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México

Siguen identificando muertos tras la explosión de un ducto en México, suman ya 79

La cifra de muertos por la explosión del oleoducto en el centro de México se elevó al menos a 79, con 81 heridos y de los cuales 66 se encuentran hospitalizados.

El gasoducto explotó el viernes 18 de enero al estar siendo ‘ordeñado’ (como típicamente se le conoce al robo ilegal de combustible) cerca de la ciudad de Tlahuelilpan, 75 millas al norte de la Ciudad de México.

El presidente Andrés Manuel López Obrador estuvo en ese lugar el sábado 19 temprano cuando el incidente se tornó en una tragedia nacional.

La explosión mortal se produjo en medio de una orden de López Obrador para enviar a miles de soldados y policías a vigilar tuberías como parte de un gran esfuerzo para eliminar el robo de combustible.

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El presidente también ha acusado a los ladrones de combustible, conocidos como huachicoleros, de sabotear las líneas en un intento por frustrar el operativo del gobierno.

El sábado se creó un sitio web con los nombres de los desaparecidos para que coincidan con los cuerpos recuperados en el sitio, dijeron las autoridades.

Las imágenes que circulaban en las redes sociales y en la televisión mostraban escenas horrendas de lo que parecían ser cuerpos calcificados y víctimas graves cuya ropa había sido quemada en el lugar de la explosión.

Antes de la explosión, unas 800 personas se reunieron en el sitio, muchas de ellas con baldes, cubos y otros recipientes, para recolectar gasolina, que brotaba de la tubería rota, dijo Luis Cresencio Sandoval, secretario de Defensa de México a los periodistas.

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Escenas de la multitud también circularon en las redes sociales y en la televisión mexicana, mostrando a algunas personas con el combustible que fluía.

Los soldados que llegaron a la escena antes de la explosión no pudieron disuadir a una multitud a veces “agresiva”, dijo el secretario de la Defensa, quien defendió las acciones militares.

En ocasiones anteriores, señaló Cresencio, las personas que recolectan gasolina del mercado negro de las líneas rotas de combustible, han atacado a los soldados y a la policía los cuales respondían a los incidentes.

En una conferencia de prensa el sábado, López Obrador renovó su promesa de “erradicar” a las pandillas de ladrones de combustible que operan en diversas regiones de México, donde los ductos transportan gasolina y diésel desde las refinerías y depósitos a la Ciudad de México y otros centros importantes.

“Tenemos que continuar con el plan para poner fin al robo de combustible”, dijo López Obrador a los reporteros. “No vamos a parar, vamos a erradicar esto”.

Pero el presidente, elegido en 2018 en una plataforma anticorrupción que se comprometió a mejorar el bienestar de todos los mexicanos, también expresó su simpatía por las personas en las ciudades y áreas rurales que dependen del comercio ilegal de combustibles.

Muchos, dijo, “no tenían alternativas” debido a la pobreza generalizada y la falta de oportunidades en sus regiones. En los próximos días, el presidente dijo que visitaría las zonas del oleoducto y delinearía un plan de desarrollo económico alternativo, incluyendo préstamos a bajo interés, para ellos.

Pero, agregó el presidente, se estaba absteniendo de culpar a alguien por la tragedia hasta que se completara una investigación y se encontraran todas las pruebas.

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“No vamos a enfrentar el fuego con el fuego”, dijo López Obrador. “No vamos a enfrentar la violencia con la violencia”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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