quejaron de un aumento en el dolor.

Recientemente, los centros médicos académicos y los expertos emitieron pautas que exigen menos píldoras luego de muchos procedimientos. Estos surgieron de la preocupación de que los pacientes con dolor agudo, como el que sigue a los procedimientos quirúrgicos, por ejemplo, recibieran demasiadas drogas.

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Los estudios demostraron que el uso de opioides posquirúrgicos puede generar una dependencia a largo plazo en un porcentaje pequeño pero significativo de pacientes, aunque las píldoras no utilizadas también pueden ser un peligro si llegan a la calle o caen en manos de otros familiares.

El Dr. Chad Brummett, un investigador del dolor que trabajó en las pautas de Michigan, cree que las cantidades prescritas en EE.UU y Canadá probablemente han bajado en los últimos años, dada la mayor atención al riesgo de adicción.

Aún así, advirtió que probablemente sigan siendo demasiado altas en ambos países y que el nuevo estudio ilustra la gran disparidad entre América del Norte y al menos un país europeo.

“Sabemos que el mercadeo en EE.UU ha afectado la prescripción en todos los dominios, incluidas las cirugías”, afirmó Brummett. “Este estudio y otros muestran que [los cirujanos] en Estados Unidos y Canadá pueden reducir drásticamente los estándares de prescripción sin afectar negativamente la atención al paciente”.

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Appleby escribe para Kaiser Health News, un servicio de noticias sin fines de lucro que cubre temas de salud. Es un programa editorial independiente de la Kaiser Family Foundation, que no está afiliada a Kaiser Permanente.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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