Anuncio
Share

OPINIÓN: México, una fábrica de culpables: El extraño caso del fiscal Gertz Manero y la muerte de su hermano

El doctor Alejandro Gertz Manero consideró que las acusaciones en su contra constituyen un acto de extorsión.
(Agencia Reforma)

En unos días Alejandra Cuevas Morán cumplirá un año de estar en prisión. El encierro, en la cárcel de Santa Martha Acatitla de la Ciudad de México, ha sido agotador. Ella palea el día a día con ocupaciones que se inventa para poder mantener su mente en libertad; ha organizado un club de lectura, tiene un grupo de internas a las que enseña terapia de yoga y hasta ha gestionado la entrada al penal de decenas de barricas para almacenar agua y mejorar las condiciones de higiene.

Pese a sus ocupaciones altruistas, al final del día Alejandra cae en la cuenta del encierro: otra vez se ve reducida al espacio de su celda de 2 por 3 metros cuadrados en donde tiene que dormir, al menos intentarlo, sobre la rígida loza que tiene por cama. Media docena de internas, que ahora se han vuelto su nueva familia, comparten el reducido espacio de la misma celda, al que amorosamente le llaman La Casa.

En esa celda, que ha sido su hogar desde el 16 de octubre del 2020, Alejandra intenta rehacer su mundo; lucha contra la depresión. No se deja someter a las trampas de la mente a las que conduce el uniforme café de carcelaria. Escribe… escribe mucho. No pasa una sola noche sin que plasme detalles de la dura experiencia a la que está siendo sometida.

La libreta tamaño carta de renglones pálidamente azules, es uno de los tesoros más preciados de Alejandra. Allí bosqueja, todas las noches antes de dormir, las cartas que enviará al día siguiente a sus hijos Ana Paula, Gonzalo y Alonso, quienes también viven su propia prisión tratando de hacer visible –a través de la prensa- el caso de encarcelamiento injusto de su madre.

Anuncio

A sus 67 años de edad, pese a las difíciles condiciones de encierro, Alejandra se manifiesta fuerte. Su voz no se ha quebrado. El coraje y el amor a sus hijos –asegura- es lo que la mantienen fuerte. Se da tiempo para reír, un privilegio que solo los presos inocentes pueden tener.

“No me van a quebrar”, dice en alusión al proceso penal que mañosamente se le ha iniciado. “Estoy aquí por una venganza enferma, acusada de un hecho en el que ni remotamente tengo alguna responsabilidad”, asegura. Por eso tiene confianza en que pronto podrá contar su experiencia ya desde la libertad.

Una extraña acusación

Alejandra Cueva Morán está acusada de Homicidio Doloso por Omisión de Auxilio. Su acusador es nada más que el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, quien argumenta que Alejandra y su madre, la señora Laura Morán Servín de 94 años de edad, dejaron morir a su hermano, Federico Gertz Manero, al que –se asegura- no le brindaron los auxilios necesarios para preservar su vida, según se establece en legajos del proceso penal 190/2020.

En la acusación de Homicidio Doloso por Omisión de Auxilio, inicialmente también se incluía a una hermana de Alejandra e hija de Laura Morán Servín, a la señora Laura Cuevas Morán, pero a esta se le retiraron los cargos ¿La razón? Laura Cuevas Morán es madre de Fernanda Castillo Cuevas, la esposa del gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza.

En su denuncia de hechos, Alejandro Gertz Manero, el Fiscal General de la República, asegura que la muerte de su hermano Federico -ocurrida el 27 de septiembre del 2015- se debió a la falta de cuidados que le negaron a este tanto Alejandra Cuevas Morán como la señora Laura Morán Servín, quien fue compañera de vida de Federico durante los últimos 52 años de este.

Pero todo es una mentira, asegura Alejandra en prisión: “Federico siempre estuvo bien cuidado por mi madre, con quien vivía. Yo no podía estar al cuidado de Federico, porque simplemente no vivía en el hogar conyugal de mi madre y su pareja. Yo vivía en otro domicilio, lejos de su vida marital. Aun así en algunas ocasiones ayudé para que Federico Gertz Manero contara con la atención médica que necesitaba”.

-¿Entonces porque la acusación?

-Por la mente enferma del Fiscal Alejandro Gertz, que busca a toda costa una venganza personal en donde solo hubo cariños y cuidados para su hermano.

-¿No se trata de un conflicto de herencias?

-No. Porque todos los bienes materiales y dinero acumulados en vida por Federico, quedaron en propiedad de Alejandro Gertz Manero; él es el heredero universal de toda su fortuna.

La extorsión del Fiscal

Pero no conforme con esa fortuna heredada, el fiscal Alejandro Gertz Manero, por razones que solo él sabe, trató también de incriminar en el supuesto delito de Homicidio Doloso por Omisión de Auxilio a los hijos de Alejandra, según refiere el hijo mayor de la inculpada, Alonso Castillo Cuevas.

De acuerdo a la versión de Alonso Castillo Cuevas, en una serie de negociaciones que entablaron con el Fiscal Alejandro Gertz Manero, para que se desistiera de la acusación contra Alejandra Cuevas Morán y Laura Morán Servín, este les planteó esa posibilidad a cambio de dos cosas: que le entregaran la cantidad de 3.5 millones de pesos y que se firmara una carta en donde Alonso, Ana Laura y Gonzalo asumían la responsabilidad de la muerte de Federico Gertz.

Esa negociación quedó a medias; los hijos de Alejandra aceptaron pagar al Fiscal Alejandro Gertz Manero la cantidad de dinero solicitada. Le entregaron un cheque de caja a su nombre, por la cantidad de 3 millones 550 mil pesos, a través de un documento del Banco del Bajío (BanBajío), marcado con el número 0703241, de fecha 13 de noviembre del 2020.

La carta de responsabilidad por la muerte de Federico Gertz Manero, solicitada por su hermano el Fiscal no fue firmada: “Por supuesto que no íbamos a firmar una carta de responsabilidad de un delito que no cometimos”, explicó Alonso Castillo, quien asegura que eso encolerizó al Fiscal Alejandro Gertz Manero, quien a pesar de cobrar el dinero del cheque, no retiró los cargos contra Alejandra y su madre.

Una historia de Irregularidades

De acuerdo a la versión de Alejandra Cuevas, vertida para Los Ángeles Times en la prisión de Santa Martha Acatitla, la señora Laura Morán Servín y Federico Gertz Manero se conocieron en 1968. Estuvieron juntos, haciendo vida conyugal, hasta septiembre del 2015, cuando este falleció a los 82 años.

La salud de Federico ya era precaria, por razones propias de su edad; se le había colocado un marcapasos cardíaco. Su vista era escasa, casi nula, y sufría de síntomas de deterioro mental que se materializaban en alucinaciones. Por esa razón su compañera de vida -Laura Morán Servín-, le procuró cuidados con apoyo de dos señoras de servicio doméstico y un chofer, hasta que esto fue insuficiente y optó por contratar el servicio de dos cuidadores.

El 4 de agosto de 2015, Federico Gertz sufrió una caída, golpeándose en la cabeza, lo que le provocó una herida sangrante. A pesar de ello, Federico, salió a la calle en compañía de su hermano Alejandro Gertz, bajo el argumento de ir a ver a unas personas, aun cuando Laura Morán antepuso el antecedente del accidente. La curación de la herida era visible.

En el transcurso de los veinte días subsecuentes a esos hechos, la salud de Federico se agravó. Su mujer, Laura Morán hizo que Federico fuera atendido por tres médicos distintos; el doctor Érick Soberones Gutiérrez, el doctor Eduardo Perusquía y el doctor Sergio Cortés Ocampo.

A partir de ese momento se sustituyó a los cuidadores con enfermeros más capacitados acordes a las necesidades de Federico. Así se le llevó a hacerse estudios médicos, se le compró las medicinas que los doctores recetaron, se rentaron tanques de oxígeno y una cama hospitalaria para colocar al enfermo en el primer piso, a fin de que Federico no se esforzara –porque ya no podía- subir las escaleras hacia la segunda planta de la casa.

Fue en ese momento que Laura Morán Servín, en el papel de esposa, decidió informarle a Alejandro Gertz Manero sobre el estado delicado de salud de su hermano. Alejandro Gertz se hizo presente en el domicilio conyugal de Laura y Federico el 24 de agosto de 2015. Ese día el hoy fiscal dijo que se haría cargo de su hermano.

Por decisión propia, Alejandro Gertz Manero, dispuso que fueran dos médicos -que trabajaban para él en la Universidad de las Américas (UDLA)- quienes se encargarían de la atención de su hermano. Los médicos asignados al cuidado de la salud de Federico fueron los doctores Hugo Mancilla Nava y Homero Aguirre. Después también contrató los servicios del doctor Miguel Ángel Ceñal Martínez, quien fue referido por Alejandro Gertz Manero como “el mejor geriatra de México”, según obra en la constancia judicial.

De acuerdo a los testigos que avalan lo anterior, cuyas versiones se encuentran contenidas en autos del proceso penal 190/2020, también se señala que vieron a la señora Alejandra Cuevas Morán participando en algunas ocasiones en el cuidado de la salud de Federico Gertz Manero, a pesar de no tener ninguna responsabilidad, pues Alejandra Cuevas Morán era completamente ajena a la vida marital de su madre.

Según lo establecido en los autos del proceso penal del caso y de acuerdo a la propia versión de Alejandra Cuevas Morán, que es coincidente con la vertida por otros testigos, ella acudía a la casa de su madre y Federico solo los martes, que era cuando se le permitía usar el comedor para tener una clase de Logoterapia con siete amigas y su maestro.

Alejandra acompañó en una sola ocasión a su mamá a llevar a Federico a un médico, y en cierta ocasión que ni su madre ni sus empleados podían conseguír una sonda que requería Federico, ella contribuyó buscando telefónicamente el implemento, hasta que la encontró, y le avisó al chofer de su mamá a donde dirigirse.

También se establece que el 29 de agosto de 2015, al domicilio de Laura y Federico llegó Alejandro Gertz, junto con su abogado Juan Ramos y personal de la agencia del Ministerio Público y algunos policías. Fue ese día cuando Alejandro Gertz, aún sin ser el Fiscal General de la República y sin contar con orden de cateo, ingresó al domicilio de la pareja y notificó a su cuñada Laura Morán que la había denunciado por intento de homicidio en agravio de su hermano Federico.

Acto seguido, Alejandro Gertz Manero, valiéndose de la fuerza pública, se llevó bajo su tutela a Federico Gertz, el que fue internado en el Hospital ABC de Observatorio, de la Ciudad de México, en donde finalmente falleció el 27 de septiembre, estando bajo el cuidado de su hermano durante casi un mes.

Según lo refieren los autos del proceso penal 190/2020, Federico Gertz Manero dispuso en su testamento que su hermano Alejandro Gertz Manero fuera su heredero universal, imponiéndole la responsabilidad de hacerse cargo de los gastos médicos y de dotarle de una pensión vitalicia a la señora Laura Morán Servín.

Alejandro Gertz solo se ocupó de lo último, dejando de pagar la pensión –meses después- a su cuñada, una vez que la obligó a que desistiera de ese beneficio que le había dejado Federico Gertz, su compañero de vida. Junto con la suspensión de la pensión vitalicia, la señora Laura Morán recibió la acusación de homicidio de su cónyuge, en donde también se involucró a las dos hijas de Laura, las señoras Alejandra y Laura Cuevas Morán.

Al ser acusadas de homicidio, tanto Laura Morán Servín como sus dos hijas Alejandra y Laura, fueron defendidas legalmente por el abogado Alfonso Jiménez O´Farril, el que durante los 6 años de juicio logró ganar, ante las instancias judiciales, el desistimiento de la acción penal, por no haber causas probables del delito, esto con base en las declaraciones de los médicos, en los dictámenes periciales, en testimonios y otras pruebas.

La revancha del fiscal

El caso de Homicidio Doloso por Omisión de Auxilio en contra de Laura Morán y sus hijas Laura y Alejandra, se volvió a reabrir una vez que Alejandro Gertz Manero se convirtió en Fiscal General de la República, en enero del 2019; a mediados del 2020 la Fiscalía de la Ciudad de México, la misma instancia que en dos ocasiones había determinado el no ejercicio de la acción penal, fue la reactivó el caso.

De esa forma, la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México cambió de criterio y decidió procesar a Laura Morán Servín de 94 años, mientras que a Alejandra Cuevas Morán la encarcelaron. A la otra inculpada, Laura Cuevas Morán, la que desde el 2015 también fue denunciada en el mismo caso, se le aparta de la acusación, por ser la suegra del gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza.

En la resolución del amparo en revisión número 169/2017, emitida por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal, se explica por qué no puede atribuírsele a la señora Alejandra Cuevas Morán ni a la señora Laura Morán Servín la ejecución de alguna conducta que llevara a la muerte de Federico, pero esa resolución ha sido letra muerta para la Fiscalía de la Ciudad de México.

Alejandra Cuevas permanece en prisión. Con esa manía que tienen los presos, cuenta uno a uno los días que ha pasado en encierro injusto. También sueña con el día en que le den la noticia de su libertad. Su solidaridad le ha ganado muchas amistades de otras internas que ya la han asumido como su maestra de Yoga y de lectura.

En las tardes, para matar el tiempo, siempre anda a la búsqueda de otras internas que se sumen en la depresión: les habla de la vida, de filosofía, de su propia experiencia… “Lo importante es poder servirle a otras compañeras para que juntas podamos hacer más llevadero este encierro”, dice con la voz firme y una entereza que ni parece que se trate de una persona en prisión.

Alejandra no sabe cuándo, pero tiene la seguridad de que pronto estará en libertad, porque nada tiene que ver en la muerte de la pareja que por décadas tuvo su mamá. La loza es pesada, está enfrentando judicialmente al hombre más poderoso en la aplicación de la justicia en México, nada menos que al Fiscal General de la República.

Pero también está consciente de que tanto ella como su mamá, Laura Morán Servín, son víctimas de infundios: “… y una mentira no se puede sostener para toda la vida”, dice con un tono de alegría envidiable.

Por lo pronto está esperando a que se resuelva a su favor un amparo que se encuentra en curso, que le podría decretar en definitiva su libertad, de la que fue privada el 16 de octubre del 2020 y que fue remachada el 19 de ese mes y año cuando la Juez del Sexagésimo Séptimo Penal de la Ciudad de México dictó auto de formal prisión en su contra por un delito que no cometió.

---oooOOOooo---


Anuncio