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Vida y Estilo

Las secoyas de Yosemite tienen un mensaje vital. Escúchelas, exhorta Terry Tempest Williams

Terry Tempest Williams’ new book is “Erosion: Essays of Undoing.”
El nuevo libro de Terry Tempest Williams es “Erosion: Essays of Undoing”.
(Zoe Rodriguez )

Este ensayo, “The Liturgy of Home” (La Liturgia del Hogar), es un extracto de “Erosion” una nueva colección de Terry Tempest Williams. Sus trabajos anteriores incluyen “The Hour of Land: A Personal Topography of America’s National Parks” (2016) y “When Women Were Birds” (2014). Williams recibió el Premio Robert Kirsch 2018 de Los Angeles Times Book Award por su trayectoria profesional, que reconoce a un escritor cuyo trabajo se centra en el Oeste de Estados Unidos.

“El hecho es que el planeta no necesita más gente exitosa”, escribe David Orr. “Pero ocupa desesperadamente más pacificadores, sanadores, restauradores, narradores y amantes de todo tipo. Necesita gente que viva bien en sus lugares. Necesita personas de valor moral dispuestas a unirse a la lucha para hacer del mundo un lugar habitable y humano. Y estas cualidades tienen poco que ver con el éxito tal y como lo hemos definido”.

De niño, a Francisco Ramírez Cruz le encantaba ir de excursión con su abuelo a las montañas del centro de México.

¿Cuáles son las cualidades más necesarias en esta época del Antropoceno?

Una de las cualidades que podríamos tratar de cultivar es nuestra capacidad de escuchar.

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Sue Beatty, bióloga principal del Parque Nacional Yosemite, ahora jubilada, ofrece un ejemplo. Nos conocimos en 2016 en el interior de Mariposa Grove, donde me contó esta historia:

Para recordar por qué hace su trabajo, dos o tres veces a la semana, Sue caminaba por Mariposa Grove, donde se sabe que las secoyas gigantes tienen entre dos mil y tres mil años de antigüedad. Ella se imaginaba lo que han vivido y presenciado. Pero un día, cuando estaba caminando, su patrón normal de pensamiento se vio interrumpido. Me imaginé a los Grandes Árboles hablando con ella: “Estamos sufriendo. Nos estamos muriendo. ¿Puedes oírnos?”.

En la eliminación del dióxido de carbono del aire, los árboles son uno de nuestros aliados más fuertes en la lucha contra el cambio climático.

Lo que vio en la arboleda fueron las raíces pisoteadas y la erosión del suelo en extremo. Miró hacia arriba y vio cómo las gigantescas secoyas seguían creciendo a pesar de que el camino estaba a sólo un pie de distancia. La gente aparcaba sus autos en las raíces de los grandes árboles. Se dio cuenta de cómo el agua de la superficie estaba siendo desviada a través de zanjas a lo largo de la carretera, lejos de los árboles. Y se preguntaba qué medidas podrían tomar ella y su equipo para ayudar a aliviar su sufrimiento.

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Sue diría que le estoy dando demasiado crédito, que esto fue un esfuerzo de colaboración con su personal de administración de proyectos. Quizá eso sea cierto, pero le diré que es un ser humano modesto cuya sensibilidad a las secoyas marcó la diferencia. Sue Beatty tuvo una visión de restauración.

“Como grupo, discutimos lo que se necesitaba para empezar a planificar la restauración de la arboleda”, dijo. “Junto con Kimball Koch, el gerente del proyecto, propuse que necesitábamos un análisis exhaustivo de Mariposa Grove: un inventario completo de las secoyas gigantes, un levantamiento de mapas de humedales, una mirada hidrológica a los desvíos de agua de las zanjas al borde de la carretera, estudios de vida silvestre de especies raras, un estudio antropológico y una evaluación de cómo los visitantes estaban utilizando la arboleda en la actualidad”.

Que es lo que hicieron. Ellos reunieron esta información en nombre de las secoyas, lo que ayudó a proporcionar la base para el esfuerzo de planificación para mejorar el hábitat de las secoyas gigantes, en la creencia de que también mejoraría la experiencia de los visitantes.

¿Qué es lo que estaba mal? Desde la protección de Mariposa Grove por el presidente Abraham Lincoln como parte de la Ley de Concesión de Tierras de Yosemite de 1864, millones de pies de personas han estado pisando las raíces de las secoyas. Las carreteras y los edificios habían estado invadiendo sus sistemas de raíces.

Los Grandes Árboles se asfixiaban, no podían respirar. El xilema y el floema no estaban fluyendo adecuadamente. Tampoco lo eran las vías fluviales naturales y los humedales.

¿Qué recomendaron Sue y su equipo? Quitar todo el pavimento en el bosque para que los frágiles sistemas de raíces pudieran sanar; restaurar una apariencia de quietud al caos de las visitas al parque. Los caminos serían realineados. Se buscaría una visión diferente. Mariposa Grove ya no sería un lugar de entretenimiento y recreación, sino un lugar de reverencia y restauración. No más tranvías, no más furgonetas, no más autos, sino buscadores que pudieran mantener el silencio con las secoyas.

El equipo de planificación llevó estos datos y sus recomendaciones al superintendente y al equipo de gestión del Parque Nacional Yosemite, quienes los escucharon. Juntos, discutieron con los líderes del Servicio de Parques Nacionales el proyecto de restauración más ambicioso de la historia de Yosemite. Se aprobó la propuesta de restauración de Mariposa Grove. Se recaudaron 40 millones de dólares, gran parte de los cuales provenían de donaciones de los ciudadanos.

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Y durante tres años, los Grandes Árboles descansaron: Los tranvías se detuvieron; el estacionamiento fue retirado y reubicado a dos millas de distancia; los visitantes fueron redirigidos a otros lugares del parque; y millas de asfalto fueron eliminadas; se retiraron caminos que impactaron en las raíces de los árboles y fueron reemplazados por suaves rutas y senderos diseñados para el bienestar ecológico de los árboles; se restauraron humedales y vías fluviales; todas las actividades comerciales, desde la tienda de regalos hasta los paseos en tranvía, cesaron y se reubicaron en otras partes del parque.

Sue Beatty y su equipo escucharon a la tierra y respondieron no sólo por lo que conocían como científicos, sino por lo que imaginaban como individuos que se preocupaban. El statu quo ya no era aceptable. Lo posible se convirtió en lo necesario. Las secoyas gigantes no eran objetos de estudio, sino seres sensibles reconocidos como miembros venerables de la comunidad de Yosemite. Beatty y sus colegas actuaron usando los dones que les pertenecían y cambiaron el paisaje en nombre de los Grandes Árboles. Toda la comunidad forestal se benefició.

En el verano de 2018, el público fue invitado a volver a presentar sus respetos a los Antiguos. La paz y la tranquilidad han sido restauradas. Ahora, cuando entras a Mariposa Grove y te paras ante estos grandes seres, te encuentra con una invitación: ¿Puedes oír hablar a los árboles?

¿Estamos escuchando?

Esta es la Liturgia del Hogar.

Sólo hay un momento en el tiempo

Cuando es esencial despertar

Ese momento es ahora.

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—Buda

Esto no requiere creencia, requiere compromiso.

¿Qué tan serios somos?

Extraído de “Erosion: Essays of Undoing” por Terry Tempest Williams. Publicado por Sarah Crichton Books, un sello de Farrar, Straus and Giroux el 8 de octubre. Copyright © 2019 por Terry Tempest Williams. Todos los derechos reservados.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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