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Análisis de noticias: Es más difícil justificar la vacuna contra COVID para niños si el fin de la pandemia está cerca

A woman pats a seated boy on his shoulder as he receives a shot at an outdoor clinic
Fotografía. Nicole Sweeney llevó a su hijo Colin a recibir una vacuna de Pfizer en la primavera. Decidir inocular a los niños más pequeños en esta etapa de la pandemia de COVID-19 es más complicado
(Marcio Jose Sanchez / Associated Press)

Si esto fuera diciembre de 2020 o agosto de 2021, el argumento para vacunar a los niños pequeños contra el COVID-19 sería fácil de hacer.

Con el aumento de la cantidad de casos y los hospitales cerca de su capacidad máxima, se podría contar con darles una inyección a los niños pequeños para reducir la transmisión de un virus que está matando a miles de estadounidenses al día. El riesgo de que la inoculación pueda causar inflamación del corazón en los niños pequeños parece ser minúsculo. Contrarrestar el coronavirus claramente sería lo mejor.

Corrección:

7:14 a.m. oct. 31, 2021An earlier version of this story incorrectly said the risks of vaccine-induced myocarditis would exceed the benefits of vaccination in young children if the number of hospitalizations exceeded 11,500 per day.

Pero estamos a fines de octubre de 2021 y el virus parece estar en retirada. Las nuevas infecciones y las muertes se han desplomado más del 45% desde un incremento en septiembre. Y después de múltiples oleadas de infecciones, es probable que más de 1 de cada 4 residentes de Estados Unidos haya luchado contra el coronavirus y, como resultado, haya ganado algo de inmunidad.

Todo eso es una buena noticia, pero también significa que la vacunación generalizada de la población del país que se encuentra en la escuela primaria ofrece menos ventajas que antes.

Eso hace que sea más difícil argumentar que la inyección puede conseguir lo suficiente como para compensar la posibilidad teórica de riesgos cardíacos, una desventaja que aún no se ha medido.

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Estos son los cálculos que los expertos están tratando de hacer mientras deciden si la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer y BioNTech para niños de 5 a 11 años debe estar disponible, y especialmente si debe recomendarse, para los 28 millones de niños estadounidenses en este grupo de edad.

El martes, el panel de asesores científicos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) votó abrumadoramente para recomendar que el acceso a los antígenos se extienda a las familias que lo desean para sus hijos pequeños.

Pero el panel también dejó en claro que no respaldaba el objetivo de inocular a los niños pequeños lo más rápido posible. En esta etapa de la pandemia, hay demasiadas incógnitas para respaldar la vacunación generalizada para todos, indicaron varios miembros del panel.

Una incertidumbre es si los niños preadolescentes enfrentan el mismo riesgo de inflamación cardíaca en respuesta al antígeno, como se ha visto en adolescentes y hombres jóvenes.

Otra es si los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) tienen razón al estimar que al menos el 40% de los niños en edad escolar primaria ya han sido infectados y ahora están protegidos hasta cierto punto.

¡Fumar es beneficioso! ¡La bolsa no se hundirá! A lo largo de los años, la desinformación informada ha fluido libremente. Pero no podemos abandonar la experiencia.

Pero la incertidumbre más intrigante es el estado de la pandemia. Si estamos cerca del final del brote, o simplemente descansando entre aumentos, es una incógnita con amplias implicaciones, indicaron los asesores de la FDA.

“Si las tendencias continúan como están, es posible que no sea la emergencia de ahora”, señaló el inmunólogo Dr. James E.K. Hildreth en la reunión del martes.

Las reservas expresadas por Hildreth y otros se produjeron después de que un análisis del personal de la FDA mostró que, bajo algunas suposiciones sobre una pandemia menguante, no se podía justificar la vacunación de todos los niños de 5 a 11 años.

En un escenario en el que las hospitalizaciones se redujeron a 11,500 por día y las nuevas infecciones a 7,000, las tasas de hospitalización por miocarditis inducida por el antígeno podrían superar las prevenidas por la vacuna.

Aún no hemos llegado ahí. Pero si continúan las tendencias actuales, podríamos alcanzar pronto este punto.

Incluso si se está consumiendo, la pandemia continúa afligiendo a las familias negras y morenas de manera desproporcionada, puntualizó Hildreth, presidente de Meharry Medical College en Nashville. Esa es una razón suficiente para instar a los padres a que tengan acceso a una vacuna contra COVID-19 para sus hijos pequeños si así lo desean, señaló.

El Dr. Michael Nelson, inmunólogo de la Universidad de Virginia que también forma parte del panel asesor de la FDA, estuvo de acuerdo en que “brindar una opción a un público completamente informado es un buen camino a seguir”.

Hizo hincapié en que el apoyo del panel para autorizar el antígeno “no es un mandato” para vacunar a todos los niños entre las edades de 5 y 11 años.

Reflejando las señalizaciones amarillas y parpadeantes de sus compañeros miembros del panel, el epidemiólogo de la Universidad de Michigan, el Dr. Arnold Monto, reconoció que tenía “reservas” sobre “cómo actuarán los grupos sobre los que no tenemos control” si la vacuna pediátrica contra COVID-19 está autorizada para uso de emergencia.

Entre esos grupos, son clave los políticos y los funcionarios de salud pública que han insinuado los mandatos de inoculación para los niños pequeños una vez que la FDA ponga a disposición las vacunas.

El presidente Biden ha alentado a los gobernadores, organizaciones de salud y dueños de negocios a exigir la inoculación contra COVID-19 para adultos como condición para ir al trabajo, asistir a eventos públicos, así como beber en bares y comer en restaurantes.

Los mandatos resultantes han provocado una furiosa reacción en todo el país. Montana ha prohibido los mandatos de vacunas de cualquier tipo, y los gobernadores o legislaturas en Texas, Georgia y varios otros estados han actuado para limitar severamente el cumplimiento de los mandatos implementados por las autoridades locales o entidades privadas.

Las escuelas se han convertido en el campo de batalla de la guerra cultural en torno al COVID-19

Adoptar mandatos de inoculación para niños en edad escolar sería un poco más complicado. Si bien la vacuna de Pfizer-BioNTech de concentración completa ha recibido la bendición incondicional de la FDA para los mayores de 16 años, la agencia no otorgará más que una autorización de emergencia para su uso en niños pequeños en el corto plazo. Hasta que lo haga, los mandatos de inoculación para las escuelas podrían estar en un terreno legal inestable.

Pero quienes compiten por inmunizar a los alumnos deben estar preparados para reconocer que los niños más pequeños tienen un riesgo menor de contraer una enfermedad grave por COVID, en comparación con los adultos, señaló la Dra. Monica Gandhi, experta en enfermedades infecciosas de la UC San Francisco.

“La votación llegó y fue como, ‘Sí, estaremos en el recinto ferial vacunando a todos los niños la próxima semana’”, comentó.

De hecho, mientras los adultos se concentran en los estadios deportivos, bares y restaurantes para comer, beber y animar sin un cubrebocas, están presionando para que los niños se vacunen antes de que se hayan resuelto todas las preocupaciones de seguridad.

“Estamos pidiendo a los niños que hagan un sacrificio”, explicó Gandhi.

La Dra. Rochelle Walensky, directora de los CDC, rechazó la insinuación de que la necesidad de inocular a los niños había pasado.

“Hay urgencia porque estamos viendo enfermedades en los niños, hemos observado muertes en ellos, hemos identificado un ‘COVID prolongado’”, enfatizó Walensky el miércoles en una sesión informativa en la Casa Blanca, refiriéndose a una forma persistente de la enfermedad. “Ciertamente, hemos visto disminuir los casos antes, y la forma de prevenir los aumentos repentinos nuevamente es vacunando a más y más personas”.

Los datos de los CDC presentados en la reunión del comité asesor de la FDA mostraron que el COVID-19 ahora ocupa el octavo lugar en la lista de las principales causas de muerte en niños de 5 a 11 años. Durante el transcurso de la pandemia, la enfermedad ha cobrado la vida de al menos 94 niños en este grupo de edad.

Aunque las hospitalizaciones entre estos niños pequeños han disminuido en las últimas dos semanas, siguen siendo aproximadamente tan altas como lo fueron en los días más oscuros de la pandemia el invierno pasado.

El promedio diario de fallecimientos de estadounidenses de todas las edades aún supera los 1,000. De igual manera, una temporada de clima más frío y seco puede reactivar las tasas de transmisión, detalló Walensky.

“Debemos permanecer vigilantes”, señaló.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí.


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