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‘Come From Away’, un musical que hace honor a la bondad y la solidaridad

The North American tour company of "Come From Away."
La compañía de la gira de “Come From Away”, en su presentación en el Civic Theatre de San Diego el 17 de mayo.
(Matthew Murphy)

A casi 21 años del 9/11, aquel acontecimiento terrorista que conmovió a Estados Unidos y al mundo por su brutalidad, “Come From Away” nos hace recordar la simple bondad humana que también se expresó en esos momentos de locura.

El musical de Broadway que fue estrenado en 2017 con una historia conmovedora ambientada en las secuelas inmediatas de aquel día de septiembre sigue el consejo que el joven Fred Rogers recibió de su madre cuando se asustó por los acontecimientos en las noticias: “Busca a los que ayudan. Siempre encontrarás gente que ayuda”.

Escrita por Irene Sankoff y David Hein, Come From Away mantiene un ritmo intenso. Durante la presentación que tuve el gusto de disfrutar en el teatro Ahmanson de Los Angeles, me conmovió profundamente la historia real del 11-S que tiene lugar muy lejos de la zona cero, el Pentágono y el campo de Pensilvania donde los valientes pasajeros derribaron el último avión secuestrado.

El 11 de septiembre de 2001, cuando el horror de los atentados terroristas se hizo patente, Estados Unidos cerró su espacio aéreo, dejando en tierra a miles de aviones de pasajeros que entraban, salían y se dirigían a toda Norteamérica. La sorprendente cifra de 38 de ellos se vio obligada a aterrizar en Gander, una remota ciudad de Terranova con una población de apenas 9.000 habitantes. La llegada de los pasajeros elevó esas cifras a casi 20.000.

Come From Away se centra en un único grupo de pasajeros de un vuelo y en los habitantes de Gander que los acogieron en sus casas. Entre este variado conjunto de personajes se encuentra la primera mujer piloto de American Airlines, una pareja de homosexuales llamados ambos Kevin, y un chef egipcio, cuyas aprensiones iniciales sobre la recepción que recibirá resultan infundadas. Entrelazando las historias de todos ellos, la serie crea un retrato de la conexión humana en las circunstancias más difíciles.

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Una escena de la producción filmada del musical "Come From Away".

Los habitantes del pueblo, conmocionados por las imágenes de destrucción que se difundían por todo el mundo, se movilizaron, recolectaron comida, medicinas y productos de higiene, al mismo tiempo que construyeron refugios para los viajeros desamparados.

“Come From Away” celebra el valor de la solidaridad dando testimonio de la abnegación de los hombres y mujeres anónimos, que en lugar de resentir la invasión de su paz provincial abrazaron su papel de ciudadanos globales con una hermosa humildad. Esta generosidad impregna el musical y tal vez explique el por qué ha durado tanto tiempo en cartelera.

Se ha criticado a “Come From Away” por promulgar una narrativa del 11 de septiembre que sólo considera superficialmente algunas de las dimensiones más problemáticas de ese momento histórico. La elaboración de perfiles raciales y la discriminación religiosa no son tenidas en cuenta.

Presentada en alguna ocasión en el teatro Gerald Schoenfeld de Nueva York con un público que incluía a supervivientes del 11-S y trabajadores de primera línea, esta presentación de “Come From Away” conserva el encanto de un musical que probablemente habría caído en saco roto en una adaptación dramática.

En ningún momento se ignora que se está disfrutando un espectáculo de Broadway. Esto es esencial para una obra en la que los intérpretes cambian de papel (los residentes de Gander se convierten en pasajeros en un abrir y cerrar de ojos), la escenografía es minimalista y está en constante movimiento.

Lo mejor de todo es que sin duda los miembros del reparto de “Come From Away” se parecen convincentemente a los personajes ordinarios que interpretan. Los héroes del 11 de septiembre no eran los que se pavoneaban en los focos, sino gente normal que entendió la importancia de la compasión y la solidaridad.

Sin duda una obra magistral para la reflexión, no ya de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, sino del carácter del ser humano y los lazos de solidaridad que se establecen incluso en los momentos más difíciles y extraños.

El show se presenta actualmente y hasta el 2 de octubre en Broadway en el teatro Gerald Schoenfeld. El 2 de octubre será la última presentación en Broadway despues de 5 años. Ya lo sabe, ahora tiene un buen pretexto para viajar a Nueva York.

Este artículo se complementó con información publica por Los Angeles Times


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