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Internacional

Diez días en Italia, la zona más letal del coronavirus en el mundo

Italy Virus Outbreak
Un hombre con una máscara se encuentra en una tienda de comestibles abierta en Turín, Italia, el sábado 21 de marzo de 2020, en medio del cierre del país debido al coronavirus COVID-19.
(ASSOCIATED PRESS)

El 20 de febrero fueron detectados en Italia los dos primeros casos de Covid-19 en la región de Lombardía ubicada al norte; la más moderna, industrializada y próspera del país. Para el 20 de marzo la cifra de personas infectadas en toda la nación llegó a 47.021 y el número de decesos alcanzó el pavoroso monto 4.032, superando a China considerada la zona cero. Así Italia concentra hasta ahora el 61 por ciento de todos los casos de contagio en Europa y es al momento la nación con más muertos a causa del virus.

La cifra de decesos es una tragedia en sí misma, pero revela un panorama aún peor. Los hechos obligan a las otras naciones ya infectadas a hacer una reflexión sobre el caso italiano. En China murieron 3.245 personas en el lapso de 109 días, del 1 de diciembre que se detectó el primer caso hasta el 19 de marzo que la Comisión Nacional de Sanidad no detectó ningún nuevo contagio. Italia superó el número de muertos de China en tan sólo 27 días, es decir en la cuarta parte del tiempo.

Italy Virus Outbreak
Un empleado de un supermercado protege los alimentos con una lona de plástico antes de proceder a las operaciones de higienización en el cierre, en Roma, el domingo 22 de marzo de 2020.
(ASSOCIATED PRESS)

Yo he estado en Italia durante el período de incubación y desarrollo de la tragedia provocada por esta Pandemia que la canciller de Alemania, Angela Merkel ha definido como el desafío más grande de Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Esta es la crónica de los primeros 10 días de cuarentena nacional narrada desde la zona más letal del coronavirus en el mundo en dónde, según los pronósticos de las autoridades de salud, el virus aún no llega a la peor etapa.

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Día 1. 11 de marzo de 2020

Ayer 10 de marzo el presidente del Consejo de Ministros, Giuseppe Conte anunció que toda Italia entraba en la llamada “cuarentena nacional” e inició un estado de excepción de facto que no se vivía aquí desde la Segunda Guerra Mundial, sólo que ahora el enemigo es invisible. Ayer eran 10.149 personas infectadas con el virus, hoy son 12.462.

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La gente pasa por delante de una enorme valla publicitaria que muestra a una mujer con una máscara protectora con los colores de una bandera italiana y que dice “Todos juntos, sin miedo”, refiriéndose a la campaña contra el coronavirus para quedarse en casa en la ciudad de Nápoles el 22 de marzo de 2020.
(AFP via Getty Images)

Seis días atrás, el 4 de marzo, se había decretado el cierre nacional de todos los centros educativos en medio de una falta de claridad y confusión, con la promesa de que reiniciarían las clases el 15 de marzo. Acababan de terminar los tradicionales carnavales que anualmente se celebran en Italia, aunque este año el de Venecia -el más famoso- fue cancelado por el avance del coronavirus de Lombardía a las regiones de Veneto y Emilia Romagna.

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Pero contrario a lo que el gobierno esperaba el día 5 de marzo las calles de las otras regiones italianas estaban llenas de estudiantes de diversas edades que al no tener clases paseaban libremente por las calles a pie o en bicicleta, se reunían en grupos y abarrotaban los bares como si la distancia geográfica de las tres regiones con más casos proporcionara algún tipo de inmunidad garantizada, absolutamente falsa.

El 8 de marzo se ordenó cuarentena obligatoria sólo en Lombardía, Veneto y Emilia Romagna, pero horas antes de que se emitiera la noticia fue filtrada a los medios de comunicación y muchas personas escaparon a las zonas centro y sur de Italia transportando consigo el virus.

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Dos sacerdotes celebran la misa dominical desde el techo de su iglesia, la Santa María de la Salud, en la ciudad de Nápoles el 22 de marzo de 2020.
(AFP via Getty Images)

A partir de hoy, por ley, las personas deben mantener en la vía pública y centros de trabajo un metro de distancia unos de otros para prevenir el contagio, y se prohíbe el desplazamiento libre. Para ir de una población a otra deben probarse razones laborales verosímiles e impostergables, motivos de salud, o que se tiene su residencia permanente en otro punto de Italia.

Soy periodista de investigación mexicana, he cubierto en los últimos 15 años la guerra entre los cárteles de la droga que han provocado en México el deceso de más de 250 mil personas y por amenazas de muerte y atentados desde hace seis años he tenido que salir de mi país a diferentes lugares para salvaguardar la vida de mi familia, la mía y mi trabajo. Ahora estoy aquí, en una localidad que no revelo de forma específica por las mismas razones de seguridad, y aunque no estoy en las regiones más golpeadas la peor parte está por venir.

Día 2. 12 de marzo de 2020

Todos los comercios del país de la dolce vita están cerrados: restaurantes, cafés, bares, pastelerías, cines, teatros, iglesias, galerías, centros comerciales, boutiques, mueblerías, estéticas de belleza y barberías. Sólo quedan abiertos supermercados, lugares de venta de artículos de primera necesidad, farmacias, bancos, el correo, gasolinerías, transporte público, servicio de trenes y puertos y aeropuertos. La única justificación oficial para estar en la calle es por desplazamiento al trabajo, farmacia, supermercado o alguna actividad de urgente necesidad como ir al banco o al servicio postal.

Las calles lucen semi desiertas y afuera del supermercado comienzan a formarse filas de personas. La escena es perturbadora. En la línea de espera el ambiente está impregnado de un aire denso que como hiedra trepa por la columna hasta la nuca como un escalofrío. La fila no era por desabasto sino por restricción del acceso al local para garantizar la distancia obligatoria entre una persona y otra.

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Unos turistas visitan la Plaza Duomo de Milán, Italia. El gobierno italiano ha ordenado el cierre de todas las actividades.

En cárceles de diferentes zonas de Italia hay motines. Los familiares exigen la liberación de presos con la justificación de que por la cantidad de internos estos no pueden mantener la distancia permanente de un metro, motivo por el cual podrían ser fáciles víctimas de contagio.

Día 3. 13 de marzo de 2020

Países de Europa, como Francia y Austria comienzan a cerrar sus fronteras a Italia, y en otras partes del mundo se comenzó a desalentar la llegada de italianos, bajo amenaza de mantenerlos en cuarentena a su llegada o de no poder entrar a establecimientos públicos. Italia es segregada, como en su momento fueron segregados los chinos, pero las demás naciones no toman conciencia de que el escenario de Italia pronto será el suyo.

La cifra de personas infectadas en Italia llega a 17.660 y 1.441 individuos fallecidos a causa del virus. Pero no falta mucho tiempo para que el Covid-19 demuestre su rostro más cruel.

Hoy tuve que hacerme la prueba del Covid-19 debido a que una persona cercana tuvo contacto con otra que resultó positiva. Una doctora amable vestida con la seguridad que dicta el protocolo me aplica un largo bastón con la punta de algodón hasta el fondo de la nariz para tomar la muestra de mucosa, lo cual genera ardor y dolor. También una en la garganta. Dice que el resultado está listo en un lapso de 24 a 48 horas. El tiempo toma otra dimensión.

Día 4. 14 de marzo de 2020

A falta de vacuna la única medida para evitar el contagio del virus que ataca de manera implacable el sistema respiratorio es prevenir al máximo su propagación. Italia tiene uno de los mejores sistemas de salud pública de toda Europa que garantiza atención a todas las personas que se encuentren en su territorio, incluyendo a los indocumentados como miles de migrantes desplazados de África por la guerra o pobreza. Sin embargo no cuentan con suficientes camas de terapia intensiva ni con bastantes equipos de reanimación para atender las complicaciones del coronavirus que provocan una total insuficiencia respiratoria. Para sobrevivir los pacientes deben recibir respiración artificial y debido a la rápida propagación del virus se han saturado de tal forma las salas de reanimación, que comienza a privilegiarse la atención a personas jóvenes que de la tercera edad.

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El rango de edad de contagiados con más casos de muerte es de 80 a 89 años, según las estadísticas del Instituto Superior de Salud. El segundo rango más afectado oscila entre los 70 y 79 años de edad, y el tercer grupo de población más perjudicado tiene entre 60 y 69 años de edad. No obstante, discreta y casi silenciosamente el número de víctimas de 40 a 49 años comienza a crecer.

Supe que el habitante de una localidad que se encuentra a una hora de distancia de donde yo estoy, aún sabiendo que tenía el virus, rompió la cuarentena y fue al supermercado. Este tipo de acciones han ocasionado que pese a los esfuerzos del gobierno, sin la participación civil de todos, el plan de la cuarentena nacional no funcionará rápidamente.

Es desconcertante, parece como si el resto del mundo girara a otra velocidad, las manecillas de su reloj avanzan con otro tiempo. Mientras en Italia la gente sigue muriendo todos los días a causa del virus leo que en la Ciudad de México donde se concentran 20 millones de habitantes el gobierno no canceló el concierto masivo Vive Latino llevado a cabo en el Foro Sol con la asistencia de más de 40 mil personas. Los artistas participantes se protegieron al cancelar la firma de autógrafos, ¿Pero y los miles de asistentes?

Aún no me informan sobre los resultados de mi examen.

Día 5. 15 de marzo de 2020

Vía telefónica me notifican que el análisis resultó negativo. Para mí es un respiro, pero hoy en Italia el número de personas que dieron positivo asciende a 24.747, más del doble de la cifra del día 1 de la cuarentena nacional, y son ya 1.809 individuos fallecidos.

Gracias al resultado pude salir a comprar el pan, pero ya no había. La vitrina estaba vacía, sólo quedaban los restos de la harina blanca espolvoreada aquí y allá. Pregunté cuando saldría la nueva tanda de pan y el dependiente me informó que ya todo estaba vendido previamente y me mostró una lista en la que yo sabía que mi nombre no estaba.

En el lugar donde vivo yo he asumido la tarea de ir a comprar los alimentos y enseres de primera necesidad. Insisto en tomar conciencia y racionalizar mejor el consumo. Si en ocasiones es difícil combatir en una casa el egoísmo de cada quién en tiempos de crisis sin precedentes como este, es menos complicado entender lo que pasa afuera.

Al ir al supermercado resisto la tentación de caer en pánico. Hago compras para dos días y regreso las cosas que llevo en exceso, pienso en los otros que aún no las tienen y las necesitan igual que yo.

Esta noche a las nueve, cientos de habitantes se asomaron por sus ventanas y balcones con una luz encendida en signo de solidaridad y esperanza. Pese al frío pude ver varias luces y la gente abrió sus ventanales para que las calles vacías fueran inundadas con el himno nacional de Italia a todo volumen. Yo también encendí una luz, por Italia, por mi familia y amigos que están en México, con una población de más de 100 millones de mexicanos -9.3 millones en extrema pobreza- que están desprotegidos ante un gobierno impasible que hasta ahora actúa con negligencia, y con un sistema sanitario decadente e insuficiente.

También encendí una luz por los millones de indocumentados que viven en Estados Unidos donde viví dos años cuando obtuve una beca en UC Berkeley. Las personas sin papeles viven en la sombra, trabajan sin contrato ni seguro médico, y son la población más vulnerable cuando el pico del Coronavirus azote esa nación.

Día 6. 16 de marzo de 2020

El gobierno de Francia se negó a posponer las elecciones municipales el fin de semana. Será por el ambiente que se vive aquí en Italia, pero mientras la televisión transmite las imágenes de los votantes en las urnas, y de los parisinos arremolinados en el fastuoso río Sena que atraviesa la antigua ciudad, de nuevo se siente la presencia de esa hiedra sobre la espina dorsal y el escalofrío.

Ahora, en la ciudad donde habito quien se desplaza por las calles a pie, auto, bicicleta o cualquier otro medio de transporte está obligado a cargar consigo un formato donde declara cumplir una de las tres condiciones impuestas por el gobierno, quien no obedece esta disposición comete un delito que es castigado con una multa de hasta 206 euros o el arresto por hasta tres meses.

En este sexto día pasar frente a las boutiques de súper lujo como Gucci, Prada, Louis Vuitton parece la escena de uno de esos films del fin del mundo. Los maniquíes permanecen ofreciendo costosos vestidos de la temporada primavera-verano truncada por el mortal virus en el país emblema de la moda. Sus rostros son inanimados como aquellos que están partiendo a causa del coronavirus.

El tiempo adquiere otro propósito. En la vida cotidiana somos transportados por el tiempo, como el pasillo eléctrico de los aeropuertos que te transportan al otro extremo. Ahora es como si ese pasillo hubiera quedado bloqueado y uno está ahí, suspendido mientras la vida transcurre en torno.

Día 7. 17 de marzo de 2020

Para evitar perder el control de las cárceles y mayores amotinamientos, el gobierno emite el decreto para liberar a todos los presos que tengan una condena de 18 meses o menos, y a aquellos que les reste de condena 18 meses o menos. Se les conmuta la pena por arresto domiciliario, a excepción de delitos de mafia y faltas graves. No deja de ser irónico porque en muchos sentidos es la situación que viven los ciudadanos en este país a causa del virus.

La vida y las reglas que regulan la convivencia humana se van transformando. Se habla de las repercusiones económicas que este período tendrá en la economía de Italia, la brecha entre clases sociales aumentará. Se ve ya desde ahora, los niños que tienen la posibilidad de una computadora e internet pueden seguir las clases online, los que no corren el peligro de perder el año escolar.

Suceden saqueos en distintas zonas de Italia. Saquean los negocios que permanecen cerrados y hasta entran a las escuelas vacías para robar el material escolar y equipos de cómputo. Los medios masivos de comunicación no hablan de esto.

Día 8. 18 de marzo 2020

Acudo a primera hora al supermercado y ya había personas esperando, la tensión crece. Los comercios menos costosos tienen la fila más larga. Aún no hay desabasto de alimentos, pero los precios de algunas frutas y legumbres han comenzado a subir de un 10 al 15 por ciento.

En Lombardía, donde se concentra aún el 40 por ciento de los contagios y muertes, el gobernador Atilio Fontana lanza una súplica a los habitantes de respetar la restricción de tránsito y que la gente permanezca en sus casas, anuncia además, el inminente colapso del sistema sanitario en esa región. “Debemos permanecer en casa porque si no, no seremos capaces de curar a las personas que ya están enfermas… estamos pidiendo este sacrificio para salvar vidas humanas”.

Hoy Europa retrocede un siglo. Todos los países cierran fronteras entre sí deshabilitando la regla de libre tránsito en la región, una de las más importantes en la fundación de la Unión Europea. Se instalan controles fronterizos entre una nación y otra, y sólo se permite el cruce si la persona regresa al lugar de residencia legal, o si trabaja en el sector sanitario o científico.

En Italia anuncian que el servicio de recolección de basura está en riesgo porque el personal no ha sido hasta ahora dotado de mascarillas y equipo que los proteja contra el contagio.

Día 9. 19 de marzo de 2020

Hoy Italia rebasa a China en el número de víctimas mortales por el coronavirus, y se llega al terrible número de 3.405. Tan sólo hoy se extinguieron 427 vidas humanas. Ni siquiera en China llegó a haber una jornada así de mortal.

En la ciudad de Bérgamo, ubicada en el corazón de Lombardía, cerca de Milán, las funerarias comienzan a negarse a dar servicios fúnebres porque algunos trabajadores han comenzado a infectarse de coronavirus al tener contacto con cadáveres de víctimas del Covid-19.

Una de las personas que vive en el mismo lugar que yo me narra que hoy habló con amigos suyos que residen en esa ciudad, ninguno mayor a los 40 años. Le relataron el constante sonido de las sirenas de las ambulancias que retumban en las calles vacías y que muchos de ellos ya han perdido a un abuelo o algún padre.

No sólo es trágica la pérdida de vidas, sino la manera en que mueren. Por la naturaleza contagiosa del coronavirus las familias ni siquiera pueden despedirse, y a estas alturas de la crisis incluso ya ni siquiera reclaman el cuerpo de la víctima por temor a contagiarse.

El gobernador Fontana pide al presidente del Consejo de Ministros Giuseppe Conte el uso del ejército en las calles para impedir a toda costa el tránsito de individuos que salen. Aunque ya hay más de 43 mil personas en Italia multadas por no obedecer las restricciones, con el tiempo la conciencia se relaja y se ve por la calle gente que se concentra para pasear a sus mascotas o hacer ejercicio al aire libre.

Aunque el gobierno de Conte no ha dado respuesta sobre el uso del ejército, en Sicilia el gobierno ha tomado medidas unilaterales más radicales. El ejército llega a las estaciones de tren y autobuses para controlar directamente el tránsito de personas, y se prohibió cualquier actividad al aire libre. Los parques públicos quedan cerrados de forma indefinida, y se anuncia que se acortan los tiempos de apertura de los comercios autorizados. A partir de hoy sólo un miembro de la familia puede salir una vez al día a la compra de medicinas o alimentos. Y los supermercados permanecerán cerrados los domingos.

Día 10, 20 de marzo de 2020

Hoy es el día más mortífero desde que fueron detectados los primeros casos de coronavirus en Italia, fallecieron 627 personas en 24 horas sumando un número total de 4.032 víctimas. Aunque no estoy en la zona más crítica del coronavirus el aire está bañado de tristeza. El gobierno afirma que aún no llega a su punto máximo la crisis sanitaria.

A la hora del café escucho a una persona que lanza una pregunta que aún nadie sabe responder “¿Por qué nosotros?, ¿Por qué en Italia hay más números de muertos que en China o el resto del mundo?, ¿será que la contabilidad se lleva de otro modo?”

El biólogo italiano Enrico Bucci, en una transmisión televisiva desde la Universidad Temple, en Filadelfia afirma con crudeza “No es previsible decir cuándo llegará el pico de infecciones en Italia, no se puede hacer ningún calculo o prospectiva”.

Aquí hay especialistas que comentan que la razón por la que hay más contagios y muertes en la región de Lombardía es porque es la que tiene mayor concentración de industrias que la han hecho la zona más avanzada económicamente pero también la más contaminada, justo por la presencia de mayores empresas que han hecho de esa zona la más rica y desarrollada de Italia. Aún son hipótesis, pero aparentemente la contaminación permite que el virus se mantenga por más tiempo en el ambiente.

Aunque desde hace diez años vivo bajo amenaza ininterrumpida de muerte por haber enfrentado con mi trabajo de investigación a jefes policiacos corruptos y a poderosos narcotraficantes, la situación que veo a mi alrededor es desde otro punto de vista extrema. Deseo intensamente poder abrazar de nuevo a mi hija y a mi madre que están en otro continente. En mi mente se afianza la certeza de la belleza de cada instante con las personas que amamos, irrepetible en sí mismo por su unicidad, no por el coronavirus, sino porque con o sin él, el tiempo de vida que tenemos el día de hoy no volverá mañana.

En contraste a la implacable estela de muerte del coronavirus en Italia, el anuncio de la llegada de la primavera es una bofetada en el rostro y a la vez un suspiro: las plantas muestran sus primeros botones, el mirlo canta su melodía de cortejo, y la vida se abre paso con o sin Pandemia.


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