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Las caravanas migrantes van camino cuesta arriba; expertos explican las opciones para obtener asilo

Un migrante centroamericano arroja una roca a un elemento de la Guardia Nacional mexicana después de haber cruzado el río Suchiate de Guatemala a México, cerca de Ciudad Hidalgo, México.
(AP / Santiago Billy)

La nueva movilización de las denominadas caravanas migrantes, primero originadas en Honduras y luego en El Salvador, enfrentan un camino escarpado que comienza en la frontera sur de México y, si logran pasar el cerco de seguridad, la otra barrera sería el proceso para solicitar asilo en Estados Unidos.

Expertos en migración entrevistados por Los Angeles Times en Español ven limitadas oportunidades a raíz de los acuerdos firmados entre el gobierno del presidente Donald Trump y los países del Triángulo Norte de Centro América.

“La verdad que no hay empleo”, dijo una madre de familia, que salió el lunes anterior de la capital salvadoreña, al ser entrevistada por periodistas en esa nación. La mujer, originaria de Chalatenango, manifestó que dejó dos hijos y se hizo acompañar en su travesía con una niña de seis años.

“Difícil, pero no queda de otra. Tengo fe que vamos a llegar”, agregó.

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Convocados en las redes sociales, desde el 15 de enero anterior han salido diferentes grupos de migrantes desde suelo hondureño, junto a un puñado de salvadoreños, que se les unieron en el primer día.

Este lunes, 20 de enero, mientras un grupo se disponía a salir desde la plaza del Divino Salvador del Mundo, en la capital cuzcatleca, las personas que intentaban cruzar desde Guatemala hacia México, en las inmediaciones del Río Suchiate, fueron reprimidas por la Guardia Nacional con gases lacrimógenos.

Según medios mexicanos, los migrantes que lograron evitar a los militares fueron detenidos por las autoridades cuando se desplazaban por Tapachula. Se habla de que eran aproximadamente 200 personas.

“México está haciendo el trabajo sucio [a Estados Unidos]”, manifestó Leoncio Velásquez, presidente de la organización Hondureños Unidos de Los Ángeles (HULA), detallando que los centroamericanos están siendo agobiados por el desempleo y la falta de oportunidades, sumado a la inseguridad.

“La migración siempre va a haber, nunca se va a detener”, abundó el activista hondureño, señalando que a pesar del peligro que el camino representa tanto sus compatriotas como los migrantes de las naciones vecinas “ya no quieren vivir en esos países por la situación de la inseguridad”.

En el 2018, cuando las caravanas migrantes hicieron su aparición, prácticamente tuvieron libre acceso al territorio mexicano y en algunos estados incluso los gobiernos, desde el nivel local hasta el federal, se involucraron para darles asistencia en transporte, alimentación y alojamiento.

Las caravanas de migrantes centroamericanos ahora utilizan Piedras Negras, Coahuila como nueva ruta al cruzar el territorio mexicano

En esta oportunidad hay una directriz diferente, algo que a juicio de Salvador Sanabria, director de la organización pro-inmigrante El Rescate, en Los Ángeles, está apegada a la postura del presidente Trump que ha impuesto presión a México, Guatemala, Honduras y El Salvador para que sigan sus coordenadas.

“Las condiciones para que esas caravanas cumplan su objetivo y lleguen a la tierra prometida, hoy más que nunca son más difíciles”, apuntó el activista.

“Hay una sincronizada coordinación”, señaló Sanabria. “Hemos visto que la caravana que salió de Honduras hace un par de días no pudo cumplir su objetivo de entrar como caravana en territorio mexicano, porque fue reprimida y a la fuerza detenida por la Guardia Nacional”.

Si los migrantes no son interceptados en la frontera sur mexicana y logran llegar hasta la frontera entre México y Estados Unidos, el abogado experto en inmigración, Álex Gálvez, plantea que sí hay opciones para obtener asilo, pero bastante remotas y para eso tienen que aventurarse a otros peligros.

En principio, asegura el jurista que se debería cambiar nombre al mal llamado proceso de asilo, porque lo que existe es un “proceso de negación”.

“En realidad es el proceso de negación, porque esos casos no se están aprobando y lo que está pasando, están exponiendo a estas personas a riesgos de vida o muerte, forzándolos a que se queden en México para las cortes”, cuestionó el abogado Gálvez.

A raíz de las caravanas del 2018 el gobierno estadounidense estableció que la espera para el trámite de asilo debía realizarse en México. Luego con los acuerdos con Guatemala, Honduras y El Salvador al pasar a ser “tercer país seguro”, los inmigrantes deben presentar su solicitud en la nación más cercana.

Adultos solos y padres con sus hijos salieron el 15 de enero de Honduras rumbo a Estados Unidos

En ese sentido, agrega el abogado, al presentar una solicitud de asilo en la frontera estadounidense “están entregándose para ser regresados para Guatemala o en ese otro sistema que tienen ahorita de esperar en México también, aunque ese sistema ya se está anulando”.

“Están perdiendo su tiempo”, añadió el jurista, destacando que la demora es imprevisible.

De hecho, la Cancillería de Honduras dijo a la agencia AFP que unos 30,000 hondureños que llegaron a la frontera estadounidense, en las anteriores caravanas, en busca de asilo permanecen todavía en México a la espera de una resolución.

Por esa razón, el abogado Gálvez señala que entregarse en la frontera sur de Estados Unidos es para entrar al “proceso de negación”; sin embargo, considera que la única opción que tienen los migrantes para abrir un caso de asilo sería caer en manos de la “Migra” dentro de suelo estadounidense.

Para abrir ese caso, además, se necesitaría el apoyo de un abogado que pueda defender y argumentar la solicitud.

Si una persona es detenida por las autoridades migratorias dentro del territorio estadounidense “es la solución para que puedan tener su caso mientras están aquí en Estados Unidos y no esperándose allá”, concluyó Gálvez.


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