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EEUU

Desde Columbine hasta Aurora, el área de Denver sigue siendo epicentro de los tiroteos de masas

Los estudiantes salen corriendo de las aulas con las manos entrelazadas detrás de sus cabezas. Los equipos SWAT sostienen sus rifles a la sombra de los autobuses escolares amarillos. Los espectadores se desploman en la acera.

Estas imágenes están grabadas en la memoria colectiva del área metropolitana de Denver, epicentro de algunos de los peores tiroteos de masas de la historia moderna. Esta semana, la violencia con armas de fuego, una vez más devastó la región.

El pasado miércoles, un día después de que dos estudiantes abrieran fuego en el STEM School Highlands Ranch -donde mataron a un estudiante e hirieron a otros ocho- la comunidad en los suburbios del sur de Denver quedó estremecida. Según los oficiales, los sospechosos tenían una “gran cantidad de armas”, entre ellas dos pistolas que no podrían haber comprado ni poseído en virtud de su edad [en Colorado, para comprar un revolver es necesario ser mayor de 21 años].

El gobernador de Colorado, Jared Polis, expresó que los residentes están desconsolados y frustrados por la violencia en la escuela, a ocho millas de Columbine High School. “Las escuelas realmente deberían ser lugares donde los estudiantes aprendan y crezcan; sitios seguros”, afirmó el demócrata Polis en una conferencia de prensa. “No deberían tener que preocuparse de ser evacuados o trasladados en avión a hospitales, o incluso con [la posibilidad de] perder la vida”.

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Tiroteos de masas de gran notoriedad en el área metropolitana de Denver. (Los Angeles Times)

(Los Angeles Times)

El tiroteo en STEM, una escuela pública autónoma con más de 1.800 estudiantes desde jardín de infantes hasta el grado 12, es el último de una serie de ataques en masa en los suburbios de Denver que motivaron a la Legislatura estatal a aprobar algunas de las leyes más estrictas sobre armas en el país.

En 1999, dos estudiantes irrumpieron en su preparatoria con armas de fuego, mataron a un maestro y a 12 estudiantes, en Columbine. El mes pasado se cumplieron 20 años de ese tiroteo.

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Antes del aniversario, cientos de escuelas del área metropolitana, incluidas las de Highlands Ranch, estuvieron cerradas por un día mientras la policía buscaba a una mujer de Florida, de 18 años de edad, que había hecho lo que los funcionarios consideraron como ‘amenazas creíbles’ contra los centros escolares del área.

Las autoridades pensaban que la mujer, Sol Pais, estaba “obsesionada” con el tiroteo en Columbine y que había viajado al estado como si fuera una “peregrinación”. Los investigadores afirmaron que había comprado una escopeta en el área y que luego murió de una herida de bala autoinfligida, cerca de Mt. Evans, a lo largo de la Cordillera Frontal (o Front Range) de Colorado.

Hace seis años, a menos de cuatro millas de la escuela STEM, un joven de 18 años ingresó a Arapahoe High School armado con una escopeta y un machete. Allí mató a un estudiante antes de girar el arma contra sí mismo.

En julio de 2012, a unas 20 millas al noreste, un hombre armado entró por la salida lateral de un cine repleto en Aurora, Colorado, y comenzó a disparar. Mató a 12 personas y lesionó a docenas de ellas durante el estreno de “The Dark Knight Rises”.

El representante estatal, Tom Sullivan, un demócrata que representa zonas de Aurora y cuyo hijo, Alex, fue asesinado en el tiroteo del cine, afirmó el pasado miércoles que hay una epidemia de violencia armada que afecta a Estados Unidos y, especialmente, al área de Denver. “Nadie intenta resolver las diferencias... ese es el enfoque que toman”, dijo Sullivan. “No estamos más enojados o traumatizados que otros en este mundo. Simplemente tenemos más acceso a las armas de fuego y somos mejores para matar a las personas que el resto... es una enfermedad”.

Sullivan advirtió que planea, a lo largo del verano, realizar reuniones comunitarias dos veces al mes, concentrándose en la violencia con armas.

“Estamos haciendo una pregunta simple: ¿se siente bien con lo que está pasando?”, expresó Sullivan, señalando que quiere leyes más estrictas sobre el almacenamiento de armas en los hogares y para mantenerlas fuera del alcance de los niños. “Necesitamos mejorar”.

Sin embargo, desde el tiroteo de Aurora, en 2012, Colorado promulgó algunas de las leyes de armas más estrictas del país, incluidas las verificaciones de antecedentes universales y los límites de los cargadores de municiones. Este año, Colorado se unió a varios estados para aprobar la llamada ley de armas de “alerta roja”, que permite a un familiar o a la policía solicitarle a un tribunal que le quite temporalmente las armas a una persona por un año.

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El pasado miércoles, una lluvia constante caía en Highlands Ranch mientras la escuela STEM estaba rodeada por una cinta amarilla alusiva a la escena del crimen, mientras los investigadores continuaban buscando pistas sobre el tiroteo. Para los padres, los disparos incitaron discusiones sobre la seguridad. “Estaba pensando en comprar una mochila a prueba de balas para mi hijo”, afirmó Ania Kroczak, de 33 años, momentos después de dejar a regañadientes a su hijo de nueve años en Cougar Run Elementary School, en Highlands Ranch.

Kroczak habló por muchos padres al expresar su frustración sobre cómo responder a una pregunta básica que le ha hecho su hijo: "¿es seguro ir a la escuela?”. “No siento que pueda decirle que sí lo es”, comentó. “Cuando me enteré del tiroteo, me quedé petrificada. Tengo un nudo en el estómago”.

Holly Allen, de 48 años, una madre de Highlands Ranch, llevó a sus gemelos de 10 años a un Starbucks, el pasado miércoles por la mañana, para hablar sobre lo que había sucedido.

Ambos niños estaban preocupados de ir a la escuela, especialmente porque está ubicada muy cerca del sitio del tiroteo. “Esta mañana entraremos a clases más tarde porque los niños tienen preguntas”, comentó. “Les dije que esto es la vida, y que no podemos tener miedo”.

Allen quedó impresionada con la rápida respuesta de las autoridades policiales (dos minutos), una marcada diferencia con respecto a lo ocurrido 20 años atrás, cuando demoraron horas en ingresar a Columbine. “Hicieron todo lo que tenían que hacer”, aseguró Allen.

Aun así, uno de sus hijos no parecía convencido, “todavía me siento un poco nervioso”, confesó.

Lee reportó desde Los Ángeles y el corresponsal especial Kelly desde Highlands Ranch.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.

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