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¿Acabará la desinformación tras veredicto contra Alex Jones?

Archivo - El fundador de Infowars, Alex Jones,
Archivo - El fundador de Infowars, Alex Jones, comparece ante un tribunal durante su juicio por daños y perjuicios por difamación relacionada con la masacre de Sandy Hook, el 22 de septiembre de 2022 en el Tribunal Superior de Connecticut en Waterbury, Connecticut.
(Tyler Sizemore / Associated Press)
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¿Se acabará la desinformación tras veredicto contra Alex Jones? Difícilmente.

La sentencia por la que se indemnizará con casi 1.000 millones de dólares a los padres de las víctimas de la masacre en la escuela primaria Sandy Hook por las nefastas mentiras difundidas por Jones, un promotor de las teorías de la conspiración, seguramente no ayudará a frenar la desinformación, lamentan los expertos. Las teorías conspirativas tienen raíces demasiado profundas en la historia de Estados Unidos y, como demostró Jones, ahora se gana mucho dinero difundiendo mentiras.

Un jurado en Connecticut le ordenó el miércoles a Jones que pague 965 millones de dólares a los familiares de las víctimas en Sandy Hook. El fallo fue el segundo más cuantioso en contra del conductor del programa Infowars por propagar el mensaje de que la balacera escolar de 2012, la más cruenta en la historia de Estados Unidos jamás sucedió, y las que familias en duelo de las coberturas noticiosas eran actores contratados como parte de una supuesta confabulación para despojar a los estadounidenses del derecho a la portación de armas.

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La decisión fue alentadora para las personas furiosas por la basura que difunde la desinformación, pero los especialistas advierten que no hay que esperar que el castigo haga desaparecer las teorías de la conspiración. El apetito por estas patrañas y lo limitado de las sentencias contra Jones prácticamente garantizan que estas y otras mentiras seguirán pululando, dicen los expertos.

“Es fácil deleitarse con el castigo contra Alex Jones”, afirmó Rebecca Adelman, profesora de Comunicación en la Universidad de Maryland. “Pero hay cierta miopía en esa celebración”.

A lo largo de la historia de Estados Unidos, existe una profunda tradición de credibilidad por las teorías de conspiración, desde personas que no creen en la explicación oficial del asesinato de John F. Kennedy hasta varias acusaciones de encubrimiento de visitas extraterrestres y acusaciones infundadas de manipulación de las elecciones presidenciales de 2020. Incluso los juicios que llevaron a la muerte de las presuntas brujas de Salem en 1692 fueron anteriores a la formación del país.

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¿Cuál es la diferencia ahora? Internet.

Las redes sociales y otros medios permiten que tales narraciones se difundan rápida y ampliamente, ayudando a los adherentes a encontrar comunidades de ideas afines. Eso, a su vez, puede llevar tales teorías falsas a la política.

En la actualidad, la voluntad de difundir hábilmente mentiras en línea ha llegado a los gobiernos, y la tecnología que permite manipular fotos y videos da a los promotores instrumentos para hacer que la desinformación sea más creíble.

En el mundo actual de los medios, Jones descubrió que se podía ganar mucho dinero, y fácilmente, alimentando una comunidad dispuesta a creer mentiras, sin importar cuán extravagantes sean.

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Durante un juicio por difamación en Texas el mes pasado, un economista testificó que la operación Infowars de Jones generó 53,2 millones de dólares en ingresos anuales entre 2015 y 2018. Complementó su negocio de medios vendiendo productos como equipos de supervivencia. Su empresa, Free Speech Systems, se declaró en quiebra en julio.

Para algunos, la desinformación es el precio que paga Estados Unidos por el derecho a la libertad de expresión. Y en una sociedad que popularizó el término “hechos alternativos”, el esfuerzo de una persona por frenar la desinformación es el intento de otra persona por aplastar la verdad.

¿Persuadirá el fallo de Connecticut a quienes estén dispuestos a difundir desinformación de no hacerlo? “Parece que ni siquiera le ha dado escalofríos”, opinó Mark Fenster, profesor de Derecho de la Universidad de Florida. Jones agregó, reaccionó en tiempo real en Infowars el día del veredicto.

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“Esto no afectará el flujo de historias llenas de mala fe y opiniones extremas”, expresó Howard Polskin, quien publica The Righting, un boletín que monitorea el contenido de los sitios web de derecha. Polskin dice que las historias falsas sobre las elecciones de 2020 y las vacunas contra el COVID-19 siguen siendo particularmente populares.

“Me parece que quienes venden esta información con fines de lucro pueden considerar esto como parte del costo del negocio”, opinó Adelman. “Si hay una audiencia para ello y hay dinero qué ganar, alguien va a satisfacer la demanda”.

Ciertamente, las personas que creen que Jones y otros como él son voces de la verdad reprimida por la sociedad no se dejarán disuadir por el veredicto del jurado, añadió. De hecho, es probable que ocurra exactamente lo contrario.

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Los demandantes que recibirán una compensación por daños en el caso de Sandy Hook eran todos ciudadanos particulares, una distinción importante al considerar su impacto más allá de este caso, lamentó Nicole Hemmer, profesora de la Universidad de Vanderbilt y autora de “Partisans: The Conservative Revolutionaries Who Remade American Politics in the 1990s” (Partisanos: Los revolucionarios conservadores que rehicieron la política estadounidense en la década de 1990).

Agregó que el caso hace recordar el de Seth Rich, un joven asistente del Partido Demócrata asesinado durante un robo en Washington en 2016. El nombre de Rich fue incluido, póstumamente, en teorías de conspiración política, y sus padres entablaron luego una demanda. Llegaron a un acuerdo con Fox News Channel.

El mensaje, en otras palabras: tenga cuidado al mencionar ciudadanos particulares en teorías extravagantes.

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“Difundir teorías de conspiración sobre el gobierno de Biden no hará que alguien demande a Fox News Channel”, señaló Hemmer.

También es difícil rastrear la forma en que brotan y prosperan las teorías extravagantes en los rincones turbios de la web. Gran parte de ella es anónima. Todavía no está claro quién es responsable de lo que se difunde en QAnon o quién gana dinero con ello, dice Fenster.

Si fuera abogado, dijo: “¿A quién perseguiría?”.

A pesar de cualquier pesimismo que significa lo poco que puede hacer entre quienes difunden desinformación la orden de pagar casi 1.000 millones de dólares en el caso de Sandy Hook, el decano de la Facultad de Comunicación Annenberg de la Universidad de Pensilvania dice que sí envía un mensaje importante.

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“Lo que esto dice es que no podemos simplemente inventar ‘verdades’ para que se ajusten a nuestras propias predilecciones ideológicas”, afirmó John Jackson. “Hay un terreno firme y rápido para los hechos del que no podemos desviarnos demasiado como narradores”.

Digna de considerarse es la demanda presentada contra Fox News Channel por Dominion Voting Systems, una empresa que fabrica equipos electorales. La firma dijo que Fox difundió a sabiendas mentiras sobre Dominion como parte de las afirmaciones del expresidente Donald Trump de que le robaron las elecciones de 2020. Dominion demandó a Fox por la asombrosa cantidad de 1.600 millones de dólares y el caso ha pasado a la fase de declaraciones.

Fox se ha defendido enérgicamente. Sostiene que, en lugar de difundir falsedades, estaba informando sobre señalamientos de interés periodístico realizadas por el presidente de Estados Unidos.

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Perder un juicio, o un acuerdo extrajudicial significativo, podría golpear financieramente de manera importante a Fox, recalcó Hemmer. Sin embargo, a medida que avanza el juicio, no ha habido indicios de que ninguno de sus comentaristas esté recibiendo golpes, particularmente en lo que respecta al gobierno del presidente Joe Biden.

La desconfianza en las principales fuentes de noticias también alimenta el gusto de muchos conservadores por las teorías que se ajustan a su visión del mundo, lo que pone de manifiesto una vulnerabilidad del país a la desinformación.

“No creo que haya ningún incentivo para avanzar hacia un reportaje bien fundamentado o para avanzar en la dirección de las noticias y la información en lugar de dar opiniones”, aseguró Hemmer. “Eso es lo que quieren. Quieren las salvajes teorías de la conspiración”.

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Incluso si el veredicto aplastante en Connecticut esta semana, junto con el juicio de 49 millones de dólares en su contra en agosto por parte de una corte de Texas, amordazará o acallará algo a Jones, Adelman dice que es probable que otros tomen el relevo: “Sería un error malinterpretar esto como la sentencia de muerte de la desinformación”, lamentó.

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David Bauder está en http://twitter.com/dbauder


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