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Política

Debate la Corte Suprema si debe poner fin a la manipulación de distritos electorales

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Dan Soucek, senador estatal republicano de Carolina del Norte, a la izquierda, y Brent Jackson, revisan mapas históricos en la Asamblea General del estado, en Raleigh, el 16 de febrero de 2016 (Corey Lowenstein / Associated Press).

(Associated Press)

Esta semana, la Corte Suprema no tendrá que debatir si un grupo de políticos de Carolina del Norte rediseñó deliberadamente los mapas electorales para otorgar a su partido la máxima ventaja. Eso fue exactamente lo que los líderes republicanos del estado admitieron haber hecho.

Entonces, la cuestión que se plantea ante el tribunal -por segunda vez en años- es si la máxima corte cree que la manipulación extrema electoral partidista es inconstitucional.

Liderados por el magistrado, John G. Roberts Jr., es probable que los conservadores del tribunal decidan que la redistribución de distritos es un asunto de los funcionarios electos, no de los jueces federales.

Hace tres años, el representante estatal republicano, David Lewis, abrió una sesión legislativa estatal sobre la redistribución de distritos proponiendo utilizar los datos políticos más nuevos para beneficiar a los republicanos y “dibujar los mapas para crear una ventaja partidista a 10 republicanos y tres demócratas, porque no creo que sea posible dibujar un mapa con 11 republicanos y dos demócratas”.

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Los demócratas de Maryland fueron casi tan descarados cuando rediseñaron los distritos; decidieron que trasladarían a más de 300.000 personas para convertir un distrito sólidamente republicano en uno confiablemente demócrata. Entonces, lograron crear una delegación de la Cámara de EE.UU con siete demócratas y sólo un republicano.

Este martes, los jueces escucharán las apelaciones de los dos estados y considerarán si la manipulación -sin importar cuán partidista y unilateral- puede violar la Constitución y los derechos de los votantes, que creen que son engañados cuando los políticos alteran los resultados. Los casos son Rucho vs. Common Cause (causa común) y Lamone vs. Benisek. Es probable que los letrados estatales encuentren un foro amistoso. Posiblemente, Roberts intente idear una norma en la forma de proceder para eliminar los desafíos legales a los mapas del Congreso en Carolina del Norte y Maryland.

El año pasado, el presidente del tribunal escribió una opinión que anuló un fallo partidario de los republicanos contra Wisconsin. En ella, señalaba que los votantes demócratas que habían presentado la demanda no tenían derecho a cuestionar el mapa electoral estatal de su Asamblea Estatal. Esa decisión, en el caso de Gill vs. Whitford, permitió que el partido republicano de Wisconsin mantuviera un control mayoritario de su cámara estatal, a pesar de ganar sólo el 44% de los votos en todo el estado.

En décadas pasadas, el juez Anthony M. Kennedy dejó un espacio a las declaraciones de que la injerencia partidista era inconstitucional, porque discriminaba a los votantes debido a sus opiniones políticas. Pero nunca votó a favor de anular un mapa electoral por considerarlo una manipulación partidaria inconstitucional, el juez se jubiló el año pasado, poco después de la retirada liderada por Roberts en el caso de Wisconsin.

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Con el nuevo juez, Brett M. Kavanaugh, ocupando su puesto, el presidente de la corte suprema podría tener mayoría en la decisión de que el poder modificar los distritos electorales está exclusivamente en manos de los legisladores estatales.

Eso no sería una sorpresa, puesto que Roberts explicó su punto de vista hace cuatro años. No estuvo de acuerdo cuando una mayoría de 5-4 certificó las comisiones independientes que habían autorizado los votantes en Arizona y California para dibujar los distritos electorales. El presidente del tribunal hizo referencia a una disposición en la Constitución que dice que “los tiempos, lugares y maneras de celebrar elecciones para los miembros del Congreso serán prescritos en cada estado por la legislatura de estos”.

Según Roberts, esto significaba que sólo los legisladores electos pueden decidir sobre los distritos electorales. “No importa cuán preocupados estemos por el partidismo en la redistribución de distritos, este tribunal no tiene poder para manipular la Constitución”, escribió en desacuerdo.

 Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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