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Entretenimiento

Hablamos con el director de ‘Parasite’, calificada por muchos como la mejor película del 2019

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Una escena de la cinta coreana “Parasite”, que se exhibe ya en salas de EE.UU.
(Cortesía)

La relativa proximidad de las ceremonias de premios más grandes en el mundo del cine viene dándole pie a las primeras conversaciones sobre las películas que competirán probablemente en las categorías principales, y uno de los títulos más voceados en ese sentido es “Parasite”.

Estamos hablando de una cinta coreana que ha sido escrita y dirigida por Bong Joon-ho, quien se dio a conocer con la aventura de monstruos “The Host” y que llegó después a Hollywood con “Snowpiercer”, una ambiciosa cinta de ciencia-ficción protagonizada por Chris Evans (el Capitán América de la pantalla grande).

En este caso, Joon-ho se sale del ámbito fantástico para ofrecernos una comedia negra de alto nivel que muestra el modo en que una familia de bajos recursos empieza a insertarse de manera paulatina en el seno de un hogar burgués, lo que despierta primero situaciones cómicas y luego momentos mucho menos amables.

“Mientras escribía el guion, no estaba pensando en qué género iba a estar ubicado”, nos dijo el realizador durante una reciente entrevista en un hotel de Beverly Hills. “Estaba siguiendo los hechos mientras se daban, inventando la historia paso a paso. Hubiera sido mucho más difícil y sofocante para mí mantener un solo tono”.

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La trama presentada tuvo su origen en algo que le pasó a Joon-ho mientras era un jovencito. “Cuando estaba en la universidad, trabajé mucho como tutor, y uno de esos trabajos fue para una familia rica, para enseñarle a un chico de escuela intermedia”, recordó. “En algún momento me llevaron al segundo piso de la casa, y tenían allí una inmensa zona recreativa que me dejó muy impresionado”.

“Sentía que me estaba metiendo en la vida privada de unos extraños, que me había convertido en una especie de espía, y esa fue mi inspiración para crear este relato”, prosiguió nuestro entrevistado. “Hablaba mucho con ese alumno, y finalmente fue despedido, por hablar mucho y enseñar poco”.

Más allá de sus aspectos formales, “Parasite” impresiona por la eficacia de su reparto entero y por lo creíble que resulta la familia de menos recursos. “Eran muy importante que todos ellos se parecieran, sobre todo porque en mi país hay muchos estudios pequeños de fotografía que hacen retratos familiares a bajo costo que todo el mundo cuelga en sus casas”, retomó Joon-ho.

“Me gustó mucho lo que logramos por ese lado, sobre todo en la toma en que los dos actores que hacen de los hijos del protagonista se suben a un retrete para tratar de capturar señal de Internet del techo y terminan cara a cara; en ese momento, se ven realmente como si fueran hermanos”, comentó.

La carrera de Joon-ho ha sido muy variada; parece incluso que tratara constantemente de no repetirse. Pero lo que unifica su obra es no solo la calidad estética que posee, sino también los comentarios sociales que se entrometen inevitablemente en cada uno de sus trabajos.

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El director se encuentra complacido por el parecido logrado entre los actores que interpretan a hermanos.
(Cortesía)

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“No hago películas para dar mensajes políticos, sino para mostrar la belleza del cine y hacer retratos de personajes individuales”, afirmó el cineasta. “Pero lo curioso es que, sin importar lo mucho que trate de enfocarme en una sola persona, las historias que hago terminan extendiéndose a la sociedad y al contexto que rodea a esta persona. Es algo que sale sin pensarlo, de manera instintiva”.

Visualmente, a pesar de su modestia de producción en comparación a “Snowpiercer” y “Ojka”, “Parasite” planteaba desafíos particulares. “El mayor de ellos es que casi todo se desarrolla en dos casas, es decir, en un espacio muy limitado”, explicó Joon-ho. “A diferencia de lo que pasaba en ‘Ojka’, que empezaba en las montañas y terminaba en las calles Nueva York, esto era casi como una obra de teatro”.

“Había que enfocarse en estas dos locaciones, y era especialmente importante que la casa de los ricos luciera como un universo propio, lo que nos llevó a trabajar mucho en ese aspecto”, describió el director. “Tanto la casa de los ricos como la de los pobres y los barrios que rodeaban a la segunda fueron construidos en estudio, porque trabajamos mucho con el diseñador de producción”.


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