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La tasa de divorcios disminuye entre aquellos con más dinero y educación

La Generación X y especialmente la generación del milenio están siendo cada vez más exigentes sobre con quién se casan, casándose a edades más avanzadas cuando la educación, las carreras y las finanzas van por buen camino.

La Generación X y especialmente la generación del milenio están siendo cada vez más exigentes sobre con quién se casan, casándose a edades más avanzadas cuando la educación, las carreras y las finanzas van por buen camino.

(Comstock / Getty Images/Comstock Images)

Los estadounidenses menores de 45 años han encontrado una forma novedosa de rebelarse contra sus mayores: se quedan casados.

Nuevos datos muestran que las parejas más jóvenes están abordando las relaciones de forma muy diferente a los baby boomers, que se casaron jóvenes, se divorciaron, se volvieron a casar y así sucesivamente. La Generación X y especialmente la generación del milenio están siendo cada vez más exigentes sobre con quién se casan, haciéndolo a edades más avanzadas cuando la educación, las carreras y las finanzas van por buen camino.

El resultado es una tasa de divorcios de Estados Unidos que se redujo un 18% de 2008 a 2016, según un análisis del profesor de sociología de la Universidad de Maryland, Philip Cohen.

Los demógrafos ya sabían que la tasa de divorcios estaba disminuyendo, incluso si el estadounidense promedio no lo sabía. Su pregunta, sin embargo, era ¿por qué? ¿Y qué significan las tendencias actuales para las perspectivas matrimoniales de los recién casados de hoy en día?

Una teoría es que las tasas de divorcio están cayendo en gran medida debido a otros cambios demográficos, especialmente una población que envejece. Las personas mayores tienen menos probabilidades de divorciarse, por lo que tal vez los baby boomers maduros fueron suficientes para explicar la tendencia. El análisis de Cohen de los datos de la encuesta de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, sin embargo, sugiere que algo más fundamental está detrás. Incluso cuando controla factores como la edad, la tasa de divorcio en el mismo período aún se redujo un 8%.

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La tasa de matrimonio también ha disminuido en las últimas décadas. Pero Cohen calcula la tasa de divorcios como una proporción con respecto al número total de mujeres casadas. Por lo tanto, la reducción de la tasa de divorcio no es un reflejo de una disminución en los matrimonios. Más bien, es evidencia de que los matrimonios de hoy en día tienen una mayor posibilidad de perdurar que los matrimonios de hace 10 años.

“El cambio entre los jóvenes es particularmente sorprendente”, dijo Susan Brown, profesora de sociología en Bowling Green State University, sobre los resultados de Cohen. “Las características de los matrimonios jóvenes de hoy indican un descenso sostenido [en las tasas de divorcio] en los próximos años”.

Los jóvenes obtienen el crédito por un menor número de divorcios porque los baby boomers han seguido divorciándose a tasas inusualmente altas, hasta llegar a los 60 y 70 años de edad.

De 1990 a 2015, según el Centro Nacional de Investigación Familiar y Matrimonial de Bowling Green, la tasa de divorcios se duplicó para las personas de 55 a 64 años, e incluso se triplicó para los estadounidenses de 65 años o más.

Los resultados de Cohen sugieren que esta tendencia, llamada “divorcio gris”, puede haberse estabilizado en la última década, pero los baby boomers aún se están divorciando a tasas mucho más altas que las generaciones anteriores en edades similares.

Las parejas jóvenes de hoy en día no parecen estar siguiendo el mismo camino.

“Una de las razones del declive es que la población casada se está haciendo mayor y tiene una mayor educación”, dijo Cohen. Menos personas se están casando, y las que lo hacen son del tipo de personas que tienen menos probabilidades de divorciarse, dijo. “El matrimonio es cada vez más un logro de estatus, en lugar de algo que las personas hacen independientemente de cómo les está yendo”.

Muchos estadounidenses más pobres y menos educados están optando por no casarse en absoluto. Están viviendo juntos, y a menudo criando a sus hijos juntos, pero decidiendo no casarse. Y los estudios han demostrado que estas relaciones de cohabitación son menos estables de lo que solían ser.

Menos divorcios, por lo tanto, no son solo malas noticias para los abogados matrimoniales, sino una señal del creciente abismo de desigualdad de Estados Unidos. El matrimonio se está convirtiendo en una institución más duradera, pero mucho más exclusiva.

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