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OPINIÓN: Inestabilidad política haitiana impactará República Dominicana

Fotografía de archivo del 7 de febrero de 2020 del presidente de Haití, Jovenel Moïse.
Fotografía de archivo del 7 de febrero de 2020 del presidente de Haití, Jovenel Moïse, llegando para una entrevista en su casa en Petion-Ville, un suburbio de Puerto Príncipe, Haití.
(ASSOCIATED PRESS)

Cuando las ráfagas de las metralletas desfloran el silencio de la madrugada, en Puerto Príncipe saben que al amanecer tendrán un nuevo gobierno. Para los haitianos es tan normal como las elecciones en otros lugares, pero aquella madrugada de julio ocurrió algo “anormal”.

Mal herido y revólver en mano, el expresidente se arrastró hasta la embajada francesa, le dieron asilo político.

Los insurrectos, como tiburones sedientos, silenciosos, guiados por el olor y las gotas de sangre llegaron al escondite.

Entraron y arrastraron al ex presidente Jean Vilbrun Guillaume Sam a la calle, ahí lo descuartizaron.

Al estallar el alba en aquella mañana de julio de 1915, los jubilosos insurrectos exhibían despojos del expresidente como medallas olímpicas, incluyendo su cabeza sobre una estaca.

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Las metralletas volvieron a desflorar el silencio de la madrugada haitiana este 7 de julio, 106 años después, ahora asesinaron al presidente Jovenel Moïse; cambió el gobierno haitiano.

El asesinato de Moïse, como el de Guillaume Sam en 1915, puede profundizar la inestabilidad política haitiana, que impactará directamente a la República Dominicana.

El mismo 28 de julio de 1915, cuando asesinaron a Guillaume Sam, ¿coincidencia? Los marines estadounidenses ocuparon Haití, y el 13 de mayo siguiente, ocuparon la República Dominicana.

En política internacional la geografía es el destino, el prócer haitiano, Toussaint Louverture, lo explicó de otra forma: la Isla de Santo Domingo es una e indivisible.

Ambas naciones participan en una danza histórico-política asombrosamente similar, el movimiento de una siempre repercute en la otra.

Individuos enmascarados, blandiendo machetes, pasan en motocicleta.
Individuos enmascarados, blandiendo machetes, pasan en motocicleta junto a una manifestación de policías que protestaban por sus sueldos y las condiciones de trabajo en Puerto Príncipe, Haití, el 24 de febrero de 2020. (AP Photo/Dieu Nalio Chery, File)
(ASSOCIATED PRESS)

La Danza Dominico-Haitiana

En 1915-16 Haití y la República Dominicana compartían la inestabilidad política total.

En 1915 Haití tuvo tres presidentes, Joseph Davil Théodore, Guillaume Sam y Phillippe Sudré Dartiguenave.

En 1916 los dominicanos tuvieron dos presidentes, Juan Isidro Jimenes, luego Francisco Henríquez y Carvajal.

Los “Cacos” haitianos resistieron las tropas de ocupación estadounidense de 1915, los “Gavilleros” dominicanos resistieron en 1916.

Ambas naciones han sufrido tres magnicidios, en Haití matan un presidente en promedio cada 100 años. Asesinaron al presidente Jean Jacques Dessalines en 1806, a Guillaume Sam en 1915 y ahora a Moïse en 2021.

En República Dominicana mataron a tres presidentes en 62 años, Ulises Heureaux en 1899, Ramón Cáceres en 1911 y Rafael Trujillo en 1961.

Ambos países compartieron un magnicidio.

El presidente Sylvain Salnave fue depuesto en Haití en 1870, resistió y le solicitó asilo al presidente dominicano Buenaventura Báez.

Cuando llegó a la frontera, el general José María Cabral lo arrestó y entregó a sus perseguidores, quienes lo “enjuiciaron, condenaron” y fusilaron.

La diferencia fundamental entre dominicanos y haitianos, me la explicó un dominicano ilustre del siglo pasado, Juan Bosch.

Lo entrevisté para el matutino El Caribe, una tarde de domingo cuando vivía en la calle César Nicolás Penson. Después de la entrevista, me invitó una limonada y platicamos sobre arte y literatura.

Bosch me explicó, las citas son de mi memoria, “los haitianos son un pueblo de acción, nosotros no, la diferencia está en el arte. Nosotros somos cuentistas, poetas, teatristas, si escribo algo que no me gusta, saco la cuartilla de la maquinilla y la tiro al zafacón”.

“Los haitianos, como son pintores, no pueden hacer eso, la pintura es un arte de acción. Cuando haces un trazo en un lienzo si sale mal, no puedes tirarlo a la basura, debes seguir pintando hasta sacar una imagen. Los haitianos son pintores, mira nuestro malecón, lleno de pinturas haitianas. Los pueblos de acción, cualquier día se levantan y decapitan a sus gobernantes”.

Bosch siempre supo lo que dijo.

Las acciones políticas haitianas, siempre impactan a los dominicanos.

La inestabilidad política haitiana significará, al menos, una crisis humanitaria en la frontera, el gobierno dominicano debe prepararse para eso, y cualquier otra cosa que pueda pasar.

Lo único que no debemos, bajo ninguna circunstancia, es repetir el ejemplo del general José María Cabral.


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