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Desafortunadamente, la propuesta de aumentar la matrícula de UC está justificada

Desafortunadamente, la propuesta de aumentar la matrícula de UC está justificada
Un guía turístico conduce a un grupo de estudiantes por delante del edificio de Ciencias de la Computación y la Torre de Ingeniería, en la Universidad de California-Irvine, en Irvine, California, el 2 de agosto de 2017.
Otro año, ¿otro aumento en la matrícula? Por segundo año consecutivo después de una congelación de la tarifa de inscripción durante seis años, la Junta de Regentes de la Universidad de California piensa discutir este miércoles un aumento de $324 dólares en la matrícula y las cuotas de los estudiantes. La suma se agrega al incremento de $336, concretado el año pasado. Teniendo en cuenta el alojamiento y la comida, y las cuotas adicionales del campus (sin incluir los libros), un año en la UCLA ya cuesta más de $28,000.

El aumento propuesto no afectará a todos. La ayuda financiera cubre el monto total de la matrícula para el 60% de los alumnos de la UC. Pero las familias de clase media que no califican para becas completas comenzarán a sentir la severidad de los incrementos si los regentes intentan hacer que estas alzas sean anuales. De hecho, van aumentando cada vez más.

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¿Tienen razón, o no? No hay una respuesta fácil. Por un lado, el gobernador Jerry Brown, quien ha tenido una relación a menudo irritable con el sistema universitario, está convencido de que no han hecho todo lo posible para reducir el gasto. Y no está del todo equivocado. Después de años de negación, los líderes de la UC recientemente reconocieron que a muchos empleados se les paga de más, en comparación con otros que realizan un trabajo similar para el estado.

Por otro lado, la UC sigue siendo una potencia educativa y es, sin duda, una de las instituciones públicas mejor administradas del estado. Eso requiere dinero.

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La Universidad de California ha logrado mantener su brillo académico y la admiración mundial, a pesar de los recortes de la recesión y los presupuestos significativamente menos espléndidos de los que disfrutan sus pares privadas. También atrae dólares de investigación y mentes brillantes al estado, así como empresas y, a veces, incluso industrias enteras.

A pesar de lo insinuado por una auditoría estatal el año pasado, la presidenta de la UC, Janet Napolitano, no guarda decenas de millones de dólares en dinero excedente. Además, con el ajuste inflacionario, el financiamiento estatal por estudiante para la UC ha caído a menos de la mitad del que era en 1990.

De hecho, el presupuesto estatal propuesto por Brown para el próximo año ofrece un incremento relativamente mezquino del 3% en el financiamiento para la UC, en comparación con el 4% de los últimos años. El gobernador está a favor de un modelo barato de educación superior, que se complemente con muchos cursos en línea a bajo costo y profesores que voluntariamente reciban salarios más bajos porque les gusta el trabajo. Ese no es el modelo correcto para la UC.

Sería genial si la UC fuera gratuita para todos sus alumnos. Pero desafortunadamente, la matrícula es parte de lo que la entidad necesita para continuar brindando una educación sobresaliente.

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Por supuesto, el aumento sería cuestionable si representa una carga real para las familias que no pueden pagarlo. En cambio, la universidad planea proporcionar suficiente dinero para que los alumnos cuyos ingresos familiares sean de $100,000 al año o menos, no paguen matrícula alguna. El programa de becas de la clase media del estado suavizará el golpe para aquellos hogares que perciban más que eso; ya que se hace cargo de entre el 10% y el 40% de la matrícula y las cuotas para familias con ingresos entre $100,000 y $165,000. Finalmente, los grupos familiares con más dinero que esa suma deberían poder pagar los pocos cientos de dólares adicionales sin demasiado estrés.

Traducción: Diana Cervantes

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