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Felipe dio forma y fue moldeado por un siglo de tumulto

ARCHIVO - En esta foto del 11 de noviembre de 2013, el príncipe Felipe de Inglaterra
ARCHIVO - En esta foto del 11 de noviembre de 2013, el príncipe Felipe de Inglaterra saluda durante una ceremonia especial por el Día del Armisticio bajo la Puerta de Menin en Ypres, Bélgica.
(ASSOCIATED PRESS)

Nacido en una era de revoluciones después de una pandemia, el príncipe Felipe vivió a lo largo de un siglo tumultuoso y trabajó para hacer de la monarquía británica una roca de estabilidad en tiempos cambiantes.

Atestiguó, y participó, en muchos de los momentos agitados del siglo: la Segunda Guerra Mundial, el desmantelamiento del Imperio Británico y el ascenso y la caída de naciones durante y después de la Guerra Fría.

Ayudó a anclar la monarquía con su esposa, la reina Isabel II, pero murió la semana pasada a los 99 años con el Reino Unido aún inquieto por su salida de la Unión Europea y en un mundo de crecientes nacionalismos y extremismos.

“Su vida comenzó en un momento de crisis, terminó en un momento de crisis y, claro, vio una gran cantidad de crisis a lo largo de esa extensa vida”, dijo Margaret MacMillan, profesora emérita de historia internacional en la Universidad de Oxford.

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Felipe nació en la isla griega de Corfú como príncipe de Grecia y Dinamarca. Cuando pequeño, su familia tuvo que huir de Grecia después de un golpe de estado. Las monarquías de Europa se estaban derrumbando mientras las sociedades enfrentaban revueltas después de la Primera Guerra Mundial y la mortal pandemia de influenza que le siguió.

Su abuelo, el rey Jorge de Grecia, había sido asesinado ocho años antes de su nacimiento, y sus parientes Romanov de la realeza rusa fueron asesinados tras la abdicación del zar y la Revolución Bolchevique de 1917.

“Era una época en la que muchas instituciones y países que parecían muy estables estaban simplemente desapareciendo”, dijo MacMillan. “Había mucho temor de que lo que ocurrió en Rusia se fuera a propagar por el mundo”.

El historiador Ed Owens dijo que los primeros años de Felipe “son clave para comprender cómo vería la monarquía el resto de su vida”.

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Dijo que Felipe veía la monarquía “como algo que no es necesariamente permanente y que debe mantenerse popular”.

Criado por familiares en Gran Bretaña, Felipe se unió a la armada real y tuvo acción en la Segunda Guerra Mundial en buques de guerra en el Océano Índico, el Mediterráneo y el Pacífico. La realeza europea se encontraba dividida por la guerra: dos de las hermanas de Felipe tenían esposos alemanes que prestaron servicio a los nazis.

Felipe tuvo un asiento en primera fila hacia el final del conflicto. Su barco estaba en la bahía de Tokio para la rendición japonesa formal a bordo del USS Missouri el 2 de septiembre de 1945, y vio la ceremonia con binoculares.

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En 1947 se casó con la princesa Isabel de Gran Bretaña, quien como hija mayor del rey Jorge VI estaba destinada a ser reina.

El historiador británico Simon Schama dijo que, viniendo de “una Europa donde nada parecía estable”, Felipe adoptó la solidez que ofrecía la monarquía británica y su papel como pilar neutro de la vida pública, por encima de la lucha política.

“Cuando encontró su camino en la vida británica... no sólo estaba adoptando a la familia real, estaba adoptando una institución, la de la monarquía constitucional”, dijo Schama a la BBC.

Cuando Isabel pasó a ser la reina a los 25 años, en 1952, Felipe renunció a su carrera naval y se dedicó a apoyarla.

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Gran Bretaña, a pesar de salir victoriosa de la guerra, era una potencia endeudada y en declive cuyas colonias se estaban liberando. Felipe ayudó a crear la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth), con la reina como su jefa, para tratar de unir a Gran Bretaña y sus antiguas colonias en un terreno más equitativo.

La secretaria general de la Mancomunidad, Patricia Scotland, dijo en un homenaje que Felipe buscó llevar la “camaradería y compañerismo” que había experimentado como marino de guerra a las relaciones entre países “para que también pudieran cosechar los dividendos de la colaboración en tiempos de paz”.

La pareja real recorrió 40.000 millas (más de 64.000 kilómetros) de la Mancomunidad en 1953, el primero de muchos viajes a las 54 naciones actuales que integran la organización.

“Su Alteza Real tenía un entendimiento visionario del potencial de la conexión de la Mancomunidad, y sus enfoques para unir gente de antecedentes muy variados para desarrollar habilidades de liderazgo fueron considerados innovadores y valientes”, dijo Scotland.

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En Gran Bretaña, Felipe ayudó a dirigir la monarquía a través de décadas de deferencia social en declive hacia un mundo de medios masivos donde la gente demanda intimidad de sus ídolos.

Fue crucial para asegurar que la coronación de la reina fuera televisada. Muchas familias británicas compraron televisores sólo para la ocasión y fue el primer espectáculo masivo de televisión del país.

“Desde el principio, vio los ... beneficios positivos de los medios de comunicación como una forma de mejorar la imagen pública de la monarquía”, dijo Owens.

“Se ha hablado mucho de Felipe como una especie de presencia pasada de moda, ciertamente al final de su vida. Pero en realidad, desde el momento en que pasó a ser miembro de la realeza británica en 1947, fue una verdadera fuerza modernizadora”.

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Felipe también fue un ambientalista pionero y defensor de la tecnología. El primer ministro Boris Johnson subrayó el lunes que fue “uno de los primeros en este país en usar un celular”. Ya entrado en sus 90, hacía llamadas por Zoom en una laptop, según su nieto, el príncipe Enrique.

Las décadas en la familia real también incluyeron problemas que se conocieron en público: los divorcios de tres de los cuatro hijos de Felipe y la reina; la muerte de la princesa Diana en 1997; la amistad del príncipe Andrés con el fallecido financiero Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual; y el autoexilio del príncipe Enrique y su esposa Meghan en medio de acusaciones de racismo tanto de la prensa como dentro de la casa real.

Sin embargo, casi 70 años después de que Isabel se volvió reina, es una figura querida, la única mocarca que la mayoría de los británicos han conocido, y el país en su mayoría sigue apoyando a la familia. La monarquía parece estar a salvo.

Pero con Gran Bretaña enfrentando una nueva relación incómoda con sus vecinos europeos, los nacionalistas escoceses presionando por un voto de independencia y el Brexit sacudiendo el proceso de paz en Irlanda del Norte, el futuro de la corona y del país es incierto. La reina tiene 94 años y algún día será reemplazada por su hijo, el príncipe Carlos, un miembro de la realeza mucho menos popular que ella.

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“Está el tema de la familia real, ¿cuál es su futuro? Y está el tema de Gran Bretaña, ¿cuál es su futuro?”, dijo MacMillan. “Creo que ahora hay una gran duda sobre el futuro del orden internacional. ¿Estamos presenciando un periodo de transición?”.

“La vida de Philip enmarca ese gran momento de transición al final de la Primera Guerra Mundial y, quizás, un gran momento de transición después de la Guerra Fría”.


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