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Un programa renovado de préstamos PPP está en camino; ¿ayudará a las pequeñas empresas que quedaron excluidas antes?

Sen. Marco Rubio taking questions from reporters on Capitol Hill on Jan. 31.
El senador Marco Rubio (R-Florida) (centro) es presidente del Comité Senatorial de Pequeñas Empresas y Emprendimiento.
(Julio Cortez / Associated Press)

El Programa de Protección de Cheques de Pago (PPP, por sus siglas en inglés) se destacó como un éxito temprano de la ayuda gubernamental para la pandemia, pero terminó sin pena ni gloria y dejó miles de millones de dólares sin asignar a medida que las pequeñas empresas se amedrentaron por las reglas para solicitar el beneficio, siempre cambiantes.

Incluso mientras demócratas y republicanos se pelean por aspectos de otro importante proyecto de ley de estímulo, han acordado en gran medida cómo renovar el PPP para restaurar su popularidad y utilidad.

Pero los grupos que representan a los propietarios de empresas más pequeñas (contratistas independientes, autónomos y negocios propiedad de minorías, que se quejaron de haber sido excluidos en gran medida de las rondas anteriores de financiación y para quienes estos cambios están destinados) ya se preguntan si será suficiente.

Para empezar, señalan que tanto el antiguo PPP como la nueva propuesta están a cargo de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA), que trabaja con compañías de hasta 500 empleados, tiene menor experiencia con negocios de menos de 100 y casi ninguna con emprendimientos que funcionan con un puñado de trabajadores.

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La mayor parte de las pequeñas empresas de Estados Unidos tiene menos de 20 empleados, pero no obtuvieron la mayor porción del dinero anterior de los PPP y no están seguras de que les vaya mejor con un programa revisado pero que sigue administrando la SBA, exponen los activistas.

“La gran mayoría de los dueños de negocios que necesitan y quieren tener acceso al PPP no son los típicos prestatarios de pequeñas empresas de la SBA”, señaló Katie Vlietstra, vicepresidenta de la Asociación Nacional de Autónomos.

Para las pequeñas empresas que ya recibieron uno de los préstamos PPP condonables, hay buenas noticias sobre un posible relanzamiento del programa: es probable que puedan obtener un segundo préstamo, algo no permitido en las reglas originales. Ello podría ser un salvavidas para los negocios que consumieron todo durante las primeras 24 semanas de soporte de nómina.

“Creo que la expectativa cuando se hizo todo esto, hace meses, era que ya estaríamos fuera de esta crisis”, consideró Alfredo Ortiz, presidente de Job Creators Network, un grupo de defensa de pequeñas empresas. “Pero estos propietarios de pequeños negocios se están quedando sin efectivo”.

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En total, más de 5.1 millones de empresas obtuvieron fondos del PPP antes de que terminaran los préstamos, el 8 de agosto. El gobierno afirma que se salvaron 51 millones de empleos; S&P Global estima que la cifra está más cerca de los 13.6 millones.

Cuando comenzó el programa, $349 mil millones se distribuyeron en menos de dos semanas. Pero los primeros éxitos pronto fueron reemplazados por indignación y confusión. El público se sintió frustrado al enterarse de que grandes empresas que cotizan en bolsa, como Potbelly o Shake Shack, también recibían préstamos.

Los bancos comerciales encargados de distribuir el dinero dieron prioridad a sus clientes existentes, dejando a las pequeñas empresas sin una sólida relación bancaria en problemas para compilar la documentación necesaria, a medida que el dinero fluía hacia las compañías más grandes.

Mientras tanto, las reglas que rigen cómo se puede gastar el dinero cambian semanalmente, a veces a diario, lo cual arroja dudas sobre los términos que tendrían que cumplir los negocios para que se les condonaran los préstamos. La demanda se desplomó. Incluso una extensión del programa, en junio pasado, no fue suficiente para renovar el interés. Si bien se procesaron más préstamos pequeños en la segunda ronda que en la primera, quedaron más de $126 mil millones sobre la mesa cuando el programa finalizó.

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“Las personas que no se han postulado están descontentas, no creen que lo recibirán o piensan que si lo obtienen quedarán en apuros. Y creo que muchos de ellos probablemente despidieron a sus empleados”, dijo Cathie Mahon, presidenta de Inclusiv, una organización nacional que representa a los prestamistas en comunidades de bajos ingresos.

Según ella, la renovación debe proporcionar claridad a las empresas sobre lo que deben hacer exactamente para garantizar que el préstamo sea condonado antes de que lo acepten, señaló. “Simplemente nadie puede tomar decisiones sobre ‘quizá sí, quizá no’”, resaltó Mahon.

Los republicanos y los demócratas coinciden en que el programa debe centrarse en las empresas más pequeñas y se tiene que dar prioridad a las muy pequeñas y pertenecientes a minorías.

“Creo que tenemos un paquete bastante bueno, y he trabajado duro en él junto con el senador [Benjamín L.] Cardin” (D-Maryland), dijo el presidente del Comité Senatorial de Pequeñas Empresas y Emprendimiento, Marco Rubio (R- Florida). “No estoy diciendo que haya aceptado nuestro paquete, pero refleja muchas de nuestras prioridades conjuntas, y estamos bastante cerca”.

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Los republicanos quieren apuntar a empresas con menos de 300 empleados cuyas ventas disminuyeron en un 35% o más, y reservar $10 mil millones para que sean prestados por bancos comunitarios y rurales. Los demócratas buscan centrarse en aquellos con menos de 100 empleados y cuyas ventas decrecieron en un 50% o más. Ambos quieren reservar hasta $25 mil millones para compañías con menos de 10 trabajadores.

Los republicanos quieren establecer un nuevo programa de préstamos a largo plazo respaldado por el gobierno a través de bancos privados. Los demócratas sostienen que el programa existente de Préstamos de Daños Económicos por Desastre, directamente del gobierno a las pequeñas empresas, podría modificarse para ello. Según los republicanos, el 60% de los nuevos créditos deberían gastarse en nómina. Los demócratas no lo especifican en su proyecto de ley; ambos quieren simplificar la solicitud y la condonación de los préstamos.

“No creo que necesitemos mucho tiempo para resolver nuestras diferencias, y nuestro personal está trabajando muy estrechamente”, destacó Cardin, el demócrata de mayor rango en el comité.

Después de no obtener préstamos bajo las reglas anteriores del PPP, es posible que algunas pequeñas empresas, especialmente las de menos de 10 empleados, necesiten estar convencidas de que tendrán la oportunidad de obtener el dinero si lo solicitan, enfatizó Ortiz. “Creo que debe haber algo de marketing sobre esto”, añadió. “La gente está vacilante en este momento, y debemos superar eso”.

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Para las empresas más pequeñas del país -muchas de las cuales son propiedad de personas negras y no tienen empleados- incluso los cambios que propone el Congreso pueden ser insuficientes, advirtió Ron Busby Sr., presidente de las Cámaras de Comercio Negras de EE.UU.

Se estima que el 41% de los negocios de propiedad de negros cerraron permanentemente desde que comenzó la pandemia, afirmó. Pero el Congreso tiene la oportunidad de aprender de los errores de la primera ronda, que los dejaron fuera. Busby recomienda ofrecer subvenciones en vez de préstamos condonables, y que el dinero se distribuya a través de prestamistas que se centren en comunidades de bajos ingresos, bancos de propiedad negra y cooperativas de crédito.

“Debe haber un control más estricto de quién recibe los fondos y cómo se utilizarán”, remarcó Busby. "[Los prestamistas locales] saben cómo llegar a las empresas que necesitan el dinero”.

Self-Help Federal Credit Union, en Oakland, utilizó sus relaciones existentes con grupos de desarrollo económico orientados a la comunidad para ayudar a las empresas que no habían obtenido un préstamo antes y necesitaban un poco más de apoyo para completar sus solicitudes del PPP durante el verano, comentó Purvi Patel, gerente de proyectos especiales. “Algunas de estas cosas parecen abrumadoras, especialmente para una pequeña organización sin fines de lucro en el Valle Central, con tres o cuatro empleados, o para una organización artística sin fines de lucro en Los Ángeles”, ejemplificó.

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Jase Rex, de 51 años, director ejecutivo de Hot Section Technologies, una estación de reparación de aeronaves con certificación federal, trabajó con un grupo de desarrollo económico y su banco local para obtener un préstamo de $180.000, a principios de mayo, que le permitió seguir pagando el salario de sus 18 empleados. Sin embargo, dijo que no calificaría para un segundo préstamo si debe mostrar una caída del 50% en las ventas. “Estamos experimentando un descenso lento”, expuso.

Para Carlos Ortez, de 58 años, propietario de Un Solo Sol, en Los Ángeles, el requisito del PPP de que el 60% sea usado para pagar salarios no considera las otras facturas que debe cubrir para mantener abierto su restaurante. Según comentó, el seguro y los servicios públicos pueden ser tan costosos como la nómina, y si bien está agradecido de que el préstamo de $23.700 que recibió en junio le permitió pagar a dos de sus cuatro trabajadores, le gustaría ver más flexibilidad. “Si no pagamos las cuentas, eventualmente nos echarán”, dijo Ortez.

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