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Editorial: No forme parte de la “pandemia doble”. Vacúnese contra la gripe

Patricia Martin receives a drive-through flu vaccine
Patricia Martin recibe una vacuna contra la gripe en la Universidad Estatal de Oklahoma en Tulsa.
(Mike Simons / Tusla World )

Este es un mal año para posponer la protección de la gripe anual.

El martes, fui en bicicleta a la clínica local de Kaiser para vacunarme contra la gripe. Recibo una todos los años, pero nunca en este mes.

Por lo general, espero hasta que el calor del otoño disminuya y la versión del invierno que tenemos en el sur de California se asiente, lo que hace las reuniones y la gente quiera estar en el interior de las casas y en espacios cerrados. Este año, esperar el invierno para vacunarse contra la gripe parecía tan arriesgado como esperar el 3 de noviembre para votar. Tuve gripe. No es una experiencia que desee repetir, especialmente si existe la posibilidad de padecer gripe y el COVID-19 al mismo tiempo.

Y en 2020 es una posibilidad. La temporada de gripe de este año coincide con lo que parece ser el inicio de la segunda ola de la pandemia de coronavirus. Los casos reportados de COVID-19 en EE.UU. han aumentado durante la última semana, según el Proyecto de Seguimiento del COVID, estableciendo nuevos récords en varios estados. En Canadá, donde el invierno llega antes que en gran parte de Estados Unidos, las autoridades dicen que la segunda ola ya ha llegado.

Aunque los expertos en salud no saben qué tan fuerte golpeará la gripe este año, la perspectiva de una “pandemia doble” los tiene preocupados. Los proveedores de salud están impulsando la aplicación de las vacunas contra la gripe este año, con la esperanza de dárselas a sus pacientes antes de que las familias se reúnan durante las vacaciones para compartir comidas y virus.

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Las autoridades sanitarias ahora están de acuerdo en que el COVID-19 se puede propagar a través de los aerosoles que exhala una persona infectada (en lugar de expulsarlo con fuerza con un estornudo o tos), impregnando el aire con el virus hasta por tres horas en una habitación sin ventilación. La influenza también se puede propagar de esa manera.

Pero incluso una temporada de gripe leve podría sobrecargar un sistema médico que se esfuerza por atender los casos de COVID-19. ¿Recuerda las historias sobre hospitales invadidos durante los primeros días de la pandemia? Imagínese lo peor que podrían ser las cosas con una epidemia de gripe al mismo tiempo.

El primer caso confirmado de COVID-19 en Los Ángeles fue un hombre de Wuhan, China, que fue hospitalizado en una sala secreta en enero y fue el único paciente al que se le diagnosticó el virus aquí durante cinco semanas.

En un año típico, millones de personas en EE.UU. se infectan con la influenza. Durante la última década, cientos de miles de enfermos de gripe han sido hospitalizados y han muerto entre 12.000 y 61.000 personas. La influenza estacional típica no es tan mortal como el COVID-19, pero ocasionalmente una cepa particularmente letal se sale de la rutina. Uno de ellos fue la “gripe española” de 1918 que mató entre 50 millones y 100 millones de personas (los registros médicos no era muy bueno hace 100 años).

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Y aunque no es seguro que tener influenza haga que una infección posterior por COVID-19 sea más peligrosa, algunos médicos sospechan que sí. Ambos virus atacan el sistema respiratorio. También se presentan con síntomas tan similares que es difícil incluso para los médicos diferenciarlos sin una prueba.

Una diferencia importante entre los dos es que, aunque todavía estamos esperando una vacuna para el COVID-19, tenemos una para la influenza que está disponible a bajo costo o sin costo alguno. Pero, sorprendentemente, menos de la mitad de los adultos estadounidenses eligen tomar esta sencilla medida preventiva. El año pasado, solo el 48% de los adultos en EE. UU. fueron inmunizados contra la influenza.

Si nunca se ha vacunado contra la gripe, este sería el año para comenzar. No hay una buena razón para no hacerlo. Los fabricantes han aumentado la producción y hasta ahora se han distribuido 105,5 millones de dosis en EE. UU., y millones más están por llegar. Los proveedores de salud están tratando de que sea seguro y fácil recibir las vacunas, ofreciendo clínicas de vacunación sin cita previa y en los vehículos.

La desconfianza en las vacunas ha aumentado en los últimos años, pero todavía hay una gran cantidad de datos que muestran que todas las vacunas son abrumadoramente seguras. Y vacunarse contra la gripe no aumenta las probabilidades de contraerla. La inyección contiene virus inactivos y la vacuna en aerosol nasal utiliza un fragmento activo demasiado pequeño para enfermarlo, los cuales desencadenan la creación de anticuerpos que pueden ayudar a combatir una infección.

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Sin duda, vacunarse contra la gripe no es garantía de que no se infecte. La efectividad varía de un año a otro. El desarrollo de vacunas contra la gripe estacional no es una ciencia exacta porque requiere que los científicos predigan qué cepa circulará con suficiente antelación para que los fabricantes de medicamentos puedan tener las dosis listas para cuando comience la temporada de gripe. Pero incluso si una vacuna contra la gripe no detiene una infección, hará que contraer la gripe sea menos terrible y mortal.

Eso fue más que suficiente para mí, incluso si no hubiera otro virus mortal circulando por ahí. Y todo lo que me costó fue una hora de una mañana (Kaiser es muy eficiente en brindar atención preventiva) -y un día cuidando un brazo dolorido y un cuerpo adolorido. Eso no es nada comparado con la otra alternativa.

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