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Vendedores ambulantes temerosos de quedarse sin trabajo: ‘El coronavirus nos va a matar de hambre’

El Departamento de Policía de Los Ángeles y la Oficina de Calles de la ciudad empezaron a hacer cumplir la acción de emergencia de la ciudad en vendedores ambulantes no autorizados.
(Selene Rivera )

La venta de tamales, fruta y perros calientes ha sido el sostén de 10 años para la familia Cruz, en el condado de Los Ángeles.

Ahora, Brenda Cruz, madre de tres niñas menores, se ve aterrorizada de no poder solventar la renta y el alimento para sus hijas.

“Soy indocumentada, la venta ambulante me ha dado la oportunidad de ser mi propia jefa y tener un techo para la familia. No sé hacer otra cosa, tampoco hay mucha oportunidad de empleo, encima llega el coronavirus y el miedo de la gente por comprar en la calle”, dice la oriunda de México.

“Sin este dinero, no podré pagar mi renta, mis facturas, mi comida…. Nos vamos a quedar en la calle, si nadie me compra”, dice la mujer con voz afligida.

Actualmente hay más de 50,000 vendedores ambulantes que operan solamente en Los Ángeles.
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Como residente de la ciudad de Los Ángeles y sin tener un permiso formal, ahora Cruz tiene que lidiar con las reglas de la ciudad de Los Ángeles, la cual ha prohibido en unas horas de cerrar varios negocios, la venta callejera no solo de comida, sino de cualquier otro producto por el temor a la propagación del coronavirus.

Este miércoles, la concejal Mónica Rodríguez dijo que la acción del Concejo de la Ciudad de los Ángeles para prohibir de inmediato la venta ambulante estaba justificada en medio del estado de emergencia declarado.

“Grandes reuniones públicas en restaurantes y establecimientos de comida presentan un riesgo para la salud pública. Está dentro del mejor interés del público eliminar la congregación de personas en todo espacio público. Los vendedores ambulantes no son la excepción”, dijo.

El Departamento de Policía de Los Ángeles y la Oficina de Calles de la ciudad empezaron a hacer cumplir la acción de emergencia de la ciudad en vendedores ambulantes no autorizados, dijo la concejal.

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La moción original de Rodríguez requería una moratoria completa en la calle, ya sea que los vendedores tengan permisos o no, pero bajo el consejo del abogado de la ciudad, se presentó una moción sustitutiva que solo apunta a los vendedores que no tienen los permisos adecuados.

Actualmente hay más de 50,000 vendedores ambulantes que operan solamente en Los Ángeles y estas microempresas representan una industria de $504 millones entre la venta de ropa, accesorios y comida.

La mayoría de los vendedores se identifican como latinos mayores de los 40 años de edad.

Para Jorge L., otro vendedor sin permiso, la acción de la ciudad es “cruel”.

“Todos tenemos miedo del virus, todos estamos expuestos, pero uno se tiene que ganar la vida como sea posible… Tal vez tendré que salir de la ciudad para hacer mis ventas en otras ciudades, tendré que encontrar otro mercado. Los gastos no paran nunca, yo no puedo parar por mi familia”, dijo.

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Tanto Jorge como Cruz planean salir de la ciudad para seguir haciendo sus ventas.

Jacinto Valencia, quien en temporadas vende ropa y perfume, opera en el Rosemead, El Monte y Pico Rivera, donde los ayuntamientos aun no prohíben las ventas ambulantes por temor a la propagación del coronavirus, pero ya ha visto que las ventas bajaron.

“No solo es el hecho de que una ciudad te prohíba vender, también la gente está consumiendo menos. Todo depende qué tan delicada se ponga la situación en el futuro, pero es seguro que muchos vamos a perder mucha entrada de dinero”, dice Valencia.

“Mis dos hijos son adolescentes, al igual comen, necesitan vestido, techo, comida… Hay temor, pero no podemos hacer nada más que vender hasta donde se pueda”, dice Valencia.

El residente de El Monte, al igual que otros vendedores sostienen que no van a parar hasta que hayan toques de queda, algo que no creen que pueda suceder.

“Al salir nosotros estamos expuestos, pero creo que otros vendedores están de acuerdo, sin dinero nos quedamos en la calles y las cosas se ponen peor. No podemos dejar que eso nos suceda”, sostiene. “Ya sea vendiendo ropa, perfume, accesorios, bolsos o comida no hay freno. El coronavirus nos va a matar de hambre”, dice.

Funcionarios de salud del condado de Los Ángeles confirmaron 46 casos más de coronavirus este miércoles, mientras que los funcionarios de Long Beach identificaron dos más.

La doctora Barbara Ferrer, jefa del Departamento de Salud Pública del condado, dijo que los 46 nuevos casos reportados por la agencia elevan el total del condado a 192 pacientes.


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