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César Díaz recuerda a los desaparecidos de Guatemala en esta reveladora cinta de estreno

El actor mexicano Armando Espitia (izq.) al lado del director César Díaz.
(Cortesia)

El primer largometraje de ficción de César Díaz, “Nuestras madres” (“Our Mothers” en inglés), se lanzará este viernes en Estados Unidos bajo el novedoso formato de VOD Cinema Virtual, que permite que las salas en las que iba a estrenarse originalmente obtengan una parte de las ganancias generadas por las ventas de los boletos virtuales.

A estas alturas, la cinta ya debería haberse visto en su país de origen, Guatemala, donde el estreno local estaba previsto para el pasado 19 de marzo. Pero el Covid-19 alteró esos planes. “Había grandes expectativas por aquí y ya teníamos muchas entradas vendidas, pero todo tuvo que cancelarse”, nos dijo el cineasta a través de una conexión telefónica con la capital de la nación centroamericana.

Hasta el momento, Guatemala se encuentra en una especie de limbo en lo que respecta a la expansión del virus. “Hay pocos casos confirmados: 15 muertos y cerca de 500 infectados”, precisó Díaz. “Pero no están siendo contadas las muertes raras, las neumonías raras, los ataques al corazón raros, y el otro problema es que este es un país que vive día a día, por lo que quedarse en casa es visto como un privilegio clase mediero. Puede ser algo muy explosivo, sobre todo en las próximas semanas, que es cuando se espera que alcancemos el pico”.

“La situación se ha puesto muy difícil para todos en el mundo entero, y el cine no es la excepción”, prosiguió el director. “Pero creo que esta pausa obligatoria nos está dando la oportunidad de reflexionar y de encontrar maneras creativas de hacer las cosas”.

Díaz llevó cursos de guion en Bruselas, Bélgica, y en París, Francia, pero tras culminar los estudios, se dedicó durante varios años a ser editor, y empezó luego a hacer documentales sobre Guatemala, pese a que en esos momentos se encontraba todavía viviendo en Europa.

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“Nunca perdí el vínculo con mi país, y cuando decidí hacer ‘Nuestras madres’, quise inicialmente que se tratara de una producción guatemalteca, pero al darme cuenta de que no existían por allá ni fondos ni tratados de coproducción, tomé la decisión de que fuera una producción belga, lo que permitió de inmediato la incorporación de mucha gente sin perder por ello la esencia completamente latinoamericana de la historia”, afirmó el realizador.

Los periodos de cuarentena que se han impuesto de manera diversa en muchas ciudades del mundo han hecho que millones de personas pasen casi la totalidad de sus días metidas en sus casas, buscando formas de entretenerse que las distraigan del drama actual.

Reencuentro con el pasado

“Nuestras madres” transcurre en el 2018, durante algunos de los juicios que se hicieron para rendirle cuentas a los militares responsables de las 200,000 muertes de civiles y 45,000 desaparecidos en la nación centroamericana a lo largo de varias décadas.

Tiene como protagonista a Ernesto, un antropólogo forense que se encuentra psicológicamente afectado por la desaparición de su padre durante la larga guerra civil y que, aparte de trabajar con familiares de personas afectadas por el genocidio, comparte el dolor del pasado con su madre Cristina.

Trasladarse del plano documental a la ficción presentó varios retos para Díaz, cuya propia madre era una guerrillera y cuyo padre se encuentra también desaparecido. “Yo tenía ganas de que esta realidad fuera parte del proceso narrativo y creativo, y que no se sintiera como un ‘falso documental’; me interesaba que fuera una película de ficción con una base real, pero con personajes que evolucionaran”, retomó nuestro entrevistado. “Y fue también complicado llevar la ficción a los lugares reales, porque filmamos en la verdadera fundación [de investigación forense] y en el pueblo donde sucedió la masacre [que se muestra en la cinta]”.

Fuera de sus méritos artísticos, “Nuestras madres” sirve también como obra de denuncia, sobre todo para los espectadores que desconozcan la gravedad de los hechos que se dieron por allá, y que se efectuaron con el aval y hasta el apoyo directo de diferentes gobiernos estadounidenses, pese a que esos datos no se mencionan en el filme.

“Vista desde el lado norteamericano, creo que la película puede servir para que se entienda a los inmigrantes de mi país que se juegan la vida cruzando fronteras y desiertos para llegar hasta allá; no se están yendo porque quieren irse, sino porque están tratando de escapar de una existencia violenta y sin esperanzas que es el resultado de la realidad que se muestra en la película”, explicó Díaz. “Es un fenómeno que va más allá de la presencia estadounidense desde la invasión del ’54 y de las operaciones de la CIA que se desarrollaron por allá”.

Para él, los necesarios juicios contra los perpetradores de estos crímenes contra la Humanidad tuvieron un punto realmente bajo luego de que el expresidente Efraín Ríos Montt fuera exculpado en el 2013 por la Corte Suprema pese a haber sido previamente condenado a 80 años de cárcel. “Los trámites tuvieron que reiniciarse, pero en el 2028, Ríos Montt murió en su casa, lo que nos ha dejado con una enorme impresión de injusticia y de impunidad”, afirmó el cineasta.

Desde las sillas del director hasta las suites ejecutivas y los asientos de las salas de cine, ningún elemento de Hollywood quedará intacto a medida que las películas de la sociedad avancen desde la pandemia. Le preguntamos a la gente de toda la industria cómo sería el futuro.

Una mirada particular

“Nuestras madres” cuenta con la presencia de muchas mujeres indígenas provenientes de los escenarios en los que se produjeron los hechos que se narran, pero la historia que presenta se centra en la relación entre Ernesto y Cristina.

“La idea era que se tratara de una aproximación honesta, por lo que necesitaba que el protagonista fuera un joven urbano y mestizo; me hubiera sentido incómodo adoptando la perspectiva indígena en mi primera película, y creo además que el entorno urbano de mi país ha sido mucho menos explorado que el de los indígenas”, detalló el director.

Pese a haber recibido la Cámara de Oro para óperas primas en el Festival de Cannes del 2019 y de ser un título ciertamente valioso, “Nuestras madres” ha sido cuestionada por algunos críticos debido a que los papeles estelares (correspondientes a Ernesto y a Cristina) fueron encomendados a los actores mexicanos Armando Espitia (“Heli”) y Emma Dib (“Párpados azules”), quienes según esos mismos comentarios no hablan como mexicanos al interpretar a sus personajes.

“Cuando pasó lo que pasó, mi madre y yo tuvimos que irnos al exilio en México, donde pasamos muchos años, y al regresar, hablábamos de ese modo”, justificó Díaz. “Y eso le pasó a mucha gente de mi generación. De todos modos, mi primera intención era usar a un actor no profesional que fuera guatemalteco para el rol principal, pero a medida que el guion se fue volviendo más complejo, me di cuenta de que no iba a poder encontrar al intérprete adecuado por aquí y empecé a mirar a México, que es el país con mayor industria cinematográfica en esta parte del mundo”.

Finalmente, aunque “Nuestras madres” no podrá verse en EE.UU. en la pantalla gigante, Díaz se siente sumamente afortunado dentro de las circunstancias actuales, porque si bien el plan original contemplaba el estreno en cuatro ciudades, el formato de Virtual Cinemas va a permitir que la cinta “se exhiba” en cerca de 20 salas de todo el país. Puedes encontrar los enlaces correspondientes en este enlace.


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