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California

El coronavirus deja sin fondos económicos a centro de refugiados: ‘Nuestro trabajo es de vida o muerte’

Centro de Refugiados North Hills
Los menores no acompañados han encontrado una mano amiga en el centro de refugiados ubicado en el Valle de San Fernando desde el 2015
(Facebook)

La vida de muchas niñas y niños refugiados depende de la asistencia legal que brinda el San Fernando Valley Refugee Children Center, localizado en la ciudad de North Hills; sin embargo, con la emergencia por el coronavirus se han quedado sin fondos, los cuales recolectaban por medio de eventos.

“No se puede”, dice el reverendo Fred Morris, director del centro que opera en las instalaciones de la Iglesia Metodista Unida, en referencia a las restricciones para reuniones.

Esta iglesia se fundó en 1921. En sus mejores tiempos llegaron a tener hasta 1.200 feligreses, se realizaban tres servicios dominicales, siendo en su totalidad personas de origen anglosajón.

Con el cambio demográfico, la comunidad latina fue ganando terreno en esta parte del Valle de San Fernando y la congregación llegó a tener tan solo 12 miembros. Hasta el punto que la iglesia fue cerrada en el 2009.

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Centro de refugiados North Hills
Fred Morris dirige este centro de refugiados en North Hills desde el 2015.
(Facebook)

En el 2014, el reverendo Morris, quien se encontraba en Nicaragua, fue invitado a que regresara a Estados Unidos y reabriera la iglesia, enfocándose en una nueva comunidad de fe entre los latinos. “Regresamos con felicidad”, dijo.

Con la llegada de este pastor, también se imprimió una nueva visión. Al ver lo que estaba pasando en ese momento, con la ola migratoria de niños no acompañados que provenían de Honduras, Guatemala y El Salvador, el reverendo metodista invitó, en el 2015, a estos menores a la congregación.

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“Empezamos a trabajar con ellos, haciendo asistencia legal, asistencia médica”, indicó, detallando que el centro comenzó con tres menores y en la actualidad son 380.

Hace un año, a raíz de que llegó un grupo de mujeres huyendo de la violencia doméstica en su natal Guatemala, modificaron la política del centro y les dieron atención a ellas también.

“Están con miedo”, dijo Morris sobre el peligro de ser asesinadas que tienen esas madres de familia en su tierra. A la fecha, son aproximadamente 12 familias las que se atienden.

Antes del coronavirus, este centro que cuenta con ocho empleados, dos a tiempo completo y seis a tiempo parcial, subsistía de eventos que realizaban en casas de familias acomodadas. En una reunión, invitaban a sus allegados y Morris realizaba una presentación, junto con alguno de los beneficiarios.

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Debido a las restricciones emitidas por las autoridades, ese tipo de reuniones están prohibidas.

“Ahora estamos sin fuente de ingreso”, sostiene el reverendo.

Esta organización utiliza los recursos para darles representación legal a los menores y a las familias. Aquí contratan abogados de inmigración que pelean por sus casos de asilo.

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“Nuestro trabajo es de vida o muerte”, asegura Morris, al señalar que si un menor es deportado a su país de origen el riesgo es de “más del 90% de ser asesinado por la pandilla”

“Es más que urgente”, agregó sobre la importancia de tener financiamiento que cubra los gastos de abogados.

Centro de refugiados North Hills
Después de cinco años cerrada, la Iglesia Metodista Unida en North Hills abrió sus puertas enfocada en la comunidad latina, bajo la guía del reverendo Fred Morris.
(Armando García/Los Angeles Times en Español)

A pesar de la emergencia, el centro todavía puede ofrecer otros servicios por los que no tienen que erogar fondos. Hace poco más de tres años, iniciaron un programa de atención sicológica. Cada 15 días, llegan terapistas de forma voluntaria para atender a las personas interesadas.

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“Hacen terapia de grupo con niños y niñas, y con los padres”, dijo.

Esta organización, sin embargo, está buscando ayuda para no dejar de brindar toda la ayuda que los menores refugiados necesitan. En ese caso, piden que la comunidad vaya al sitio web y pueda donar directamente, sin necesidad de presentarse en sus instalaciones.

“No tenemos muchos recursos, dependemos totalmente de las donaciones”, dijo Morris.

En el sitio web sfvrefugeechildrencenter.org hay un botón que el interesado puede apretar y pagar con tarjeta de crédito o con PayPal.

“Sin abogados van a ser deportados, sin falta”, reflexionó el pastor metodista.

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“Si son deportados, son muertos”, concluyó Morris.

EL DATO
San Fernando Valley Refugee Children Center
Teléfono: 747-529-4783
Email: sfvrcc@gmail.com
Dirección: 15435 Rayen St., North Hills
Sitio web: sfvrefugeechildrencenter.org


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