Anuncio
Share

El protagonista de ‘José’ enfrentó la discriminación dentro y fuera de la pantalla

Una escena de la película "José", que se exhibe ya en Los Ángeles, Nueva York y otras ciudades.
(Outsider Pictures)

Esta entrevista debió hacerse en los Estados Unidos, país al que el actor guatemalteco Enrique Salanic debía llegar hace unos días con el fin de promover el lanzamiento local de su más reciente película “José”, que se estrenó la semana pasada en Nueva York y que se encuentra desde ayer en salas de Los Ángeles, San Diego, Phoenix y Miami.

Pero el pedido de visa de Salanic fue rechazado dos veces, lo que resulta particularmente llamativo no solo en vista de que la primera visita suya al consulado fue con el respaldo de la distribuidora estadounidense Outsider Pictures y de que la segunda contó incluso con una carta de recomendación de un congresista igualmente estadounidense (Ted Lieu), sino de que el filme en cuestión es un alegato contundente contra la discriminación de la comunidad LGBTQ+ a la que él mismo pertenece.

“José” es una producción estadounidense dirigida y coescrita por el realizador chino-americano Li Cheng, pero se rodó completamente en Guatemala y se encuentra hablada en español, lo que le sirve para contar la historia de un joven de la capital que trabaja en la calle, promoviendo un puesto de comidas, mientras sus encuentros furtivos con amantes masculinos lo llevan finalmente a descubrir el amor. En medio de todo esto, evita que quienes lo conocen (incluyendo a su esforzada madre) se enteren de su verdadera condición sexual.

La aclamada película, que se ha presentado en cerca de 70 festivales alrededor del mundo, tiene escenas explícitas de sexo y de muestras de cariño en plena calle, por lo que le preguntamos a Salanic si participar en ella no fue motivo de preocupación personal. “Cuando leí el guion, me pareció muy intenso, y empecé a imaginar cómo iban a poder filmarlo en este país, aunque no sabía que en ese momento ellos tenían ya un equipo muy talentoso”, nos dijo el actor a través de una conexión telefónica con Guatemala. “No me asusté necesariamente, solo me sorprendí; pero luego me di cuenta de que era algo que se tenía que hacer y de que había que tomar las riendas”.

“Pensé que las escenas de desnudos iban a ser las más difíciles, pero Li hizo que Manolo Herrera [el otro actor que participa en ellas] y yo nos conociéramos muy bien antes de hacerlas, y al llegar a ese punto, ya había un compañerismo muy bonito”, explicó. “Cuando filmamos lo que era más público quise hacerlo en una toma para evitar problemas, pero la verdad es que, al momento de rodar, sentía que todo fluía; me olvidaba de que estaba ahí la cámara”.

En busca de cambios

Anuncio

Salanic recuerda que Cheng le comentó que decidió filmar esta historia donde lo hizo porque consideraba que Guatemala necesitaba realmente “una señal de esperanza”. “Es uno de los países más jóvenes, con un promedio de edad de 19 años que demuestra que el futuro está en su juventud, pero es a la vez uno de los lugares más conservadores a nivel social de toda Latinoamérica”, retomó el actor. “Li hizo muchas entrevistas antes de escribir el guion con [su socio] George F. Roberson, y los dos tuvieron que vender la mayoría de sus pertenencias para poder financiar esta película”.

El intérprete nos habló también de sus propias experiencias como homosexual en el lugar en el que vive. “Al haber crecido en esta sociedad, uno aprende cómo manejarla, en qué círculos involucrarse, y te das tiempo de saber dónde es seguro y dónde no”, detalló. “Las ciudades rurales son las más conservadoras, pero en las ciudades grandes hay un poco más de libertad, porque encuentras gente como tú y grupos que te apoyan”.

Curiosamente, “José” no es la primera producción cinematográfica abiertamente enfocada en personajes gay que se ha hecho en Guatemala; hace poco, se estrenó en Los Ángeles “Temblores”, logrado drama de Jayro Bustamante sobre un hombre de clase alta y de filiación evangelista que es forzado a renegar de su naturaleza, y Salanic nos habló de “Pólvora en el corazón”, una cinta de tintes lésbicos dirigida por Camila Urrutia.

“Son películas muy importantes, porque están creando conciencia acerca de una realidad que se vive en pleno siglo XXI y plantando semillas de cambio”, precisó el actor. “Estas historias son esperanzadoras, claro, porque antes no se podía ni hablar del tema; pero espero que en el futuro se puedan contar historias mucho más positivas, cuando la gente de esta comunidad pueda agarrarse de la mano y besarse en público sin tener miedo de que le vayan a decir algo, la vayan a criticar o la vayan incluso a asesinar, como sucede todavía por aquí”.

Dos veces negado

Con todo lo dicho, el hecho de que se le haya impedido ingresar a este país es especialmente significativo, sobre todo cuando se sabe que él mismo estudió en Canadá (en uno de los Colegios del Mundo Unido) y en Estados Unidos, más precisamente, en la Universidad Westminster de Missouri, donde se graduó como psicólogo y bioquímico tras obtener una beca.

“Se siente a veces que nos estamos yendo para atrás en lugar de evolucionar, con la presencia de personas como [Donald] Trump y [Jair]Bolsonaro [en el poder]”, advirtió. “A mí me dijeron que yo era un ‘riesgo de fuga’, cuando mi idea era ir a hacer la promoción y regresarme, como lo hice cuando estudié en ese mismo país”.

Manolo Herrera (izq.) y Enrique Salanic en otra escena de la cinta.
(Outsider Pictures)

“La primera vez, cuando me tocó mi turno, me tuvieron 20 minutos esperando, pero ni siquiera aceptaron las cartas de presentación y todos los documentos que llevaba; solo me pidieron mi pasaporte”, recordó. “La segunda vez, fui con más energía, porque tenía el apoyo de un congresista norteamericano. Pero fue peor; ni siquiera revisaron la carta que él les había mandado, y la señorita que me atendió me dijo: ‘¿Tú crees que un congresista de Estados Unidos va a interceder por alguien como tú, que además es extranjero?’”.

Pese a lo sucedido, Salanic no se siente devastado por el rechazo. “Tengo la intuición de que sí voy a ir cuando sea necesario; ahora estoy bien acá, y hasta hay algo positivo en lo que pasó, porque le ha dado publicidad gratuita a la película por allá. ¡Y la publicidad en Estados Unidos debe ser muy cara!”


Anuncio