En la nueva nostalgia musical también se incluye el nombre de King Clave

King Clave le canta a su propia nostalgia y a la de muchos de sus contemporáneos
King Clave le canta a su propia nostalgia y a la de muchos de sus contemporáneos tras haber grabado, por primera vez con mariachi y después de 30 años, su famosa canción “Los hombres no deben llorar” que, junto a otros 10 temas, conforman su nuevo álbum titulado “Homenaje a México”.
(Suministrada por Jorge F. Ayala (King Clave))
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En medio de toda la avalancha y saturación del género urbano en la industria de hoy, la música de nuestros padres y abuelos reclama su espacio con éxito y cobra nueva vida en las voces de sus artistas originales

Se siente de múltiples maneras y, pese a su oscilante fama, también se disfruta gracias a la música popular. La nostalgia es un sentimiento inevitable, una experiencia emocional recurrente y parte de la cultura cotidiana. Se habla de ella. Se la trata de definir y estalla, explota o se apacigua mansamente dependiendo de una ranchera, de una cumbia o un bolero, incluso de la simple mención del nombre de un actor, una actriz y el título de una alguna película inolvidable.

No es un síndrome ni una enfermedad, pero hay gente que la enfrenta con una sana disyuntiva. O se dejan apoderar por la nostalgia o se apoderan de ella conviviendo pacíficamente en su compañía y escuchando otra vez a los nuevos Bukis —que son los mismos de hace 25 años, pero más maduros— o, siguiendo con los ejemplos, le entran a la evocación del show ecuestre de los años 80 de Don Antonio Aguilar presenciando el Jaripeo Sin Fronteras que encabeza su hijo Pepe.

Así se llega a la conclusión de que la nostalgia está instalada aquí, en nosotros mismos, y en vez de lamentaciones taciturnas, es mejor que la vivamos no solo como un recuerdo imprevisto sino como una vigorosa amiga rejunecida que vuelve convertida en bellas melodías y palabras debido a que hereda una llama que nunca se apagó del todo.

En esa onda explícita se maneja el cantante, productor y compositor King Clave (Jorge F. Ayala), nacido en la norteña ciudad argentina de Formosa cerca de la frontera con Paraguay, un mexicanizado ciudadano del mundo ahora radicado en California. Es, además, un típico exponente de la generación artística que circuló de costa a costa por Estados Unidos en “las caravanas” que organizaba en los años 70 y posteriores del pasado siglo el legendario “Gordo” Delgado.

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Cada show —pasando por el mismísimo teatro Million Dollar del centro de Los Angeles— incluía la exhibición de una película mexicana recién estrenada y luego un concierto con solistas, mariachis y grupos románticos. Fue la época en que empezaban a dar sus primeros pasos, como promisorios artistas debutantes, los míticos Vicente Fernández y Juan Gabriel, José José, Los Panchos y el brasileño Nelson Ned.

Como fenómeno actual representativo de esta especie de nueva nostalgia coinciden con King Clave el productor musical y arreglista Abel Quiñónez, presidente de la disquera Sin Ley Music, y el conocido programador de radio La Raza de Los Angeles Juan Carlos Hidalgo, fundador y artífice de Monitor Latino, una empresa de detección de tocadas radiales que extiende sus servicios a 19 países latinoamericanos, desde Estados Unidos/México por el norte hasta el cono sur del continente.

Evocando tiempos pasados y dándole a su propuesta el carácter de “retorno de la buena música”, King Clave le canta a su propia nostalgia y a la de muchos de sus contemporáneos tras haber grabado, por primera vez con mariachi y después de 30 años, su famosa canción “Los hombres no deben llorar” que, junto a otros 10 temas, conforman su nuevo álbum titulado “Homenaje a México”.

King Clave está listo para emprender sus fechas de presentación al lado de José María Napoleón y Los Terrícolas.
(Suministrada por Jorge F. Ayala (King Clave))

Promoviéndolo, su disquera AJR Musical Publishing, acaba de estrenar el video de una rítmica canción que se titula “Yo quiero tu pimpollo”.

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Añadiéndole definición a la nostalgia, la companía puntualiza que su artista es un “legendario cantautor” que pertenece “a tres décadas de oro del arte musical de los 70, 80 y 90 y de los inolvidables días más felices de aquella juventud soñadora y apasionada de Latinoamericana y Europa”. Resumiendo dice que el álbum “Homenaje a México” grabado con mariachi era “otro de los grandes sueños” del artista.

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Explícitamente King Clave reconoce que el público y la industria de la música siguen identificándolo por “Los hombres no deben llorar”, cuya grabación original la produjo él mismo en Buenos Aires el 13 de marzo de 1973. Otro de sus éxitos más consistentes es “Abeja Reina”.

Dice al respecto que “esta es música de otra época, pero hecha para toda la vida, himnos que canta todo el mundo. Lo novedoso es que le hemos puesto el sonido actual. Es indiscutible que estamos viviendo un momento en que vuelve la buena música”.

Admite, al mismo tiempo, la percepción de su propia nostalgia cuando recuerda que en Argentina compartió escenario con Sandro y en México con Camilo Sesto en el programa Siempre en Domingo, de Raúl Velasco.

Respecto a las caravanas de los años 80 que recorrían Estados Unidos señala que “comenzaban en la Plaza de Toros de Tijuana y de ahí pasábamos a San Diego, Los Ángeles, San Francisco y terminábamos en Chicago haciendo un total de hasta 45 presentaciones. Una vez pasamos por una ciudad donde no había hotel ni nada y tuvimos que dormir en el suelo. Toda la gira era en camión. Era hermoso, muy hermoso. Una maravilla porque todos estábamos empezando”.

Reforzando la validez de esta nueva nostalgia también destaca el sorpresivo retorno del grupo sueco Abba 40 años después de silencio discográfico. Su comentario va en total consonancia con la música de esa misma época: “En aquellos años grabábamos canciones maravillosas, como las que hacían mis amigos Los Angeles Negros, o un Lucho Gatica, el primer intérprete de las composiciones de Roberto Cantoral, y también un Leo Dan, con quien recientemente hice aquí en Los Angeles el Dolby Theatre, que se repletó”.

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Esta visión de King Clave coincide con la de Marco Antonio Solís, el líder, fundador, director y vocalista de Los Bukis, quien al dirigirse al público en Los Ángeles y Chicago en un mensaje previamente grabado aludió a esta nostalgia diciendo que es “un bonito milagro volver a estar juntos y disfrutar de la presencia del público” después de su comentada pausa de 25 años.

Preparándose para una gira a realizarse en noviembre y diciembre con José María Napoleón y Los Terrícolas, en su entrevsta con Los Angeles Times en Español, al referirse a su carrera King Clave dice que se inició “a partir de los 70, después de los hippies. Y si me preguntan por un posible retiro, respondo que soy un todo terreno como el árbol, ya que prefiero morir de pie y en el escenario. En el libro de mi vida es mucho lo que viene de aquí en adelante”.

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King Clave forma parte de los pocos artistas latinos que han sabido mantener un público cautivo
King Clave forma parte de los pocos artistas latinos que han sabido mantener un público cautivo con el paso del tiempo a paesar de los cambios de la industria.
(Suministrada por Jorge F. Ayla (King Clave))

Con una experiencia de más de 30 años en la música, Abel Quiñónez, productor, arreglista, locutor de radio y ejecutivo discográfico, manifiesta que el lanzamiento de “Homenaje a México” de King Clave no tiene para él mucho de sorpresa, porque éste ya le había hablado de su proyecto en un encuentro casual que tuvieron en Las Vegas.

“Él es un artista en que están representadas la buena música y las buenas letras de los años 80 y 90”, subraya Quiñónez. “Se asemeja al grupero romántico, algo que siempre se va a extrañar, porque tiene mensajes muy positivos. Es romántico en el amor y el desamor. La actual en muchos aspectos es una época en que se traicionan esos principios”.

En tono nostálgico agrega que “durante los 80 y los 90 a la mujer todavía se la enamoraba con una serenata, con palabras bonitas. Eso ya se terminó. Ahora se anda buscando pareja por el Internet con otros propósitos, no para enamorar ni para conquistar. A la anterior generación se nos enseñó a tener valores y buenas costumbres. Eso se ha ido perdiendo, pero no del todo; porque todavía las personas de 50 y tantos años de edad son fieles al romanticismo, por eso es una música tan grata para los oídos”.

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A propósito de la nostalgia por el romanticismo, el programador de radio Juan Carlos Hidalgo dice que la visualizó hace unos 5 años, porque “estaba comenzando a surgir una onda que respondía a una necesidad muy grande de música de calidad. No había artistas nuevos suficientes que pudieran sustentar el nivel de calidad de la música que nos han dejado los grandes ídolos”.

Para comprobarlo hizo un estudio de mercado y se dio cuenta de que “había un público mayor de 25 años que exigía calidad, debido a lo cual teníamos que acudir al catálogo y esperar por artistas que refrescaran ese catálogo. Fue lo que hicieron Los Ángeles Azules, que volvieron a grabar sus canciones ya conocidas con otras voces, creando una ola nueva de sus mismos éxitos”.

En su opinión con el mariachi pasó algo similar. Sostiene que “parecía desaparecido, o que estaba pasado de moda. Incluso la Academia Latina lo declaró desierto como categoría en una ocasión; pero de pronto Cristian Nodal se viene con una canción y muchos lo siguen, grabando también con mariachi, entre ellos Espinoza Paz y el propio Marco Antonio Solís. Eso ayudó a que artistas sólidos se empoderaran”.

Enfrentándose a la vida y a su personal nostalgia, a Juan Carlos Hidalgo le correspondió subir al escenario y presentar a Los Bukis en el Sofi Stadium en su primer concierto tras el reencuentro del grupo. “Nadie imaginaba su regreso ni el impacto social que iba a tener”, dice. “Y a mí mismo me sorprendió, porque llegué temprano al estadio y vi el público que llegaba. Eran jóvenes acompañados de sus papás. Es un público nuevo que también aprecia esa música”.

Gratificando ese detalle y como mexicano recalca que se enorgullece y lo llena de emoción “saber y comprobar que esa llama de nuestra música y nuestra cultura sigue ahí. Estoy seguro de que todo esto que está pasando viene ligado a un cambio musical positivo para todo el mundo, en especial para los que estamos de este lado de la frontera y añoramos tanto nuestras raíces. Esta música satisface nuestra nostalgia y ayuda a que nos conectemos mejor”.

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Eso es, precisamente, lo que procura King Clave con su álbum “Homenaje a México”: volver a conectarnos con nuestras raíces, disfrutar la nostalgia, reducir el espacio emocional que a veces nos separa y acercarnos más entre nosotros mismos gracias al feliz retorno de “la buena música”.

_Nelson Henríquez C., periodista de origen chileno radicado en Los Ángeles. Con experiencia en radio, televisión y prensa escrita para numerosos medios, Henrríquez también ha sido editor en jefe del semanario Mundo Artístico.