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Opinión

Cinco momentos para destacar del debate presidencial demócrata en Atlanta

Pete Buttigieg and Elizabeth Warren at Democratic presidential primary debate
El alcalde de South Bend, Ind., Pete Buttigieg, y la senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, hablan durante un descanso en el quinto debate presidencial demócrata el miércoles en Atlanta.
(Saul Loeb / AFP/Getty Images)

Las cosas fueron diferentes, aunque pocas de ellas han cambiado.

Beto O’Rourke está fuera. Deval Patrick está adentro. Michael Bloomberg trata de ingresar.

Y una vez más, cuando los demócratas se reunieron bajo los reflectores el miércoles por la noche en Atlanta, Joe Biden y Elizabeth Warren estaban en el centro del escenario y otros lucharon por hacerse relevantes en la lucha por la nominación demócrata.

Menos de 100 días antes de que se emitan los primeros votos, la elección no tiene más claridad que hace 100 días, cuando comenzó la serie de debates.

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Pete Buttigieg se ha convertido en un participante inesperadamente fuerte. Bernie Sanders parece haberse recuperado de su ataque al corazón. Biden nunca convencerá a nadie de su destreza verbal o agilidad política.

Ninguno de los debates anteriores hizo mucho para cambiar la dinámica que ha adquirido esta carrera de cuatro vías entre Biden, Buttigieg, Sanders y Warren en la cima o cerca de ella. Queda por ver si habrá muchos cambios después de este quinto debate, en gran medida inconexo.

Hasta entonces, aquí hay cinco conclusiones:

Buttigieg, un antagonista

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No respalda los límites de término. Viene de una zona rural. Carece de apoyo entre los afroamericanos.

Buttigieg, el joven alcalde de South Bend, Indiana, comenzó la campaña como una curiosidad encantadora, con su sonrisa ‘Howdy Doody’ (un títere de los años cincuenta), su estrategia de medios de acceso total y su impresionante capacidad para hablar siete idiomas.

Luego, el niño prodigio político de 37 años surgió en la contienda en Iowa y New Hampshire, los estados de votación temprana que eliminarán el difícil campo demócrata.

Ahora se ha convertido en un objetivo, aunque las cosas podrían haber sido mucho más duras; Warren se enfrentó a muchas críticas después de que se proyectaba hacia la cima en las encuestas.

De hecho, Buttigieg aprovechó hábilmente los golpes sobre South Bend, con una población de aproximadamente 100.000 habitantes, en una oportunidad de presentar un argumento externo para el cambio.

“Entiendo que no es una experiencia tradicional de Washington”, dijo sobre su currículum limitado del gobierno.

Pero Washington no se ve tan bien en estos días, continuó Buttigieg. “Donde vivimos”, dijo, toda esa lucha política constante “parece pequeña”.

Más tarde agregó: “Hay más de 100 años de experiencia en Washington en este escenario y ¿dónde estamos como país?”

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¡Feliz cumpleaños Joe!

Habían pasado casi 10 minutos en el debate antes de que Biden hiciera su primera pregunta.

Lo usó para afirmar que él es el candidato que el presidente Trump menos quiere enfrentar en 2020, citando como evidencia las acusaciones ucranianas en el corazón de la investigación del juicio político en curso.

Biden cumplió 77 años el miércoles y mostraba su misma edad, con lapsos verbales y, a veces, una mirada vacía que se han convertido en la firma de sus decepcionantes actuaciones en el debate. Muchos dudan de la durabilidad de Biden; es una de las principales razones por las que el ex gobernador de Massachusetts Patrick entró a la elección y Bloomberg, el ex alcalde de la ciudad de Nueva York, está considerando una entrada tardía.

Pero el ascenso de Warren y Buttigieg, significan menos tiempo para el inestable líder nacional, algo bueno ya que tropezó varias veces, incluso una vez más se envolvió demasiado en el manto de Obama.

“Salí de la comunidad negra”, dijo, haciendo reír a la audiencia, antes de aclarar que se refería a su fuerte apoyo entre los afroamericanos.

Warren en la mira, otra vez

Warren, la senadora de Massachusetts no ingresó a la campaña presidencial ardiendo de deseo de revisar el sistema de salud de la nación.

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Su pasión es enfrentarse a Wall Street y la avaricia corporativa y luchar contra la desigualdad de ingresos que ha generado una brecha cada vez mayor entre la corteza superior de Estados Unidos y su reducida clase media.

Pero abrazó “Medicare para todos”, un fetiche de la izquierda demócrata, y como resultado se ha echado a un lado, esquivando preguntas sobre cómo pagaría la gigantesca factura; lanzando un plan de alto precio que la hizo vulnerable al asalto de los más moderados, Biden y Buttigieg, entre otros; luego cambió para decir que buscaría lentamente la promulgación de esa ley si fuera elegida.

El miércoles por la noche, se inclinó por los aspectos más populares de su plan de atención médica, diciendo que “el primer día como presidenta” actuaría para reducir el costo de los medicamentos recetados y prometiendo “defender la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio del sabotaje de la Administración Trump”.

Ella transitó suavemente por ‘Medicare para todos’, lo que obligaría a millones de estadounidenses a abandonar sus planes de seguro privado, al decir que se movería en esa dirección sólo después de que las personas “hayan tenido la oportunidad de sentirlo, probarlo y vivir con él”.

Barack Obama sigue vivo

El ex presidente pronunció recientemente un discurso en el que criticaba a los candidatos demócratas por su obsesión de hacer eco de Twitter para inclinarse hacia la izquierda e intentar superarse unos a otros con la grandeza y descaro de sus planes.

Sin mencionar nombres, el comentario pareció incomodar a Warren y Sanders, quienes albergan las más grandes ambiciones, y, al menos, asienten alentadoramente hacia aquellos que como Biden prescriben un cambio más medido.

Sanders respondió elogiando a Obama e inmediatamente dijo que descartaría su logro distintivo, la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, a favor de un plan de Medicare para todos que el senador de Vermont declaró que presentaría la primera semana que ingresara a la Oficina Oval.

Biden y Buttigieg se unieron en defensa de Obama, su ex vicepresidente dijo que se basaría en el proyecto de ley de salud de 2010 y el alcalde se hizo eco del llamado de Obama por un enfoque más unificador.

Los demócratas tienen el apoyo para promulgar el control de armas y una reforma migratoria integral, dijo Buttigieg, “si podemos galvanizar, no polarizar, a la mayoría”.

Donde los republicanos tienden a adorar a sus ex presidentes, vea la iconografía que rodea a Ronald Reagan, los demócratas están menos enamorados. Jimmy Carter apenas se menciona y el ex acusado Bill Clinton fue tratado como un paria cuando su vicepresidente, Al Gore, se postuló en 2000.

Si bien cualquier demócrata seguramente recibiría con beneplácito un respaldo de Obama, queda por ver si el candidato de su partido lo tratará como héroe o como un adorno político.

Harris agoniza

La senadora de California, Kamala Harris, se ha convertido en el increíble candidato que se reduce. Pero mostró una de sus actuaciones más fuertes en el debate.

Lanzó su candidatura en enero con una virtuosa concentración en el ayuntamiento de Oakland y se ha desvanecido constantemente desde entonces, salvo por un corto tiempo después de su actuación de rock ‘em, sock’ em en el primer debate de junio.

Aunque desapareció por períodos considerables, como consecuencia de estar colocada lejos del centro del escenario, tuvo uno de los momentos más poderosos del miércoles por la noche cuando desafió a sus compañeros demócratas a hacer algo más que presentarse en las iglesias negras el domingo mientras hacen campaña por el voto afroamericano.

Citando las sombrías estadísticas sobre la violencia armada y la cantidad de mujeres negras que mueren durante el parto, Harris dijo apasionadamente: “La pregunta tiene que ser ¿dónde has estado y qué vas a hacer?”

La estrella de Harris ha caído en un punto en el que la mayoría de las conversaciones sobre su campaña se centran en si abandonará la carrera antes de que Iowa comience la votación el 3 de febrero, ahorrándose una gran cantidad de deudas y la posible vergüenza de abandonar en su estado natal un mes más tarde del Súper Martes.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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