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Cómo Silicon Valley se convirtió en el epicentro del coronavirus en California

Googleplex in the Silicon Valley city of Mountain View
El normalmente lleno Googleplex, en la ciudad de Mountain View, de Silicon Valley, está desierto. Los empleados trabajan desde su casa para combatir la propagación del nuevo coronavirus.
(Glenn Chapman / AFP/Getty Images)

Silicon Valley ha impulsado durante mucho tiempo el motor económico de California. Cuando el coronavirus golpeó las costas de EE.UU, la región también se convirtió en el epicentro de contagio del estado.

Las autoridades del condado de Santa Clara, donde viven más de dos millones de personas, sabían que llegaría el virus. Intentaron prepararse pero, sin mucha ayuda federal, no pudieron detenerlo.

Velozmente, Santa Clara se convirtió en hogar del segundo caso de COVID-19 en California y el séptimo en el país, el 31 de enero pasado. Dos días después, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron que una mujer de allí se había convertido en la noveno caso de la nación y, tal como el primero, había viajado recientemente desde Wuhan, el epicentro en China.

Pero no se puede culpar a los viajeros asiáticos por el brote regional. Silicon Valley está lleno de viajeros, un subproducto de haberse convertido en la capital mundial de alta tecnología -alberga a Apple, Google, Facebook y otras compañías-. Las autoridades aquí afirman que las infecciones probablemente tuvieron múltiples orígenes y, a fines de febrero, el virus se estaba propagando por la comunidad.

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“Ahora es el momento de prepararse para la posibilidad de una transmisión comunitaria generalizada”, anunció el departamento de salud pública del Condado después de que un tercer residente resultara infectado, el 28 de febrero.

El punto de inflexión llegó el 6 de marzo, cuando las autoridades de salud pública del Condado recomendaron posponer todas las grandes reuniones.

Pero el equipo de hockey profesional San Jose Sharks siguió adelante con un encuentro de local esa noche, y jugó antes de una asistencia de más de 14.500 fanáticos.

Los expertos en enfermedades infecciosas y los oficiales del Condado se sintieron furiosos.

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El COVID-19 es generado “claramente por un virus al que le gustan las poblaciones de alta densidad”, apuntó el Dr. Jeffrey V. Smith, oficial ejecutivo de Santa Clara, quien es médico y abogado. “Es por eso que el distanciamiento social es tan, tan importante”.

Unos días después, el Condado cambió su recomendación en una orden. Se prohibieron las grandes reuniones, lo cual convirtió al lugar en pionero de los requisitos de distanciamiento social que después se adoptaron en todo el estado.

Hasta el martes, el virus había matado a 16 personas en Santa Clara, más que cualquier otro condado de California. Mientras que Los Ángeles ahora tiene más casos que Santa Clara, Silicon Valley, con una población más pequeña, muestra una tasa de infección más alta.

¿Por qué Silicon Valley se convirtió en el caldo de cultivo del COVID-19 en California? Los analistas pueden tardar años en brindar respuestas completas. Pero Smith, el oficial ejecutivo de Santa Clara, cree que el virus explotó en parte porque el Condado, en tiempo real, no pudo rastrear su propagación inicial.

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“Debido a que no tenemos pruebas de vigilancia a nivel local, en cierto sentido estamos andando a ciegas”, consideró Smith. ¿Y por qué el Condado no pudo realizar tal vigilancia? Según él, la administración Trump había suspendido efectivamente la planificación pandémica, y su Condado y otros no recibían las pruebas y la capacitación que requerían. “De una manera muy real, esto muestra cómo nuestro gobierno federal nos ha convertido en un país del Tercer Mundo”, remarcó Smith, de 66 años. A pesar de estar en alto riesgo de infección, él continúa informando al centro de operaciones de emergencia del Condado, siete días a la semana.

La economía de la tecnología, humillada

El nuevo coronavirus estalló en Wuhan, China, en diciembre pasado, y probablemente saltó a través del Océano Pacífico a Silicon Valley ese mismo mes, consideró Smith.

En ese momento, la región estaba en auge. Según el Índice de Silicon Valley 2020, publicado en febrero, los diversos centros tecnológicos en los condados de Santa Clara, San Mateo, Alameda y Santa Cruz representaban el 12% del PIB del estado, con 1.7 millones de empleos.

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“Silicon Valley continúa su espiral ascendente, con un alto crecimiento del empleo, una cifra récord de patentes, transacciones de tierras sorprendentes y capital de riesgo que fluye a un número récord de meganegocios”, señalaba con entusiasmo el informe del índice, producido por el grupo de empresas conjuntas de Silicon Valley.

Pero, también remarcaba, el auge parecía “poco convincente”. La región era vulnerable a los altos precios de la vivienda y la desigualdad de ingresos. En ese momento, pocos observadores pronosticaron que el goteo de los casos de COVID 19 podría convertirse en un torrente.

Desde entonces, Moody’s Analytics ha clasificado 403 sitios metropolitanos de EE.UU con mayor probabilidad de sufrir problemas económicos debido a la pandemia. El condado de Santa Clara fue el número 15.

Esta semana en la capital tecnológica del país, los campus de Apple, Google y otras compañías parecían casi desiertos. En la sede principal de Apple, en Cupertino, el lunes se podían ver algunos autos conduciendo hacia la entrada de alta seguridad, donde guardias sin máscaras revisaban las identificaciones de los conductores.

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Los trabajadores tecnológicos de Silicon Valley podrán llorar actualmente por sus carteras de acciones, no obstante pueden trabajar fácilmente desde casa, a diferencia de otros en la región.

En San José, el complejo comercial “Shops of Vietnam Town” está casi cerrado, a excepción de algunas tiendas de comida pho y otros negocios. La ciudad es el hogar de la mayor concentración de vietnamitas después de Vietnam, familias que, junto con otras de todo el mundo, ayudan a mantener la economía de servicios de Silicon Valley.

Los funcionarios locales sospechan que tanto los trabajadores tecnológicos como los de servicios que viajan al extranjero ayudaron a impulsar la propagación de COVID-19. A fines de febrero, las autoridades confirmaron el primer caso probado del país de un agente de la Administración de Seguridad del Transporte infectado, en el Aeropuerto Internacional Norman Y. Mineta, de San José.

Joe Simitian, un supervisor del condado de Santa Clara y ex legislador estatal, estimó que casi el 70% de los hogares del Condado tienen al menos un miembro nacido en el extranjero. “No es tan sorprendente que, de haber un primer epicentro en California, fuésemos nosotros”, observó.

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‘Muy mal financiados’ pero haciendo un buen trabajo

Hasta el martes por la tarde, el Condado había reportado 375 casos, 30 vinculados a viajes internacionales, 82 a contactos cercanos con los infectados y 82 por transmisión comunitaria. El número de casos nuevos aumenta cada día en cifras de dos dígitos. Un día tuvo un salto de 67.

Si bien esos números parecen alarmantes, los especialistas externos dicen que la cifra sería mucho peor si Santa Clara y otros condados cercanos no hubieran trabajado rápidamente para mantener a las personas a distancias seguras.

El Dr. John Swartzberg, experto en enfermedades infecciosas de UC Berkeley, manifestó que estaba “realmente enojado” porque el juego de los Sharks no se había cancelado, pero notó que los funcionarios del Condado rápidamente tomaron medidas más agresivas.

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“Dada nuestra falta de ciencia y todo lo emocional al respecto, creo que los condados del Área de la Bahía lo han manejado bien”, consideró. “Los funcionarios de salud del Condado, pese a estar muy mal financiados, han hecho un muy buen trabajo”.

La continua falta de pruebas es el obstáculo inmediato. Ese déficit ha “obstaculizado significativamente la posibilidad del Condado para monitorear la epidemia, enfocar las medidas de mitigación e informar a las personas sobre su estado de infección”, indicaron funcionarios esta semana.

James Williams, el abogado del condado de Santa Clara que está ayudando a administrar el centro de operaciones de emergencia, remarcó que el virus ahora “circula ampliamente en la comunidad”. “Nuestra conjetura más acertada es que todos en el Condado están en riesgo”, aseveró el martes.

Debido a la cantidad limitada de kits de prueba y capacidad de laboratorio para analizarlos, el condado de Santa Clara estableció pautas para priorizar quién puede utilizarlas.

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Las personas gravemente enfermas u otras de alto riesgo tienen la más alta prioridad, seguidas por los trabajadores de la salud que presentan síntomas y mantienen exposición conocida, los pacientes del hospital que probablemente padezcan la enfermedad y los residentes o empleados de atención a largo plazo o centros de asistencia que tienen síntomas.

Tratando de comprender mejor la propagación de la enfermedad, Santa Clara y otros cinco condados del Área de la Bahía emitieron órdenes el martes para exigir que los laboratorios de pruebas privadas y académicas reporten no sólo resultados positivos sino también los negativos y no concluyentes.

Santa Clara lideró la región al emitir la orden de permanecer en casa. Por el momento la medida tiene sólo una semana en vigor y los funcionarios del Condado aún no saben qué tan efectiva será. Una persona infectada puede demorar hasta 14 días en sufrir los síntomas.

"¿Hemos implementado suficientes medidas de mitigación en la comunidad?”, Williams se preguntó. “Tal vez. Pero para ser sinceros aún no lo sabemos”.

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Él piensa que seguramente hasta conoce en persona a alguien que podría morir de la enfermedad antes de que termine la pandemia. “Me preocupa mi familia”, dijo, “mi madre, mi abuela... Todo lo que estamos tratando de hacer es mantener a salvo a la gente que amamos”.

Más allá de la economía, el decreto de quedarse en casa ha desentrañado el tejido social de la región, remarcó. Las bodas tuvieron que posponerse, los servicios funerarios se retrasaron.

Con más datos, añadió, el Condado podría ajustar sus medidas para minimizar la interrupción. “Estamos tratando desesperadamente de no convertirnos en Italia”, confesó.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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