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¿Es seguro nadar en una piscina, lago o el océano? Aquí las respuestas sobre el coronavirus

Children play at Santa Fe Dam Recreational  Area in Irwindale, 2019.
Los niños juegan en el área recreativa de la presa de Santa Fe en Irwindale, 2019.
(Irfan Khan / Los Angeles Times)

El verano siempre significa agua, ya sea un océano, lago, río, piscina o jacuzzi. Pero ahora que nos estamos preocupando más por los gérmenes, es natural preguntarse: ¿la temporada de natación, surf, flotación o chapuzón de esta temporada será tan segura como solía ser?

Sí, dicen muchos expertos.

“No hay datos de que alguien se haya infectado de esta manera [con coronavirus]”, dijo la profesora Karin B. Michels, presidenta del Departamento de Epidemiología de UCLA, en una entrevista reciente.

“No puedo asegurar que es absolutamente de cero riesgo, pero puedo decirles que nunca ha ocurrido que se contagien de COVID-19 en una piscina o el océano”, dijo Paula Cannon, profesora de microbiología molecular e inmunología en la Escuela de Medicina Keck de USC. “Es extraordinariamente improbable que esto suceda”.

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En las páginas web que dan consejos sobre pandemias, los Centros federales para el Control de Enfermedades dicen: “No hay evidencia de que el virus que causa el COVID-19 pueda transmitirse a las personas a través del agua en piscinas, jacuzzis, spas o áreas de juegos acuáticos”.

Como señalaron ambos profesores, el cloro en la mayoría de las piscinas es suficiente para inactivar el virus. La organización de Maestros de Natación de Estados Unidos menciona el mismo punto en su sesión informativa sobre coronavirus para los nadadores frecuentes de piscinas.

En cuanto a los ríos, lagos y el océano, los expertos dicen que no se conocen casos de transmisión de COVID-19 a través del agua. Además, se entiende que el exterior presenta menos riesgos que el interior debido al flujo de aire libre.

La científica de la Fundación Surfrider, Katie Day, escribió: “Se ha demostrado que coronavirus similares [a COVID-19] siguen siendo viables e infecciosos, al menos temporalmente, en ambientes naturales de agua dulce, incluidos lagos y arroyos”. Pero los investigadores dicen no estar seguros de que sea posible que los humanos contraigan COVID-19 de esa manera.

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Incluso si fuera teóricamente posible, “no estoy preocupado por el océano y los grandes lagos”, expuso Michels. “El efecto de dilución es tan enorme que no creo que exista el riesgo de que alguien se infecte de esa manera”.

Cannon señaló: “Probablemente tendrías que beber todo el lago para obtener una dosis infecciosa del coronavirus”.

Algunos virus hacen su hogar en materia fecal transportada al mar con otras aguas residuales; es por eso que las playas del Sur de California a menudo se cierran inmediatamente después de las lluvias. Pero la investigación hasta ahora muestra que el principal medio de transmisión de COVID-19 es respiratorio, no fecal-oral.

Hasta este momento, dicen los científicos, no hay datos que sugieran que el virus COVID-19 sigue siendo viable en el agua salada. Tampoco están seguros de si el virus continúa siendo infeccioso una vez que ha pasado por un sistema digestivo humano o una planta de tratamiento de aguas residuales.

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“Al virus realmente le gusta estar a 37 grados centígrados [98.6 grados Fahrenheit] en la saliva humana. Le gusta estar cálido y húmedo”, explicó Cannon. “Obviamente, puede sobrevivir fuera del cuerpo, pero el reloj corre tan pronto como sale de él”.

En un análisis de materia fecal de varios casos de COVID-19 en la revista Nature, no se encontraron muestras infecciosas.

Como señaló la Fundación Surfrider en una reciente sesión informativa para los surfistas, Kim Prather, investigadora de la Scripps Institution of Oceanography, está trabajando en un proyecto de la Fundación Nacional de Ciencias para buscar el virus COVID-19 en gotitas de rociado de mar en aguas costeras que reciben flujos de aguas residuales.

“Claramente, se necesita más investigación sobre este virus en particular”, manifestó Prather a Rosanna Xia, reportera de Los Angeles Times en abril, “para determinar si pierde infecciosidad a través del tratamiento de aguas residuales y la exposición al aire, la luz solar y el agua”.

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En lugar de preocuparse por el coronavirus en el agua, dijeron Michels de UCLA y Cannon de USC, los nadadores deben mantenerse bien separados y tener cuidado antes y después de ingresar a la piscina, lago, río o mar.

“Me preocuparía más tocar los mismos casilleros o superficies en el vestuario o en los bancos fuera de la piscina. Esos son de mayor riesgo que el agua en sí misma”, destacó Michels. “La otra cosa es que debes mantener la distancia... Más distancia siempre es mejor”.

Al menos hay otra amenaza potencial en el agua cuya prevalencia está confirmada por datos: el ahogamiento.

Mucho antes de que comenzara la pandemia, los CDC calculaban 10 muertes por ahogamiento involuntario por día en Estados Unidos. En todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud estima 320.000 decesos por ahogamiento por año.

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Si estás solo en una piscina, lago o mar, Cannon subrayó: “Es mucho más probable que te ahogues a que te contagies de Covid”.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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