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Siamesas guatemaltecas decoran cuartos de niños enfermos

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Vestidas casi iguales con vestidos negros y suéteres fucsia, las siamesas guatemaltecas Josie y Teresita Quiej Alvarez regresaron el lunes al hospital donde las separaron de la cabeza hace 13 años y se dedicaron a decorar cuartos de niños enfermos.

Apoyada en un carrito que la maneja de pie y asegurada con dos cinturones, Josie recorrió el nosocomio seguida por doctores, personal médico y reporteros. Su hermana la seguía de cerca, en una silla de ruedas empujada por su madre adoptiva, Florie Cajas.

“Mi hermana y yo estamos muy agradecidas de estar aquí”, dijo María de Jesús Quiej Alvarez, más conocida como Josie.

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Uno de los cinco cuartos que ayudaron a decorar fue el de Giovanny Hernández, quien tiene un tumor en el cerebro. El cuarto no tenía ningún tema específico pero Josie ayudó a organizar los globos de oso de nieve y otros regalos que el menor había recibido.

“Estoy muy contenta porque esto lo va alegrar mucho”, dijo Alejandra Méndez, madre del niño de dos años y medio que no puede hablar.

La idea de decorar cuartos de niños antes de Navidad fue de Josie, de acuerdo con su madre Jenny Hull.

Las siamesas pasaron la Navidad en el hospital luego de ser separadas en agosto del 2002, en una operación de 23 horas realizada en el Hospital Infantil Mattel de la Universidad de California en Los Ángeles, UCLA por sus siglas en inglés.

Fue la primera cirugía de su tipo que se realizó con éxito en California, de acuerdo con el neurocirujano pediatra Jorge Lazareff, quien dirigió la operación y ahora es director de la International Medical Initiatives en UCLA.

Para el doctor argentino, lo más importante del caso de las mellizas no fue el aspecto médico sino el social. Mucha gente donó dinero y organizaciones no lucrativas colaboraron con entidades públicas y privadas para transportarlas a Estados Unidos, operarlas y ayudarlas después de la cirugía.

“Ese es el milagro”, dijo Lazareff.

Josie ahora camina apoyada en un bastón, asiste a una escuela regular, es muy sociable y le gusta bailar y nadar, según su madre. Habla muy bien inglés pero dice que no sabe español.

Su hermana María Teresa no se ha desarrollado tanto. Aunque no habla, se comunica, va la escuela y le gusta nadar, de acuerdo con su madre.

“Muchas gracias y deseo de veras, de veras, de veras que pasen una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo”, dijo Josie.

Las menores conocidas como “Las dos Marías” fueron adoptadas después de que regresaran a Estados Unidos de Guatemala, cuatro meses luego de la operación. En su país, las niñas se enfermaron y cuando regresaron a Los Ángeles, los doctores consideraron que lo mejor para ella es que se quedaran cerca del hospital.

Hull dijo que los padres genéticos también las visitan y que son como una gran familia.

“Las niñas no podían salir del país y tenían que estar cerca del hospital, así que los padres, tan valientes y altruistas, dieron a sus niñas en adopción para que tengan una mejor vida. Seguimos en contacto con ellos porque ellos son realmente los héroes de toda esta historia”, dijo la madre de Josie.

Ahora viven a unos 25 minutos de distancia en auto, en el condado de Los Ángeles, se ven unas dos veces por semana y siempre les gusta jugar juegos como “Simón Says”, dicen las madres.

El próximo año les celebrarán su quinceañera pero todavía no han hecho planes, agregó Hull.

“Va a ser una gran fiesta. Me estoy llenando pánico. Va a ser una gran fiesta. Ya tenemos al menos 500 invitados”, dijo Hull con una amplia sonrisa.

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